“El juez de las causas justas”, como lo definen varias personas que tuvieron la oportunidad de trabajar en distintas situaciones conflictivas en las que el magistrado siempre eligió ponerse del lado de los más débiles. En varias oportunidades, enfrentando a sectores de poder y rompiendo con el status quo de un poder judicial que –en muchos casos- elige quedarse en la comodidad producto de las tentaciones a las que son expuestos.

El juez destituido Luis Arias recibió a Diagonales en su casa. Al llegar y abrirnos la puerta, una vecina que pasaba caminando le expresó: “ay, gracias Luis por todo lo que has hecho. Estamos con vos”. Arias un tanto conmovido por el afecto, le agradeció a esta persona e intercambió algunas palabras.

Luego, una vez ya instalados en la oficina de su hogar, no dejó temas por tocar. Habló sobre su situación actual luego de la destitución a la cual calificó como “una gran injusticia”, sobre su pasado y lo que le tocó vivir con la inundación de La Plata a partir del 2 de abril de 2013. Además, describió la relación con su padre y su familia, sus proyectos a futuro. Y por supuesto, su visión del país, la provincia y temas de actualidad.

¿Cómo está hoy Luis Arias?

-Estoy viviendo distintas facetas. En lo personal estoy bien por la enorme cantidad de afecto que he recibido. No es una muestra de adhesión. No es la palmadita en la espalda de ‘che que lastima lo que te pasó’, sino que noto el afecto. Tomarte de las manos, abrazarte. O el hecho de hablar y no poder expresar con palabras el agradecimiento. Esas cosas a mí me dan mucha gratificación porque siempre he intentado trabajar para la sociedad. Siempre sacrifique mis intereses personales para la sociedad. Porque si yo hubiese asumido la cultura que hay normalmente en el Poder Judicial donde nadie se compromete con nada, al no confrontar con nadie y pasarla bien y gozar de ciertos privilegios, no me hubiese pasado lo que me ocurrió. No me hubieran destituido. Sería uno más, pero yo siempre tuve la intención de poner por encima de todo la protección de los derechos de las personas. Eso hoy para mí es importante.

“Si yo hubiese asumido la cultura que hay normalmente en el Poder Judicial no me hubiesen destituido”.

Por otra parte, me molesta y me angustia mucho que intenten todo el tiempo desprestigiarme frente a la sociedad. Con esto de ‘cometió graves irregularidades, abuso de poder’, falta que me digan que asesiné a alguien. No sé. Los títulos, las etiquetas, las expresiones sin sustento que usan los medios de comunicación para informar mi situación. Me sometí no sólo a un jury de enjuiciamiento sino también a una causa penal donde tuve que ir a ese denigrante recinto de 7 y 56/57 a prestar declaración indagatoria, cuando nadie, ninguna persona de la inundación que fue responsable de las víctimas, del cuidado de las personas, ha pasado por ese lugar. Eso resulta indignante, es indignante. Esto de querer avasallar el prestigio que uno ha construido con tanto esfuerzo, molesta, angustia y salirse también del rol. Yo nunca me creí el personaje (Juez). Yo siempre me mostré así como soy. Siempre expresé lo que pienso y mi visión del mundo, mi ideología.  Todos me conocen y saben desde qué lugar digo yo las cosas. Eso no me costó mucho, pero sí me costó dejar el equipo de trabajo, mis compañeros (emocionado), con quienes habíamos construido muy buenos lazos. Los propios compañeros de trabajo salieron a repudiar este jury. En ese sentido se jugaron, pese a que podían sufrir represalias. Y ahora, encontrarme en una situación de trabajo en soledad porque ahora tengo que trabajar por mi cuenta y no dentro de un equipo donde uno se siente mucho más  acompañado y contenido.

“Me molesta y me angustia que intenten todo el tiempo desprestigiarme frente a la sociedad”.

