El Banco Central de la República Argentina se pronuncia ante la falta de dólares y cancela la operación en cuotas de los servicios turísticos en el exterior a partir del 26 de noviembre. Un viernes negro se ha vivido dentro del sector turístico.

La pérdida de reservas pone en alerta al Central y este justifica la  medida en la base de que la salida de dólares por viajes llegó en septiembre a su nivel más alto desde diciembre de 2019 dada la reapertura de fronteras, después de que los argentinos pasaran más de 18 meses sin poder viajar. Ahora bien, si uno recurre a los datos publicados por la entidad en su página inicial, verificamos que el nivel de reservas se encuentra actualmente en 42.233 millones de dólares y que los egresos por viajes y otros pagos con tarjeta han sido, durante el mes de septiembre de 240 millones de dólares. Sin embargo, si bien es un monto significativo, no llega a los talones de los egresos del año 2019, en donde todos los meses superaron ampliamente ese valor y para ser mas precisos, en diciembre de ese mismo año se habían fugado casi el triple del valor en cuestión (696 millones). Entonces, este panorama nos lleva a cuestionarnos si es realmente el sector turístico el villano de esta escena, si la prohibición de la compra en cuotas de servicios turísticos en el exterior es una buena medida para que los dólares que tanto anhelamos dejen de fugarse del país y si sabrá el gobierno la importancia que tiene el sector turístico en la economía argentina.

La actividad turística cumple un rol importante -e invisibilizado- en la economía argentina. En el año 2019, (datos pre-pandemia) arribaron al país 3.431,9 mil turistas no residentes e ingresaron por estos 3.176,9 millones de dólares. Además, el sector se posicionaba como el 4to complejo exportador-por debajo de oleaginosas, cereales y automotriz- representado alrededor del 8% del total de exportaciones argentinas:


Sin embargo, desde el año 2011, la balanza turística se encuentra deficitaria con una pérdida de alrededor de 25 mil millones de dólares. ¿Qué quiere decir esto? Para ser más precisos, la actividad turística se encuentra representada en la Balanza de Pagos dentro de la cuenta servicios de la cuenta corriente, a través de la cuenta “viajes”. La misma comprende los bienes y servicios para uso propio que los viajeros adquieren y la estancia en el exterior por períodos menores a un año. También incluye viajes personales y viajes de negocios y mide las exportaciones (turistas no residentes que llegan a nuestro país) e importaciones (residentes argentinos que viajan al exterior) por turismo. Esta información surge de la Encuesta de Turismo Internacional que realiza el Ministerio de Turismo y Deportes y se complementa con información proporcionada por la Dirección Nacional de Migraciones.



En conclusión, del año 2011 al presente son más aquellos turistas que se van del país, que los que ingresan. Ahora bien, ¿lo hacen solo por vacaciones? Los datos hablan por sí solos… Casi el 40% de los argentinos que viajaron al exterior en el año 2021, lo hicieron para visitar familiares o amigos, y otros por motivos de negocio, estudio o hasta de salud.


Entonces, los viajes fuera de nuestro país ¿Solo están destinados a la clase alta argentina?

Si se observan los datos de la EVYTH (encuesta de viajes y turismo de los hogares), se puede verificar que del año 2006 al 2015, se reduce la brecha entre la población viajera de mayores ingresos (q5) y la de menores ingresos (q1) ya que aumenta en más de 16 puntos porcentuales la participación del Q1. Esto quiere decir que al año 2015 (lamentablemente último dato disponible de MINTUR) más del 30% de la población de menores ingresos había realizado al menos un viaje al año.


Ahora bien, estos datos corresponden al turismo interno, es decir, personas viajando dentro de nuestro país. Con lo cual podemos estimar que las tendencias de viaje han propiciado que las personas tengan la posibilidad de ampliar sus capacidades de viajes a lo largo de los años, pero también que las decisiones de consumo turístico están condicionadas, en parte, por las expectativas que los turistas podrían tener del comportamiento futuro de la economía. Con lo cual, es visible que la medida afecta directamente las decisiones de consumo de los potenciales viajeros de clase media-baja, pero también, no debe dejarse de lado los efectos directos a la oferta turística, sabiendo que el sector no solo es un atrayente de divisas, sino que también es una actividad intensiva en mano de obra y tiene gran peso en el empleo total actual. Entonces, si el país necesita dólares, es necesario traer más turistas. ¿Por qué no pensar en medidas que atraigan más turistas? Como lo dice la ley de turismo n° 25.997, en su artículo n°1, la actividad turística resulta prioritaria dentro de las políticas de Estado. Entonces… Comencemos a pensar medidas para reactivar el turismo receptivo y no revocar el derecho a las personas de trasladarse libremente sea cual sea su destino y su motivo de viaje.


* Maestranda en Economía y Desarrollo del Turismo y licenciada en Economía. Especialista en Economía del Turismo aplicada a enfoques metodológicos y estadísticos para el análisis económico del turismo. Es Becaria Doctoral del Centro de Investigación y Desarrollo del Turismo (CIDeTur) y además docente de la Escuela de Economía y Negocios de la Universidad Nacional de San Martin.