El escenario de tasas altas para pesos a plazo fijo (en un orden de 47% a 57%, para depósitos medianos o montos altos) para sacar la mayor cantidad de pesos de la plaza acompañado de  una suba de precios cercana  al 45% y una tasa de referencia para las Leliq del BCRA, nos lleva a la pregunta de cuánto tiempo demoraremos en salir de la etapa recesiva a la que ingresamos en el 2do trimestre del 2018.

La idea es: estabilizar el dólar para estabilizar los precios; claramente el tipo de cambio en nuestro país actúa como referente básico para las decisiones económicas, con lo cual, la idea del Gobierno es: si se contiene el dólar se estaría en un proceso reactivante de la economía, pero,  no nos dice cómo, cuándo, ni  de la mano de quién viene la reactivación.

Supongamos que sobre el fin del año ingresen dólares de las exportaciones, entonces sería una recesión corta y con salida rápida del tipo de una letra “V”.  Este escenario resultaría muy esperado desde  el sector  del turismo, el sector agropecuario en general y minería actuando como motorizadores  del rebote para el 2019, si bien las velocidades de recupero son diferentes, como también los impactos en las economías regionales.

Si se prolongase el  proceso hasta pasado el primer semestre,  acompañado por la reactivación de las exportaciones de energía y siempre que la suba de la tasa de interés de los EE.UU. no tenga un crecimiento mayor al que ya descuenta el mercado y un Brasil que se recupere mejorando  la performance exportadora argentina, la recesión tendría en ese caso una forma de una “U”.

Este sería un contexto donde la construcción y los sectores manufactureros que crecieron en 2017 a más de dos dígitos, tengan un pronóstico reservado y muy difuso.

Sin embargo, por más leve que sea el movimiento de la tasa de interés de la Reserva Federal , no daría para pensar en  un efecto favorable pues los dólares se irían de todos los ” emergentes”.  La Visión de un Brasil con Bolsonaro por otra parte, aventa la idea de que favorezca a las expo argentinas.

La prolongación más allá del 2019 nos da un “año perdido”  y nos lleva a pensar ¿cómo será la economía en el año electoral? La letra “L”, sería la forma de esta recesión, caracterizada por una fuerte caída y luego un largo periodo de estancamiento.

En la letra “L” la pregunta es:  ¿cuánto dura la crisis?  La mejora en el tipo de cambio favorece a los sectores exportadores, turismo, energía, etc.   Los sectores más golpeados por el tipo de cambio  son los ligados al consumo masivo, a los cuales se les debe adicionar la suba de tasas por parte del BCRA para absorber pesos.  En estos sectores la frenada es brusca y la salida también. Por tanto podemos ser muy optimistas y pensar que luego del segundo semestre 2019 se estaría saliendo.

Mientras tanto, el Gobierno solo puede esperar a que la banda cambiaria de resultado y se cumpla el ingreso de divisas; sin embargo, no hay que olvidar que la astringencia de pesos está dejando mucha divisa excedente.

Hoy más que el dólar, el nivel de actividad es el problema.

En colaboración con  Valeria Tomasini. Licenciada en Administración y Gestión de Empresas.