Me  quedo con lo  que te tocó vivir  recién, gente agradeciéndote, gente saludándote, gente poniéndose en tu lugar. ¿Esto lo sentiste después de la destitución o antes ya lo sentías? ¿y cómo estas conviviendo hoy con esa soledad que señalabas?

-Yo siempre he sentido mucho agradecimiento por parte de muchos sectores que han tenido participación dentro de la actividad del juzgado, pero no es que me sienta solo porque me siento muy pero muy acompañado por la gente. Pero la soledad del trabajo, esto es. Volver al trabajo de una manera independiente y solitaria es un cambio muy grande. Y por supuesto que es un duelo que hay que elaborar. No ha sido una situación voluntaria donde uno se va, sino que fue contra mi voluntad. Y yo podría haber renunciado como hace la mayoría, para evitar toda esa situación del jury, pero preferí no hacerlo y pagar el costo de la exposición pública porque siempre ha sido mi estilo caminar con la frente alta. No tengo nada que ocultar. No tengo nada que esconder, de modo que decidí enfrentar la situación.

¿Crees que esto responde a tu accionar como juez?

-Claro, todo tiene un costo. La historia se ha construido así. La historia es dialéctica y está llena de conflictos, pero de esos conflictos han surgido los derechos. Los derechos no surgen de la nada, surgen de contextos históricos de conflictividades. Nosotros cuando celebramos el 1 de mayo el Día del Trabajador, pero eso está precedido de una tragedia (da otros ejemplos históricos). El respeto y la conciencia que existe respecto a los derechos humanos en la Argentina fue con el terrible costo de 30 mil muertos y desaparecidos. Entonces en la construcción de los derechos siempre tiene que ver con las luchas y tiene consecuencias. Yo siempre fui plenamente consciente de eso que iba acumulando adversarios como capas geológicas a través de los distintos gobiernos y los distintos intereses.

¿Cómo se convive con esas presiones y con las tentaciones a las que debe ser expuesto un juez?

-Yo a pesar de ser juez, he sentido todo esto como una gran injusticia. La opresión de los poderes uno las siente injustas. Pero también es esa sensación de injusticia lo que me motiva a actuar como actúo. Ha sido una constante, un fuego interior que forma parte de mi subjetividad. No tolero la injusticia. Entonces si yo hubiera optado por la comodidad y en vez de estar elaborando una sentencia para proteger derechos la rechazo y me voy a jugar al golf, no sería feliz.  Iría en contra de mi esencia. Yo creo que  me enfermaría. No lo soportaría. Creo que a pesar de las adversidades uno se retroalimenta en las luchas. Creo que el sentido es ese, la lucha, más allá de los resultados.  A veces se gana y la mayoría de las veces se pierde (risas). Pero creo que hay que tener un objetivo en el horizonte y me parece que eso es lo mejor. Ese objetivo no puede estar vacío de contenidos, no te lo da el dinero, no te lo da el poder. Me parece que te lo da el hecho de perseguir no tu propia comodidad sino el acompañamiento de la sociedad y de los que más necesitan y sufren.

“No tolero la injusticia, entonces si yo hubiera optado por la comodidad, y en vez de estar elaborando una sentencia para proteger derechos la rechazo y me fuera a jugar al golf, no sería feliz”.

¿Te molesta que desde los medios de comunicación se te ponga en el lugar de “opositor” a…?

-Yo no soy opositor de nadie. El opositor es el que se opone, yo no me opongo, dicto sentencias. He dictado sentencias en mi función, después hay a quienes les gusta y a quienes no. Y normalmente es al poder al que no le gusta y el poder es paranoico. Siempre es así, yo antes de ser juez he sido abogado de funcionarios e intendentes y siempre era lo mismo: ‘¿quién es este juez? ¿quién lo puso?’. Todo es conspirativo en la política, y es real además que todo es una conspiración. Lo excepcional es que no lo sea. Como decía mi psicólogo, que yo sea paranoico no quiere decir que no me estén siguiendo (risas).

