María Eugenia Vidal no pudo elegir peor momento para presentar su libro, titulado “Mi Camino”, una autobiografía centrada en sus años de gobierno en la provincia de Buenos Aires. Seguramente, la ex gobernadora pretendía pasearse por los medios de comunicación y tener repercusiones mediáticas por el lanzamiento, como lo tuvieron Mauricio Macri y Cristina Fernández con sus respectivos libros. Sin embargo, el anuncio del presidente Alberto Fernández dejó trunca cualquier intención de poder hablar de su autobiografía.

La misma tarde que Vidal encabezó el lanzamiento de su libro, el Jefe de Estado anunció, un poco más tarde, las nuevas medidas y restricciones para reducir la circulación, especialmente en la zona del AMBA, en medio de un crecimiento abrupto de los casos diarios de coronavirus. Así, el acto de la ex gobernadora pasó sin penas ni gloria.

El acto de la ex mandataria comenzó a las 18 horas mientras que el anuncio de Fernández fue a las 20. A pesar de que no hubo superposición de horarios, ese miércoles la agenda mediática se centró en el impacto de la segunda ola de coronavirus que azota al país y a los anuncios que iba a hacer el Presidente.

Ciertamente la semana en la que los contagios superaron los 20.000 casos por día, no era la mejor para presentar una autobiografía, más aún cuando la ex gobernadora esperaba usar el lanzamiento editorial para recobrar protagonismo y posicionarse políticamente dentro del PRO y Juntos por el Cambio.

A pesar de que Vidal hizo una transmisión del acto en redes sociales, ningún medio lo levantó en vivo y de más está decir que sus declaraciones no fueron tapa de diario. Por el contrario, se vio arrastrada por la agenda del día y obligada a aparecer en radios y canales para opinar sobre el DNU presidencial, sin poder mencionar su libro.

De esta manera, la reaparición en la escena política de la ex gobernadora pasó casi desadvertida porque sus declaraciones y opiniones no se diferencian ni destacan frente a las de sus compañeros de fuerza política. Todos los integrantes de Juntos por el Cambio están hablando de lo mismo, bajo un discurso unificado. Incluso, en medio de esta nueva polémica con el gobierno nacional se vieron fortalecidas las figuras de Horacio Rodríguez Larreta y Mauricio Macri, pero no la de Vidal.

Es que la ex mandataria bonaerense mantuvo un perfil bajo durante casi un año y medio con muy poca participación política, al menos de forma pública. Si uno revisa sus publicaciones en Twitter, red social que los políticos usan para emitir opiniones y expresar posturas, María Eugenia Vidal se limitó a expresar el apoyo a determinadas figuras como Elisa Carrió o el ex presidente Macri; lamentó el fallecimiento de Carlos Saúl Menem, Quino y Diego Armando Maradona; destacó su participación en el Consejo de las Américas; se solidarizó con el juez Ricardo Lorenzetti cuando se realizaron protestas en su domicilio, siempre con un tono moderado y sin declaraciones políticas fuertes.

Esta actitud y su desaparición de la escena pública hicieron que la imagen pública de Vidal se diluyera y perdiera peso a nivel nacional, pero también dentro de su propia fuerza donde si bien reconocen su liderazgo y esperan que tome alguna definición respecto de las candidaturas para este año y el 2023, lo cierto es que su figura se ha visto disminuida frente a otras que han adquirido un fuerte protagonismo.

La ex gobernadora de la Provincia esperaba por estos días estar hablando de su libro, de su experiencia como mandataria bonaerense, sus autocríticas, opiniones y proyecciones. En cambio, Vidal tiene que hablar sobre las nuevas restricciones, la suspensión temporal de las clases presenciales en el AMBA y la situación sanitaria.

En lugar de poder hablar sobre sus intenciones políticas y aprendizajes, hoy apareció en los medios para referirse al discurso del gobernador Axel Kicillof. Posición incómoda para Vidal que no es una amante de la confrontación y que la deja expuesta a las críticas por parte del oficialismo.

“Quien hoy gobierna no puede darse el lujo de levantar la voz”, aseguró esta mañana la ex mandataria en relación a la conferencia de prensa del gobernador que criticó duramente a la oposición.

“En este contexto, donde los argentinos y los bonaerenses tienen miedo, no hay espacio para la chicana, yo no voy a entrar en esa”, expresó Vidal. Sin embargo, y aunque ella no quisiera, entró. Después de estas declaraciones, la referente de Juntos por el Cambio fue blanco de críticas por parte del oficialismo. El ministro de Salud, Daniel Gollan, usó su cuenta de Twitter para recordar, a través de un video con entrevistas a la ex gobernadora, que era ella quien aseguraba que no iba a abrir más hospitales.

Más allá de quedar expuesta a los cuestionamientos y chicanas, Vidal enfrenta un desafío aún más difícil: volver a posicionarse como una de las figuras fuertes de la oposición y recuperar el peso política que supo tener. La presentación de su libro tenía ese objetivo, pero la fecha le jugó en contra y no tuvo la repercusión esperada. Ahora deberá buscar otra estrategia.