Alejandro Carlos Augusto Echegaray es un dirigente del radicalismo que desde su rol como Diputado Nacional intenta defender los ideales de su partido que según su opinión no han desaparecido. Nacido en Gualeguay, adoptado por La Plata cuando vino a realizar su carrera de ingeniero, es una persona que mantiene en alto la bandera de Raúl Alfonsín.

Echegaray pasó por la redacción de Diagonales y transitó por diferentes temas en la sección Íntimo. Su infancia en el campo, la dictadura, su arribo a la capital de la provincia de Buenos Aires donde inició la militancia hasta llegar a la actualidad de la esfera política; opinó de Mauricio Macri y su gestión a la cual la enmarca como un “fracaso”.

Además, habló de la grieta en nuestro país, la labor de María Eugenia Vidal en la provincia, quien transita con muchas deudas por cumplir. De cara al cierre de listas para las elecciones, criticó a Cambiemos por no aceptar establecer una interna en la PASO contra un líder radical y aseguró que el radicalismo debe ser una tercera vía de elección para la gente.

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¿Cómo se desarrolló tu infancia?

-Yo tuve una infancia en el campo, nací en Gualeguay (Entre Ríos). Lo primero que se me viene es la palabra campo, toda mi niñez ligada a los caballos e ir a la escuela a largas distancias. Mi madre fue maestra rural, mi padre un pequeño productor agropecuario del sur de la provincia. Cada tanto regreso y es imposible que no te invadan los recuerdos. En la secundaria me fui Gualeguay, una ciudad de alrededor de 40 mil habitantes. Fue un cambio importante

¿En qué momento se cruza la militancia en tu vida?

-Por mi edad, hablar de militancia en toda la secundaria fue imposible porque la hice durante la dictadura militar, empecé en el ‘78 y terminé en el ‘82 con la Guerra de Malvinas. Fue imposible conectarse con la militancia y con cosas que hoy son muy normales para la edad de mis hijos, nosotros recién pudimos conectar con algunas lecturas que estaban prohibidas o con cierta música con la Democracia. Si bien uno traía un poco alguna ligazón con el radicalismo por el lado de mi familia, yo empecé a militar en el año ‘83 cuando vine a La Plata a estudiar y de la mano del fenómeno alfonsinista principalmente. Arranqué a los 17 años y es un camino que sigo recorriendo.

“Yo empecé a militar en el ’83 cuando vine a La Plata a estudiar de la mano del fenómeno alfonsinista”.

En esta llamada “grieta” en Argentina, ¿qué lugar ocupa la UCR?

-Argentina siempre tuvo bastante afecto a las dicotomías, desde la construcción de la Patria, la Revolución de Mayo, después entre Unitarios y Federales, Conservadores y Radicales, Peronistas y Antiperonistas, y si uno sigue encuentra un Boca-River en la historia de nuestro país.  La grieta puede ser positiva en algún momento porque provoca una discusión, pero cuando ya se extiende como una situación que nos frena y no nos permite avanzar, es fatídica.

“Cuando la grieta se extiende como una situación que nos frena y no nos permite avanzar, es fatídica”.

Hoy el Radicalismo, desde mi punto de vista, debería promover un salto a la grieta y buscar una construcción de una base política que nos permita solucionar los problemas que hoy tiene el país. No debe caer en la tentación del marketing político de que la grieta es una oportunidad electoral, a la vista está que tampoco lo está siendo y hay que buscar una salida que nos permita salir de los problemas reales, para lo cual se necesita del concurso de todas las fuerzas políticas. El radicalismo debería ofrecer la búsqueda de Unidad Nacional, realmente la división ya no aporta nada, la situación del kirchnerismo – antikirchnerismo y del macrismo – antimacrismo, no va a ofrecer nada bueno para adelante.

“El radicalismo debería promover un salto a la grieta”.

Desde hace mucho tiempo se habla que el radicalismo desapareció. ¿Qué opinas?

-Después del 2001, el Radicalismo fue el que más costos pagó en el sistema de partidos políticos argentinos. Lo bueno es que el sistema político hace que peligre la idea de Democracia, porque para que exista Democracia debe existir equilibrio de poder y la posibilidad de alternancia. Es decir, si Macri no funciona ahora, puede venir alguien que lo reemplace, desde otro signo político y que la Democracia continúe.

“Cuando la democracia entra en zona de riesgo, el radicalismo siempre aparece”.

En el momento que Cristina había ganado por más 40 puntos a Binner, parecía que la tendencia hegemónica de un solo sector de la política en la Argentina clausuraba a todos los demás espacios políticos y ahí apareció el radicalismo, que no es lo que era en épocas del liderazgo Alfonsín, no cabe duda, pero tampoco ha desaparecido, porque cuando de alguna manera la Democracia entre en zona de riesgo, el radicalismo siempre aparece.

Desde tu punto de vista, ¿Funcionó Macri?

-Yo creo que a juzgar por las cosas que pidió el propio Macri que lo juzguen, no. Porque él se pidió que los juzguen por el tema de la pobreza, la idea de pobreza 0 era indicativa, pero Macri sabe que lo encontró al 30 % y él la ha llevado a más, entonces evidentemente ha fracasado.

“Macri evidentemente ha fracasado”.