“A la Gobernadora le tendría que dar vergüenza que haya un chico a punto de morirse de hambre”.

Yo creo que enseguida pasa eso, uno dicta una sentencia a favor de un derecho y como la mayoría de los jueces permanecen pasivos frente al poder, lógicamente cuando hay uno que no lo hace se sale de la regla y dicen ‘¿qué le pasa a este?¿qué es lo que quiere?’. En la política las cosas se suelen ver en esos términos, pero detrás está la gente, están los  derechos vulnerados. Se quedan con lo superficial. Ahora la gobernadora recibió esta mujer policía que amamantó a un niño (el martes). Todos vieron a esa foto, pero no vieron al niño vulnerado. A la Gobernadora le tendría que dar vergüenza que haya un chico a punto de morirse de hambre. Eso es lo que debería ver, y que la policía tuvo que darle el pecho para poder salvarlo.

Hace pocos días la gobernadora Vidal sostuvo que desde Cambiemos han hecho mucho por los pobres, ¿qué considera usted?

-Han hecho mucho, pero no dice qué, si han hecho bien o mal. Hay un contexto de deterioro social muy grande. La pérdida de derechos es evidente. Yo hablo desde los derechos, lo cual es hablar de política. Dijimos que los derechos responden a procesos históricos y políticos. No podemos escindir, el derecho del contexto político. Hoy me preguntaban que me ponían como un opositor, no es que yo soy opositor. Lo que pasa es que hay más vulneración de derechos. Entonces hay o debiera haber más actividad jurisdiccional porque se violan derechos.

“Yo no soy opositor, lo que pasa es que hay más vulneración de derechos”.

¿Y qué opinas del Gobierno nacional?

-Creo que la obligación principal de cualquier gobierno debe ser promover y cuidar el trabajo. Y este Gobierno ha hecho todo lo contrario. No cuidó ni el salario ni el trabajo. Y esto provoca una continua degradación social. Sin trabajo digno no hay educación posible. Hay enfermedades, hay abandono. Hay tráfico y trata de personas y narcóticos. Hay reclutamiento por parte de la policía. Hay bandas de delincuentes. Todo eso lo provoca la degradación social. Y ese es el problema al cual nos enfrentamos. Deterioro del salario por la constante inflación y los gremios no tienen la fuerza necesaria –por todo lo que venimos hablando- para poder exigir que el salario acompañe la inflación. Hay una inflación superior al 30% y a los docentes le ofrecen 15%.

“La ideología no siempre es partidaria. Yo no pertenezco a ningún partido político”

Esto pauperiza y conspira contra el desarrollo de los  pueblos. Si tener este diagnóstico es ser opositor al Gobierno, yo soy opositor. Desde mi perspectiva, desde mi forma de ver el mundo. Nadie puede juzgarme por mi ideología, ¿o sí? Nadie debería, pero el senador Costa, por ejemplo, reconoció públicamente en una radio local que ‘el problema es la ideología de Arias’ ‘Nosotros lo juzgamos por su ideología’. Hay que aclarar que la ideología no siempre es partidaria. No tiene que tener su correlato en un partido político. Yo no pertenezco a ningún partido político. Tengo mi ideología y forma de ver el mundo que tiene que ver con mi subjetividad y con mi formación.

¿Cómo crees que ha sido el desarrollo de la denominada causa de “los cuadernos de la corrupción”?

