A pesar de que el partido republicano y el resto del mundo ya reconoció al demócrata Joe Biden como el presidente electo en Estados Unidos, Donald Trump sigue insistiendo con que hubo fraude en las elecciones del 3 de noviembre pasado. Por otro lado, la Justicia norteamericana rechazó todas las denuncias del actual mandatario y ninguna de ellas prosperó. Sin embargo, parte de la población apoya al jefe de Estado y una multitud se congregó en el Capitolio para rechazar los resultados de los comicios.


Esta tarde, miles de simpatizantes de Trump se reunieron fuera del Congreso norteamericano donde sesionaban ambas Cámaras para certificar formalmente la victoria de Biden. La movilización, incitada por el actual presidente, lejos de ser pacífica terminó en la irrupción violenta dentro del Capitolio. Por ello, los legisladores y el propio vicepresidente, Mike Pence, debieron ser evacuados y las sesiones suspendidas.

En las últimas horas, los manifestantes rompieron ventanas en el Capitolio y varios periodistas en el lugar aseguraron que había personas armadas entre la turba que ingresó al edificio. En este contexto, varios agentes han sido heridos y al menos uno ha sido trasladado al hospital, según informó la CNN. Además, desde la cadena de noticias afirmaron que una mujer recibió un disparo en medio de los disturbios.

“Por estas horas nuestra democracia está siendo atacada, de una manera que no tiene presidentes”, expresó Joe Biden hace instantes y repudió las acciones de los extremistas. Además, responsabilizó a Trump por sus palabras de incitación y le pidió que emita un mensaje en cadena nacional para que exija el fin de la violencia.

Biden aseguró que lo que sucedía en el Capitolio era un "asedio cercano a la sedición". Mientras tanto, Trump publicó un mensaje en su cuenta de Twitter para pedirle a sus simpatizantes que no agredan a la policía. Más tarde, publicó un video  de apenas un minuto donde volvió a asegurar que había existido fraude en las elecciones, pero "tenemos que tener paz, vayan a sus casas". 

Sin embargo, más temprano el presidente republicano habló ante miles de sus seguidores sobre el fraude electoral. “No les permitiremos acallar sus voces”, expresó. Además, llamó a sus seguidores a "nunca aceptar la derrota”  y criticó a su propio vicepresidente Pence después de que éste se negara a objetar la certificación de la victoria de Biden en el Congreso.  “Mike Pence no tuvo el coraje de hacer lo que debería haberse hecho para proteger a nuestro país y nuestra Constitución”, tuiteó hace algunas horas Trump, antes de la toma del Capitolio.

Mientras tanto, la alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, declaró el toque de queda en la ciudad y pidió la presencia de la Guardia Nacional y fuerzas federales para controlar la situación. 

Los sucesos sorprenden a los medios norteamericanos y al mundo, dado que nunca se habían visto hechos de este tenor en Estados Unidos. Un jefe de Estado que niega la derrota e incita a sus militantes a salir a la calle a desconocer los resultados electorales, una población profundamente dividida, un racismo cada vez más evidente y violento enraizado en la sociedad norteamericana, el Capitolio tomado por grupos extremistas, un Congreso evacuado y un toque de queda en la ciudad de Washington, un presidente electo que le exige un mensaje de paz al presidente en funciones; en fin, un escenario de violencia e incertidumbre que hace difícil pensar en un traspaso de mando pacífico el 20 de enero y promete un mandato muy complicado para Joe Biden.