También fracasó en el control de la inflación y fundamentalmente, creo yo, en la idea de unir a los argentinos, porque ese era otro elemento, por el cual el mismo pedía que se lo juzgue. Desde mi punto de vista, Macri ha fracasado, lo que no quiere decir que no haya servido el momento en el cual él llega al gobierno para equilibrar el sistema político en la Argentina. Si hubiese llegado en las mismas condiciones a ganar Daniel Scioli o Anibal Fernández hoy tendríamos una situación bastante distinta y muy desequilibrada.  Que haya ganado Macri, ahora obliga al Peronismo a organizarse e intentar llegar al poder sobre la base de depurarse y de depurar muchas practicas bastante autoritarias. Si llega nuevamente, lo más saludable sería que no llegué por colapso de un gobierno, sino por la situación democrática, lógica y razonable.

¿Cómo ves a la ciudad de La Plata y la Provincia en este contexto de crisis económica?

-Me parece que a la ciudad de La Plata le está faltando una redefinición como ciudad potenciando todo lo que tiene. Su enorme Universidad, es la segunda más grande del país y sus espacios culturales que son muy fuertes. Falta esa cuestión de darle un horizonte donde se proyecte con el verdadero peso que tiene, un plan estratégico que lo impulse. Está por debajo de su potencial, no depende de un intendente particular, sino de que siempre estamos mirando hacía Capital Federal y perdemos el potencial que tiene esta ciudad.

Por su parte, en Provincia yo creo que hay cosas positivas en materia de gestión de algunas obras durante todo el año pasado, de obras que estaban demoradas de hace muchos años. Yo transito bastante la provincia y si bien estamos muy lejos de tener las rutas que queremos, ha habido una mejora el año pasado. Este año con el impacto de la crisis, no se habilitaron nuevas obras, yo soy testigo porque votamos el presupuesto y lamentablemente la situación del recorte afectó a las obras; lo bueno que ocurrió el año pasado no sé cuándo se va a recuperar.

“En la Provincia en materia de educación y salud tenemos una deuda enorme”.

Ahora en materia de educación y salud, tenemos un tema de una deuda enorme de décadas. La Gobernadora tiene una impronta de mucha presencia en las cosas, la sociedad valora las cosas que hace, sobre todo por estar presente en la gestión de la provincia, pero hay muchas deudas que no va a cumplir durante este mandato.

Daniel Salvador es uno de los radicales más directo en la provincia y mucho se lo criticó porque no hizo valer la voz del partido. ¿De qué manera lo analizas?

-Yo tengo una relación personal con Daniel, él tuvo una ventaja respecto a la conducción nacional del Radicalismo ya que tuvo un contacto más permanente con la propia gobernadora y Cambiemos, donde funcionaron con sintonía. Lo que no quiere decir que haya habido una propensión, como también existió a nivel nacional, de intentar aplacar el debate de discutir lo menos posible para no incomodar al partido mayoritario que es el PRO. Por eso digo, una de cal y una de arena con Salvador.

Hay una actitud de ninguneo de parte de los dirigentes del Radicalismo, de hablar que los que critican son “marginales”, “no tienen territorio”, como si fuera una cuestión de jugar al Teg, de ver cuantos países conseguir, o “no gestionan” como si este partido fuese de 20 gobernadores. No es una forma de ningunear al que plantea alguna crítica, es de alguna forma esconder la ausencia de ideas. Cuando descalificas en lo personal, por algunos de estos aspectos estas demostrando tu propia debilidad de argumentos.

Con el tiempo ¿de qué manera calificas la unión de los Radicales, Cambiemos y la Coalición Cívica?

-Ya sabemos que las diferencias culturales entre el PRO, la Coalición Cívica y el Radicalismo son muy grande desde el principio. Nosotros éramos un partido político, sin un liderazgo único, el PRO era un partido nuevo que tenía el funcionamiento más bien de una empresa y la Coalición Cívica es un partido, que, si bien está formado por hombres y mujeres, tiene una conducción unipersonal en Carrió. A pesar de esas diferencias de origen, si se hubiera construido un verdadero gobierno de Coalición, probablemente hubiera una mesa, pero no una de las tantas mesas que hubo después para salir del paso, una verdadera mesa de funcionamiento, coalición y no ocurrió.

Con esta realidad económica, ¿Ves oportuna la figura de Macri para la reelección?

-Desde mi punto de vista y esto lo digo como radical, es muy genuino que haya radicales que ante la convención planteen ir con Maurico Macri. Yo estoy enrolado entre los radicales que plantean que no debe ser Macri y que la convención se discuta.

“Yo estoy entre los radicales que plantean que el candidato no debe ser Macri”.

Nosotros hemos ofrecido desde varios meses, distintas alternativas y no hemos tenido mucha suerte porque el sector en el que milito, el de Federico Storani, precisamente en algún momento impulsó la idea de enfrentar a Macri en una PASO en el ámbito de Cambiemos con algún nombre radical y se nos respondió que no; Jorge Macri nos dijo “Macri es el líder natural”. Yo me dije, es del PRO, pero en el radicalismo, con los líderes naturales que tuvo en su historia jamás podría ser el nombre del partido y hay que hacer un ejercicio intelectual de fantasía para que los Radicales digan es el líder natural. La verdad que se desperdició una oportunidad de agrandar el espacio con una PASO muy reactiva donde se confrontarán ideas y se enfrentaran el actual presidente con su propuesta con otro, a mí me gustaba Martín Lousteau, por ejemplo, era el hombre que más había sonado.

Además, aparecen también sectores que plantean llevar a la discusión la convención nacional, como la posibilidad de ampliar el horizonte debido a que hay una demanda en la sociedad. Hay una minoría que está fuertemente atado a la candidatura de Cristina, otra minoría al Macrismo, pero hay un sector, lo demuestran las encuestas, que no quieren volver al pasado con Cristina, ni cuatro años más de Macri. Ahí nos plateamos los radicales esta cuestión de debatir y ser una tercera vía.