-Mirá, yo creo sinceramente que si hay corrupción hay que investigarla a fondo. Yo creo que la función pública implica un sacrificio, no un beneficio. Quien va a la función pública tiene que sacrificar cosas, privilegios, tiene que sacrificar parte de su vida. Es una vocación. No puede quedar sumida en la lógica del capitalismo, porque el capitalismo no es un sistema económico, es un sistema ideológico porque consiste en un individualismo exacerbado que compite con otros individualismos, uno de los dos pierde y otro gana.  Lo que se persigue es el éxito. Creo que esto se traslada a todos los ámbitos de la vida. La vida está mercantilizada y la política también. Entonces es tener éxito, ganar, tener poder, el dinero que acompaña el poder. Me parece que todo eso hay que desmantelarlo y quien vaya a la función pública debe tener valores  principalmente por encima de sus intereses. Hay que ser inflexibles en eso. Ahora lo que yo observo es que hay una subversión del orden jurídico al margen de eso. Que fundamentalmente lo que veo es que primero se condena a una persona o se la priva de su libertad y después se busca la manera de justificarlo. Esto es lo que se hizo con Milagro Sala. Lo mismo pasa en el caso de la ex Presidenta (Cristina Kirchner). Hay que investigar a fondo, pero otra cosa es estigmatizar a una persona, decir ‘es corrupta’ y después buscamos las pruebas y empezamos a escavar en el sur y a romper  paredes en la casa. Es un disparate porque ya están condenados de antemano y después se busca justificar  eso. Cuando en realidad lo que tiene que haber es una denuncia, una investigación por parte de un juez o un fiscal, tiene que haber pruebas que demuestren que esa persona se enriqueció, tiene que haber un veredicto y una sentencia donde se explique puntualmente en qué consisten esas irregularidades, una condena, esa condena tiene que quedar firme y después  de eso viene la ejecución de la pena que es la cárcel. Entonces acá es todo a la inversa. Primero está la condena o la cárcel y después viene todo el resto. Es una subversión del orden jurídico. A mí me llama la atención cómo los medios no lo ven. Lo naturalizan y lo fomentan. Es algo extraño, y yo digo ¿hay mala fe? Sí, claro que hay mala fe y también hay operaciones de prensa. Pero también hay muchos que se encargan solo de reproducir la información sin analizar. 

“Hoy primero se condena a una persona o se la priva de su libertad y después se busca la manera de justificarlo”.

Justamente hablaste de investigar, ¿qué opinas sobre los aportantes truchos de Cambiemos y del cambio de fiscal?

-Bueno es parte de la manipulación. Por un lado, se condena y por otro lado se intenta tapar, ocultar y esconder bajo la alfombra aquello que lo perjudica, creo que eso también forma parte de la manipulación. Hoy las decisiones se adoptan, económicas, políticas y después se ve cómo se ejecutan, las instituciones no importan. Es decir la razón política y fundamentalmente la razón económica arrasan las  instituciones, más si caminan juntas. Cuando el poder económico entra de la mano con el poder político al altar de la Casa de Gobierno, las instituciones se escapan por la ventana porque no hay con qué enfrentarla. Es lo que pasa ahora. Son un matrimonio, han sellado una unión. Espero que no dejen descendencia.

¿Hoy hay Estado de Derecho en la Argentina?

-Hoy no existe el Estado de Derecho, lo que existen son intereses. Y cuando uno se opone, representa un obstáculo para esos fines, se lo elimina a modo ejemplificador para el resto. Por eso se lo estigmatiza, es ejemplo de operaciones de prensa, se lo descalifica frente a la sociedad, se lo desprestigia, se lo remueve de su cargo, sea un dirigente sindical o un dirigente social, sea un juez o un referente. Siempre se busca la forma de quitarlo del medio, porque la razón política y económica asociadas arrasan con todas las instituciones.

“La razón política y económica  asociadas arrasan con todas las instituciones”

¿Qué te ha dejado el paso por la Justicia?

