La UNLP se constituyó en un actor clave a lo largo de la pandemia, desde sus intervenciones territoriales, sanitarias y sociales, hasta la producción de insumos y el procesamiento de datos e información para entender mejor cómo está pegando el Covid-19 en la región. El Instituto de Investigaciones de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la casa de estudios platense elaboró, a lo largo del 2020, una serie de informes en los que se analizaban la evolución de la pandemia. A fines del mes pasado se publicó el cuarto reporte de la serie, que a partir del análisis de los casos acumulados desde el inicio de la pandemia marca la gravedad de la aceleración de la curva de contagios de principios de abril, llevando a la región a valores muy superiores a los del peor momento del año pasado. El informe fue elaborado por Lucas Alzugaray, María Laura Peiró y Juliana Santa María a partir de datos provistos a los municipios por el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, surgidos de la información del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS).

El 26 de marzo del año pasado se confirmaba el primer caso de Covid-19 en La Plata. El documento toma ese punto de partida y analiza la acumulación de casos hasta el 23 de abril en La Plata, Berisso y Ensenada, comparando la evolución de cada distrito, y del Gran La Plata como un mismo conglomerado al que compara con la evolución de la pandemia en el AMBA. Las conclusiones a las que arriba son preocupantes. La disparada de casos que arrancó a finales de marzo triplicó los valores promedio en la actualidad a los registrados en el pico de la primera ola, haciendo crecer a más del doble la tasa de incidencia cada 100.000 habitantes en lo que va del 2021, lo cual a su vez decantó en un incremento de más de seis puntos en la tasa de mortalidad de la región. Al comparar estos crecimientos con el de los mismos valores del AMBA durante el mismo período, el reporte permite observar una suba significativamente mayor para el Gran La Plata. Esto, sumado a los recientes informes sobre la alta circulación de las nuevas variantes en la región, especialmente la de Manaos, pinta un panorama  de alto riesgo que merece ser tomado en cuenta en toda su gravedad.

LA PLATA, BERISSO Y ENSENADA

El informe marca en los municipios de la región una expansión paulatina del Covid-19, que empezó a despegar con fuerza particularmente en La Plata en el mes de julio del año pasado, y tocó su pico a entre fines de agosto y mediados de septiembre. A partir de ese momento se evidencia un descenso en la curva de contagios hasta diciembre, con un nuevo rápido ascenso como “efecto rebote” en enero de este año producto de las reuniones sociales por las fiestas. Esa curva vuelve a bajar y se ameseta entre febrero y mediados de marzo, disparándose exponencialmente hacia fines de ese mes “llegando en la actualidad a valores promedio que triplican los registrados en el primer pico” según el documento. Los valores más altos se alcanzaron a mediados de abril en los tres distritos.

En el análisis de la evolución cada catorce días, Ensenada es el partido que muestra la mayor aceleración en las últimas semanas del período analizado con relación a las anteriores, alcanzando valores superiores a cinco. La Plata y Berisso superaron los tres puntos de crecimiento en esa relación entre semanas, lo cual es un aumento menor por aún muy por encima del 1.2 que se considera como valor límite, por sobre el cual se plantean como necesarias las restricciones a la circulación. Los tres distritos muestran una desaceleración de esa velocidad de crecimiento en la última semana tomada como período de análisis, sin embargo todos siguieron por encima de ese valor límite de 1.2.


Este aumento en la cantidad de casos es coincidente con la identificación y expansión de la nueva variante de Manaos en La Plata. Un reciente reporte del Proyecto País, un consorcio compuesto por múltiples instituciones del campo de la medicina y la academia que se dedica al estudio de vigilancia epidemiológica en el país para rastrear las variantes circulantes del SARS-CoV2 en nuestro territorio, reveló datos muy preocupantes para la capital bonaerense. Se analizaron 296 muestras de distintos lugares de la provincia, obtenidas entre el 1/3/2021 y el 24/04/2021, de individuos sin antecedente de viaje al exterior o contacto estrecho con viajeros. De esas 296 muestras, 58 correspondieron al Gran La Plata. De los 58 casos positivos, uno correspondía a la variante del Reino Unido, pero 41 a la variante de Manaos. Esas 41 muestras representaron el 70,7% del total de los 58 casos analizados, marcando la fuerte expansión de esta variante del Covid-19 en territorio platense. Es sabida la mayor capacidad de contagio que tiene esta nueva variante, y la coincidencia entre las fechas de muestras tomadas por el Proyecto País y la de la disparada exponencial de los contagios revelada por el informe de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNLP, revelan una posible conexión entre ambas variables.

