En sintonía con el recambio de poder inminente en pocos días y la llegada de Axel Kicillof a la Provincia, son varias las expectativas alrededor del nuevo ciclo político. En especial para el Astillero Río Santiago, empresa naval de administración bonaerense que ahora busca retomar lazos truncos durante el macrismo, sobre todo con el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela.

El que, en sintonía con el triunfo del Frente de Todos en las elecciones, el presidente chavista anunció sus intenciones de impulsar nuevamente la finalización de los buques Eva Perón y Juana Azurduy, negociados desde su gobierno con la emblemática empresa naval argentina ubicada en Ensenada.

En ese marco, una comitiva llegó esta semana a la región para supervisar el avance de las obras en los dos buques. Invitados por el gremio estatal ATE, la delegación venezolana estuvo integrada por un grupo de técnicos de la petrolera PDVSA y de la Central Bolivariana de Trabajadores.

Cabe destacar que, de los cuatro dirigentes venezolanos que arribaron al país, el gobierno de Macri ordenó la detención y posterior expulsión de Wills Rangel y Jacobo Torres, cuando arribaron al aeropuerto de Ezeiza. “Los dirigentes que sufrieron este atropello no cuentan con ningún requerimiento judicial y cumplieron con todas las normas migratorias, por lo que el Gobierno argentino cometió una arbitrariedad que contradice el respeto más elemental de un Estado de Derecho”, señalaron desde ATE.

Fredy Ramírez, de la dirección ejecutiva de seguridad ocupacional e industrial de PDVSA, señaló que el viaje tuvo que ver con “observar las condiciones en la que se encuentran los proyectos, para así elaborar un plan viable para que los buques estén terminados lo más pronto posible”. Luego del recorrido, la comitiva se reunió con el intendente de Ensenada, Mario Secco, y el intendente electo de Berisso, Fabián Cagliardi.