- Me ha permitido participar del debate de las cuestiones públicas más trascendentes, más importantes a través de mis decisiones jurisdiccionales. Me ha permitido mostrar una forma diferente de administrar justicia, más abierta a la gente, más transparente, más comunicativa. Tenía una relación directa con los periodistas, nadie me filtraba llamados. Muchos me han acompañado mucho durante toda mi trayectoria como juez. Me ha permitido exhibir otros  caminos que no eran palpables para la gente. Yo quise hacer del Fuero contencioso administrativo lo que realmente debiera ser, que es un ámbito de control, de legalidad del poder político cuando lesiona derechos a partir de sus acciones y principalmente de sus omisiones en materia de derechos sociales, donde la gente supiera que podía hacer valer sus derechos. Fue una experiencia enorme y muy linda. Creo que en ese sentido el juzgado abrió caminos, mostró un sendero. Yo he padecido al Poder Judicial porque he ejercido la profesión diez años antes de ser juez. O sea estuve del otro lado del mostrador. Siempre procuré y me pasaba en un poder judicial patriarcal. Esas cosas y después la “puertita de al lado”, nosotros hacíamos la cola para esperar un expediente y siempre un abogado con lujosos trajes entraba directamente a ver al juez. Esas cosas me quedaron muy grabadas cuando caminaba por los pasillos de la corte con mi padre, tenía tan solo 16 años y veía que los aires acondicionados  en la Corte, los empleados estaban fresquitos y todo el aire caliente lo tiraban para los pasillos y todos transpirando en ese lugar. El desprecio hacia el otro. Esa denigración al que va a requerir Justicia. Yo traté de combatir todo eso. Así como las reglas usuales de cortesía vinculadas a los títulos y honores: su señoría, vuestra señoría, excelentísimo o excelentísima, siempre esas cosas yo las he evitado. Creo que mi forma de impartir justicia impactaron fuerte en ese sentido y molestó mucho en el Poder Judicial. No me atuve a las generalidades de lo que es la cultura judicial.

¿Tenes un día o un momento en el que percibiste que se despertó ese bichito de indignarte frente a las injusticias?

-Sí, muchas cosas. Pero creo que algo puede ser, las desigualdades que había dentro de mi familia materna, una gran discriminación hacia mi padre que era salteño, coyita. La dictadura  militar. Cuando el ejército entró a las patadas a mi casa rompiendo todo. Tengo fotos en la mente muy grabadas de esos días, nosotros vivíamos en Tolosa en el barrio el Churrasco. Esa época era un barrio muy alejado y marginal, y teníamos tubos de gas de 45kg y había una cabina, y recuerdo un policía apuntando con una hitaca a la cabina de gas como si hubiera alguien adentro escondido. Estaban buscando a mi viejo. Mi viejo no participaba en ninguna orga, sólo trabajaba en el comedor universitario de mozo, imagínate lo que era eso, un hervidero político. Tenía en esa época mucha vinculación  con mucha gente de todos los sectores, pero era un crítico de la dictadura. Y creo que por eso lo persiguieron y tengo esa imagen. Los veo tirando toda la ropa del placard, buscando libros, la violación a la intimidad, a tus cosas personales, esas cuestiones que si me provocaron muchísima indignación y además cuando mi padre se tuvo que ir, mucha soledad. Extrañaba mucho a mi viejo. Extrañaba mucho Salta. Añoraba a mis parientes salteños, a mi tío, mi abuela, a mi abuelo. Y me transportaba muchas veces a través de la música, pero sí esas fueron etapas muy tristes.

Lo nombraste durante toda la nota, ¿qué copiaste de tu papá a la hora de llevar la carrera?

-Tengo muy buenos recuerdos, mi viejo falleció hace un año, en el medio del Jury. Cuando ocurren cosas malas a veces se juntan y por eso uno empieza a rememorar. No sé si copié, creo que él me trasmitió vivencias compartidas. En mi adolescencia fui muy rebelde, en la escuela muy rebelde y eso tenía que ver con mi historia, la de mi viejo. A los 16 años yo quería y sabía que iba a ser abogado, él escribía con dos dedos índices en la Remington y yo como iba a la escuela de comercio sabía escribir con toda la mano y me decía “vení, ayúdame, vamos a hacer una demanda, una contestación o un escrito”. Aprendí mucho con él de Derecho antes de ingresar a la facultad, me dio práctica, oficio y destrezas que me ayudaron muchísimo. Me trasmitió cosas.