Esta disparada de los casos llevó a que las tasas de incidencia en cada uno de los partidos alcanzaran valores de más del doble a los que reportaban el 20 de diciembre pasados. Este porcentaje refleja la cantidad de contagios cada 100.000 habitantes, y  es uno de los principales indicadores para analizar la expansión del virus en un territorio. En el caso de Ensenada se observa el mayor crecimiento porcentual, que pasó del 4,02% en diciembre al 9,06% a fines de abril, matizado por el hecho de que se trata de un número de casos efectivos unas diez veces menor que el de La Plata. En Berisso el porcentaje pasó del 3,66% en diciembre al 7,53% a fines de abril, y en La Plata el crecimiento fue del 3,09% al 7,16%. “Esto significa que entre marzo y diciembre de 2020 un 3,22% de la población del GLP había sido identificada como caso positivo de COVID-19, mientras que en sólo cuatro meses transcurridos de 2021 el valor de casos positivos registrados se elevó al 7,34% de la población total” sentencia el documento.

A su vez, el informe establece otra conexión, tan lógica como trágica. Éste alza en los contagios se refleja en espejo con el número de fallecimientos. Así lo expresa el documento: “Al analizar la evolución diaria de los fallecidos reportados con curvas de evolución promediadas cada 7 días, se observa que las curvas acompañan la evolución de los casos positivos”. En la última semana tomada por el informe, el valor promedio se encontraba en 16 fallecimientos diarios para La Plata, el valor más alto desde el inicio de la pandemia (sin tener en cuenta un pico de la última semana de septiembre donde se incorporaron a los registros oficiales un número de fallecimientos que no habían sido contabilizados los meses anteriores por errores de registro). La tasa de mortalidad por distrito, es decir, el porcentaje de fallecimientos cada 100.000 habitantes, pasó de ser 9,06% a 16,23% en Ensenada, de 11,25% a 17,62% en La Plata, y de 11,58 a 20,02% en Berisso.

GLP vs. AMBA

La gravedad de la situación en la región queda aún más evidenciada cuando se la compara con la evolución que tuvo el AMBA en el mismo período. Al 20 de diciembre, el GLP presentaba una incidencia cada 100.000 habitantes de 3,22%, casi un punto inferior a la del AMBA, que era de 4,13%. Al 23 de abril, fecha de corte del informe de la UNLP, esos porcentajes prácticamente se equipararon, siendo 7,34% en GLP y 7,65% en AMBA. De esto se desprende que la velocidad de la evolución de la pandemia en la región fue considerablemente superior a la del AMBA, donde la incidencia creció un 3,52% en lo que va del 2021, mientras que en el GLP aumentó un 4,12%.

En relación a la tasa de mortalidad, el crecimiento también fue mayor en 2021 para GLP comparado con el AMBA. Al 20 de diciembre este porcentaje era del 11,13% considerando a La Plata, Berisso y Ensenada en conjunto, porcentaje que se disparó al 17,79% al 23 de abril pasado. En el AMBA, por su parte, ese crecimiento fue del 14,21% en diciembre al 19,57% a fines de abril. Nuevamente GLP creció a mayor velocidad, esta vez más de un punto por encima de lo registrado en el AMBA. En concreto, un 6,63% incremento para la región, contra un 5,36% en el AMBA.


Estos dos últimos datos marcan lo preocupante de la situación en la región del Gran La Plata, que además de los números altísimos en sí mismos que presenta, muestra una aceleración mayor en el avance de la pandemia que la zona metropolitana de Buenos Aires, foco de todas las miradas por ser considerada el epicentro del Covid en el país. Hay, sin embargo, un número que resulta alentador en medio del sombrío panorama. Se trata de la tasa de letalidad, el porcentaje de fallecidos sobre el total de contagios.

Este indicador presentó un descenso en los tres partidos de la región, así como también en el AMBA. En Ensenada pasó del 2,26% en diciembre al 1,79% en abril, en Berisso del 3,17% al 2,66%, y en La Plata del 3,64% al 2,46%. Así, el conjunto del Gran La Plata evidencia un descenso del 3,46% de letalidad al 20 de diciembre al 2,42% registrado al 23 de abril. En AMBA este mismo indicador descendió del 3,44% al 2,56% considerando el mismo período. Para explicar esto el informe rescata los siguientes elementos: “la baja en la tasa de letalidad se puede explicar por la intervención de diversos factores, a los que hacen referencia permanente los especialistas en el tema, tales como: un progresivo mayor conocimiento de los equipos de salud en el tratamiento de los cuadros moderados y graves de la infección, el avance de la campaña de vacunación en adultos mayores y en grupos de riesgo, y la disminución en el promedio de edad de las personas infectadas, que tienen menor probabilidad de morir a causa del virus”.