Paz Ferreyra es Miss Bolivia, cantante y psicóloga, pero sobre todo, una de las comunicadoras sociales más relevantes de la actualidad, que con claridad y fuerza expone lo que muchos piensan y lo que le pasa a la mayoría. En noviembre de este año cumple diez años de carrera y se encuentra presentando su último disco, Pantera, una producción más culebronera con contenidos donde asume el rol de cronista en temas como “Paren de matarnos” y en otros, donde entra el juego la risa.

Este disco para ella, es un claro sucesor de Miau, el disco anterior, porque tienen el mismo ADN, la misma médula que está vinculada a la cumbia y al hip-hop. Pero, Pantera forma su identidad porque es más atrevida a la hora de la fusión con otros estilos muy escuchados por ella,  pero que nunca había intentado combinar quizás por una cuestión de respeto o de perjuicio también.  “En este disco estallaron todos estos muros de purismos, de los resabios que quedaban y se volvió más promiscuo a nivel estilo”, explica Paz.

Miau, el gatito, era el disco anterior y ahora Pantera es un felino más viejo, más negro, más salvaje y con garras más filosas: “Esa  esa soy yo también. Es un disco que habla menos y dice más, corta la bocha”. Paz agrega que los contenidos vienen emparentados con el disco anterior en cuanto a la documentación sociocultural y que se ha recurrido menos a la sobre- ornamentación estilística, que hay menos recursos poéticos y más realidad directa, más contenido de urgencia social como el femicidio.

Este disco encuentra a la cantante más tranquila, donde siente una evolución personal y una madurez: se casó, se mudó y está en proceso de adopción, un momento donde barajó y dio de nuevo. “Me encuentra a nivel artístico siempre en el camino, no siento la música como algo que tiene lugares para llegar, creo que no se llega a ningún lado, que hay un presente que está siempre en construcción y en ese aspecto me encuentra, como me encontraron los otros discos: con las manos en la maza, con el casco, la soldadora y el remo, sobre todo”.

Hits como “Tomate el palo” le ofrecieron a Miss Bolivia un tipo de vidriera que hicieron que se pudiera visibilizar el resto de su obra, por eso siente ahora que en lo artístico es un momento de mayor visibilidad. “Siento que estoy siempre en progreso, siempre en la autodidactica. Ya van casi diez años de Miss Bolivia y siento que el proyecto ya no es un bebé, sino que es un niño/niña. Siempre estoy revisándome, soy muy crítica y autocrítica: ensayo y error como todo lo que sé hacer”.

-¿Cómo ves el país?

Siento, vivo, transito la Argentina en estado crítico. En momentos como éstos, electorales,  resalta y aparece, se visibiliza más lo crítico. Yo creo que estamos en un país muy polarizado, muy castigado en este momento y es responsabilidad de los que gobiernan y de nosotros como pueblo, poder hacer algo para que esto no se vaya más por la borda de lo que está. Hay un vacío enorme entre clases y es cada vez más difícil para todos nosotros poder cumplir con las necesidades básicas. La desaparición forzada de Santiago Maldonado es un indicador que nos puede dar una muestra de cómo estamos. Y creo que nosotros somos un pueblo resiliente, entonces cuando nos va mal o cuando más castigados estamos, sacamos fuerza de abajo de la baldosa y nos volvemos a empoderar.

Paren de matarnos es uno de los temas que Miss Bolivia presenta en Pantera, un relato en primera persona de una mujer, que aborda uno de los azotes y flagelos mayores que recibe la comunidad: la violencia machista y la violencia de género. Una cuestión que Paz considera que  se ha visibilizado exponencialmente y que el problema también se ha multiplicado exponencialmente. “Ya a la consigna sensible y universal, ‘Ni una menos’, la entendemos todos y está dando efecto”, declara.

Asimismo, Paz cree muchísimo en la organización social y en las micro escenas donde se puede hacer conciencia y también frente a este “micro machismo”, porque para ella la violencia de género no es solo un femicidio: “Va desde el celo hasta el femicidio y en el medio hay un abanico enorme de violencia que estamos identificando como sociedad y estamos bajando el umbral de tolerancia y en ese aspecto veo cierta esperanza”.

-Por último, ¿qué es al amor para vos?

Para mí el amor es la fuerza más poderosa, el amor es la clave, es el motor que me salva, el amor es Dios, la música es amor, es la energía mayor, entonces yo creo no solo en el amor romántico de pareja, sino en el amor como fuerza movilizadora y saneadora de todos estos problemas que estamos teniendo. A mí el amor me salvó la vida.