“Yo estoy donde estoy porque hubo alguien que se fijó en otro, y mi padre pudo seguir estudiando e ir a una universidad pública”

Mi padre fue una persona pobre de Salta. Mi padre pudo estudiar porque la fundación Eva Perón lo trajo a estudiar acá a Buenos Aires. Y tuvo su primer par de zapatos y dijo “yo conocí la dignidad, tuve mi primer par de zapatos”. Entonces creo que toda la construcción de mi subjetividad está asignada por eso. Yo estoy donde estoy porque hubo alguien que se fijó en otro. Y mi padre pudo seguir estudiando, y mi padre fue a una universidad pública. No es cierto eso de que las clases bajas no llegan a la universidad, en algún tiempo eso sucedió. Mi padre fue uno de ellos. Yo no nací en un hogar pobre porque mi mamá era clase media y mi papá ya estaba encaminado y a punto de recibirse, trabajaba de mozo en el comedor universitario cuando yo nací. Se estaba por recibir, pero era un trabajador. Yo no puedo renegar de esa esencia, hay muchos que lo hacen pero yo no puedo. Esa es mi identidad, mi formato subjetivo.

En tu labor como Juez, ¿te arrepentís de algo que combatiste o de algo que te faltó combatir?

-Yo creo que a veces fui muy duro con mis convicciones. Tal vez me faltó la inteligencia de la sutileza, que algunos tienen muy desarrollada, arteramente desarrollada. Yo siempre fui una persona llana, digo y escribo las cosas como las pienso, no delineaba estrategias como para vencer la resistencia de los poderes y a veces actuaba de un modo muy frontal, creo que eso fue un error, me faltó astucia en ese sentido. Tal vez tendría que haber dedicado más tiempo a las relaciones públicas sobre todo con quienes se consideraban adversarios míos, debí dialogar un poco más. En la administración del personal también cometí errores porque los jueces no estamos acostumbrados a tener 20 personas a cargo. Pero aprendí a los tumbos a delegar porque los abogados somos extremadamente individualistas, no sabemos trabajar en equipo. Cuando lo hice sentí una gran satisfacción y ya a lo último funcionábamos muy bien, cada uno con sus tareas y responsabilidades lo disfrutaba, escribíamos en conjunto, tomábamos las decisiones en conjunto. Habíamos logrado una buena dinámica de trabajo, pero fue producto de ensayo y error.

“Tal vez tendría que haber dedicado más tiempo a las relaciones públicas sobre todo con quienes se consideraban adversarios míos, debí dialogar un poco más”.

Con todo lo que ocurrió, ¿qué acciones legales vas a iniciar?

-Ahora estamos trabajando duramente en un recurso extraordinario para presentarlo frente a la Corte, porque nos han colocado en una situación de indefensión con 21 cargos viejos y de causas que no me acuerdo, con una pila de expedientes que mide más de un metro, imposible de leer. Se han violado normas del debido proceso, el jurado ha hecho cualquier cosa, yo no me detengo a explicarle y a veces no me detengo a explicarle porque es tedioso, pero violaron derecho de defensas, fueron parciales, violaron el principio de imparcialidad. Luego iremos a la Corte Nacional y si no logramos resultados, llegaremos a la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, donde yo creo que podemos revertir la situación. Mientras tanto, estoy tratando de trabajar de manera independiente y por suerte tengo bastantes ofertas de trabajo. Pero tengo que evaluar eso, para cumplir con los gastos corrientes y las obligaciones familiares, no voy a tener una liquidación en el Poder Judicial porque el jurado estableció cortar inmediatamente todo tipo de pago. Estoy con una doble tarea, de defenderme y de procurar ingresos, pero creo que esto va a ser un mes como mucho.

Hay un tema, que con el paso de los años se trata de opacar como el de la  inundación del 2013 en La Plata, ¿cómo viste ese momento y todo lo que se habló de vos?

