El intendente de Bahía Blanca, Héctor Gay, aseguró que la división de la provincia de Buenos Aires no es factible en el corto plazo pero que sí es necesario dar esa discusión, no sólo por la extensión de su territorio sino por las diversas realidades que comprende. 

Gay integra la Mesa de Intendentes del PRO y mantuvo diversos diálogos con el jefe de Gabinete bonaerense, Martín Insaurralde, y diputados y senadores provinciales sobre el Presupuesto 2022 que Axel Kicillof envió a la Legislatura. En conversación con el programa en Boca de Todos de Diagonales Radio, sostuvo que es posible que el proyecto sea aprobado antes de fin de año con el visto bueno de la oposición, pero aclaró que Juntos reclama la incorporación del Fondo de Estructura Municipal y que ese punto será clave en las negociaciones.

Por otro lado, el intendente destacó la incorporación de Martín Insaurralde y Leonardo Nardini al Gabinete provincial. Según el mandatario, el diálogo con la Provincia se ha vuelto más fluido. 

 ¿Cómo cierra el año Bahía Blanca?

-Sin escapar a lo que es el cierre de año a nivel provincial y nacional. Un año complejo por las consecuencias de la pandemia que se van a sentir por un tiempo al margen que la pandemia no terminó. Un año que sobre todo en lo socioeconómico ha sido difícil, y además un año electoral con todo lo que eso implica, que siempre agrega un condimento especial. Estamos cerrando razonablemente bien, un año que ha sido de los más difíciles.

En este contexto complejo y post elecciones, decidió modificar el equipo de gestión...

-Después de una elección que para nosotros fue muy favorable. En lo local y distrital duplicamos y más a la segunda fuerza, con lo cual es un respaldo importante, sobre todo teniendo en cuenta que estoy empezando mi séptimo año de gestión. Y si bien soy bastante futbolero, no suscribo aquel adagio de 'equipo que gana no se toca'. En función de eso hemos hecho algunos retoques. Algún secretario que se fue al concejo deliberante, alguno que vuelve. Y aprovechamos para poner énfasis en lo que consideramos ejes de gestión, por eso elevo de rango la secretaría de producción. Entendiendo que la agenda post pandemia hay pilares que incentivar. Hay mucho trabajo informal, y eso es un tema que preocupa porque afecta a los dos segmentos de la población más castigados: el joven que quiere conseguir su primer empleo, y aquel que tiene más de 40 años que se quedó sin trabajo y le cuesta muchísimo reinsertarse en el esquema laboral.

Se habla mucho de las dificultades para el primer empleo, pero poco se trata la problemática de aquellas personas de más de 40 años que no tienen trabajo. ¿Qué se hace en este último caso?

-Es así. Y fijate que si nos tomásemos el trabajo de buscar en las páginas de los diarios o en las consultoras, parece que a veces el trabajo está solo disponible para los que tienen de 25 a 40 años, que son los únicos que tienen la chance de tener el poco trabajo formal que se emplea. Si tenes menos de 25 porque no tenes experiencia y si tenes más de 40 es porque para algunas cosas ya estas viejo. Es un problema. Incluso en las leyes se pone énfasis en el primer empleo, pero no en los mayores de 40. Hay que trabajar en ese otro sector etario.

¿Qué enseñanza le dejó la pandemia?

-Dejó algunas pocas cosas positivas. En Bahía Blanca, todo los que son los efectores de salud, que no siempre tuvo cohesión y organización, con la pandemia se cambió ese concepto. Y aquí por lo menos hemos podido trabajar en conjunto generando comités de crisis que hasta el día de hoy se siguen reuniendo todas las semanas. Después en Bahía hemos tenido una particularidad, que quizá desde lo económico hemos estado mejor que otras ciudades porque las grandes sectores de la macroeconomía que son el motor no pararon nunca. Uno puede comparar y decir que, por ejemplo, Mar del Plata sufrió cuando vos dependes del turismo y el turismo fue castigado, son dos años muy difíciles. Ahora en el caso de Bahía, donde los pilares son todo el sector agropecuario que trabajó bien; el sector portuario que además se benefició por los problemas que ha tenido el Paraná que ha derivado que un buen flujo de buques cerealeros que iban al Paraná vinieron acá; el Polo Petroquímico que es muy significativo que tiene empresas multinacionales, trabajaron durante todo ese tiempo y además con buenos precios; todo lo que tiene que ver con la energía; todos esos sectores no dejaron de trabajar en pandemia y dejaron una vara bastante alta. Hemos pasado dificultades pero estamos saliendo relativamente bien en comparativa con otros municipios.