-Fue una experiencia muy angustiante, cuando sucedió no estaba en La Plata, empiezo enterarme porque me comienzan a mandar mensajes mis amigos y por lo que pasaba en la televisión, aunque después se cortaron las comunicaciones y no podía comunicarme con mi familia. Los rumores crecían y no tuve conciencia plenamente lo que estaba sucediendo hasta que pude ingresar a la ciudad el día 4 de abril. El día 5 de abril se presentó una medida preliminar y fuimos descubriendo a raíz de la información que suministro Soledad Escobar, quien fue una persona que se movió muchísimo y ahora también está sufriendo las represalias. Desde ahí pudimos el primer día hábil posterior al hecho (8 de abril), identificar la primera persona fallecida en la vía pública ahogada que estuvo cinco horas en la rambla de la Avenida 32. Pero la policía la sacó del circuito de la morgue para no computarla como víctima, le falsificaron el certificado de defunción y consigno que había fallecido por un cáncer de hígado, que lo padecía, pero no falleció por eso, había muerto ahogada en la vía pública.

"Ver a los familiares de las víctimas (de la inundación) fue lo más duro que me tocó"

Lo más penoso para mí fue ver los familiares de las víctimas, fue lo más duro que me tocó. Me sorprendió el estado de shock en el que estaban, hubo gente que vio morir a sus familiares. Era impresionante y doloroso ver, como ningún funcionario acudió al rescate de la gente –sí la gente que se solidarizó- y esto era previsible, pero nunca nadie se esforzó por generar un plan de contingencia social. Yo en enero 2008 pregunté cuál es el déficit habitacional de la Provincia y de La Plata, no sabían y estaban todos los funcionarios de Desarrollo Social, vivienda, tierras y de distintas áreas. Les pregunté: ¿Qué hacen si viene una inundación grande en la provincia? En febrero sucedió acá,  Villa Elisa, es imperdonable que todavía no haya un plan de contingencia social, donde se pueda respaldar a la gente ante estas ocasiones. Tampoco le dieron contención después de la inundación, nosotros además de lo judicial, desde lo humano tuvimos que hacer un montón de cosas, llamar al Ministro de Salud y gestiones para poder ayudar a los familiares de las víctimas.

¿El procedimiento para alcanzar la cifra de 89 víctimas de qué manera se dio?

-El número de víctimas quedó claro, el Gobierno quiso ocultar a las víctimas. Esto nosotros lo pudimos detectar en una planilla de la DDI que tenía el fiscal Juan Cruz Condomi Alcorta, el día cinco de abril a la noche el hospital de Gonnet donde habían tachado a una persona (Josué Suárez Salazar) que estaba dentro del listado de víctimas fatales, lo sacaron porque se había electrocutado, no era ahogado. Con esa excusa lo sacaron para poner a Nélida Reyes que había aparecido y era el número 52, pero para poder mantener el número 51 pusieron a otro, un trueque. Se enterraron dos cuerpos con la misma identidad, ibas al cementerio y había dos tumbas con el mismo nombre (Raúl Jaime Islas). Yo ordené la exhumación, uno era, el otro todavía está dando vuelta y no sabemos quién es, está momificado, estaba en la morgue y desde ahí se lo sacaron de encima, lo entregó y los inscribió en el registro de la persona con la misma identidad. Lo cual es gravísimo porque si podés inscribir la muerte, podés anotar un nacimiento dos veces. Esto es gravísimo y pasó desapercibido en la prensa, nosotros lo denunciamos penalmente. Con las cuestiones de la morgue nosotros dijimos que los desaparecidos en democracia podrían haber sido enterrados u ocultados como NN o con una identidad falsa. Pasó con Luciano Arruga que estaba enterrado como NN. Esto lo pudimos ver, solo una mente muy perversa puede hacer eso y si sabemos que lo han hecho. Fue una lucha muy desigual con el gobierno aliado a los actores de la justicia penal sobre todo el Juez Atencio, el Fiscal Paolini y el Diario El Día. Nosotros todos los días íbamos encontrando personas y el jueves 11, Atencio sin ver la causa me planteó un conflicto de competencias. Un disparate, porque él tenía que investigar delitos, garantizar el derecho de las personas en los procesos que están imputadas, determinar número de víctimas en una inundación. ¿Qué delitos es?, Ninguno, era objeto de una investigación de Habeas Data.

“Soy el único funcionario imputado por la inundación. Jamás prestaron indagatoria ni Scioli, ni Casal, ni Bruera, ni ningún funcionario de jerarquía”

Eso fue en síntesis la raíz del problema, no me lo perdonaron nunca, me armaron una causa penal porque después que la Corte determinó mi competencia hice un despacho donde le requerí al fiscal Paolini, que no anunciara públicamente el número de víctimas de la inundación. Ese despacho judicial para Atencio fue un delito y ordenaron la destrucción de una causa con el fiscal Romero, donde me imputaron en delito de Abuso de la Autoridad, soy el único funcionario imputado por la inundación. Jamás prestaron indagatoria ni Scioli, ni Casal, ni Bruera, ni ningún funcionario de jerarquía. Solamente a mí, un director de defensa civil municipal y otro provincial porque alguien tenía que estar. Investigar el número de víctimas no es delito. Pasaron cinco años de la inundación, yo dicté una sentencia antes del año de la inundación con mucho esfuerzo, tramites e investigación prolija, porque pedían datos de todos lados: desde la embajadas, los índices de las escuelas, secuestramos todos los libros del registro de las personas, de la morgue, peritamos no solo a la morgue de acá sino la del conurbano, tomamos más de 110 declaraciones testimoniales, todo aplicado en la sentencia. Son más de 200 páginas para determinar las 89 víctimas y con 16 casos dudosos, pero no se pudieron comprobar. Aunque yo pienso que son, pero eso es personal. La justicia penal y lo lamento por los jueces que trabajan bien, es altamente corrupta y lo estoy diciendo hace 10 años y hacen oídos sordos. Tuve innumerable denuncia en la justicia penal, todas archivadas y sobreseídas. Quedó en evidencia que la policía maneja todo lo que se vincula con la muerte y con la calle, los fiscales delegan su función como antes lo hacían los jueces en la época del juez Bara, en el caso Miguel Brú o en el caso cabeza con Gustavo Prelleso y demás. Lo mismo que se está viendo con Melazo ahora.

¿Y cómo ves el caso Melazo?

-Yo creo que eso es la fotografía de lo que es la justicia penal, con la salvedad de jueces que son buenos que tratan de no someterse a esos entuertos, pero son parte de un sistema de un gerenciamiento del delito: actores judiciales, penales y policiales.

Por último, ¿qué opinas de la realidad de la Educación Pública?

-Es parte de la paranoia conspirativa que siempre hablamos de la política, muchas se niegan a ver la realidad, la tapan o la usan como estrategia y siempre es el otro que tiene la culpa. Soy un defensor de la educación pública, la admiro por la historia de mi familia y mía, mis hijos van a la escuela pública, la educación pública es por lo primero que van los gobiernos liberales. Eso lo trata muy bien Noami Klein en su libro la teoría del shock, con los ejemplos de Chile con Pinochet destruyendo la educación pública o la catástrofe del huracán Katrina donde en vez de reconstruir las escuelas le daban becas para que vayan a las escuelas privadas.

“Soy un defensor de la educación pública, la admiro por la historia de mi familia y mía. Mis hijos van a la escuela pública”

Pasó en América Latina en los ´90 la destrucción de la educación pública, es uno de los principal objetivo que proclama la Escuela de Chicago a partir del cual todo aquello que puede ser desarrollado por un privado no debe ser hecho por el Estado. Entonces eso se considera la actividad pública, como algo privado y no como un fin esencial del Estado. Hay que poner muy bien el ojo ahí y defender la educación porque va a provocar muchísimos problemas en la reducción presupuestaria en función del ajuste que se viene y ya se está desarrollando.

Arias y la música