¿Cómo ve el 2022, especialmente en el marco de la discusión con el Presupuesto provincial para el año que viene?

-Integro la Mesa de Intendentes del PRO y hemos estado en contacto con Martín Insaurralde y con legisladores. Estamos bastante de acuerdo en que se va a acompañar el proyecto pero estamos reclamando que se vuelva a introducir la figura del Fondo de Infraestructura Municipal que se creó por primera vez en 2016, durante el gobierno de María Eugenia Vidal, y después siguió funcionando, incluso en los dos primeros años de la gestión de Axel Kicillof. La verdad es que funcionó muy bien y es una herramienta que favorece a todos, al gobierno de la provincia porque permite que se hagan obras en los municipios sin la responsabilidad de tener que manejar todo desde La Plata, sobre todo en una provincia tan grande como esta, y los municipios deciden qué obras se hacen, las licita, las controla y las ejecuta más allá de que el recurso financiero sea de Provincia. Creemos que el FIM va a estar finalmente incorporado, lo que habrá que ver es el monto. El gobernador ha reconocido que es una buena herramienta, los intendentes oficialistas también lo reclaman, y creemos que a fin de año va a haber Presupuesto. Por supuesto, restan resolver otras cuestiones de la economía, hay que ver qué pasa con el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, nos preocupa la inflación, los índices de pobreza, tenemos muchos desafíos.

Lo mencionaba a Martín Insaurralde. ¿Se acercó la gestión de Kicillof a los intendentes con su incorporación o ya era buena?

-La verdad es que la pandemia condicionó mucho y con Carlos Bianco tuvimos una relación que básicamente giraba en torno a la pandemia, las medidas, las restricciones y cuestiones estructurales quedaron tapadas por la pandemia. A partir de la llegada de Insaurralde, por ahí hubo otro diálogo porque Insaurralde no deja de ser un intendente y conoce mejor otras cosas, es lo mismo que nos pasa en Nación con Katopodis. Es bastante fácil que nos pongamos de acuerdo porque con alguien que viene con tantos años de experiencia de intendente. El ministro de Infraestructura ahora también es otro intendente, y eso nos acerca más a la Provincia, hablamos el mismo idioma y, más allá de las diferencias ideológicas, hay un ida y vuelta.

En relación a lo que decía de la extensión de la provincia de Buenos Aires, ¿está a favor del proyecto que planea dividir la Provincia?

-Me voy a ir muy atrás en la historia pero en 1890 hubo un intento de dividir la provincia en dos y tuvo media sanción en una de las Cámaras del Congreso Nacional. Finalmente, no se llegó a un acuerdo pero ya en ese entonces se analizaba la posibilidad de dividir una provincia que no sólo es muy grande sino que además, tiene realidades muy diversas. Hay una enorme diferencia entre el conurbano y el interior, y eso no siempre es fácil de saldar. Es necesario debatir si el conurbano, en su conjunto, no necesita un status quo diferente. Siendo legislador vi que medidas que se debatían en función de lo que sucedía en el Gran Buenos Aires, no tenían nada que ver con el interior rural. Por lo menos hay que discutirlo profundamente. A veces me parece que tener años electorales tan seguidos, no deja tiempo para discutir cuestiones que se merecen ese debate serio. No veo la división de la Provincia en el corto plazo, pero por lo menos debería comenzar a discutirse cómo ser más eficientes y atender esas realidades tan diferentes. Si se da el debate, puede haber muchos más proyectos y no necesariamente dividir la Provincia en cinco.

¿Qué opina sobre la idea planteada por el presidente Alberto Fernández de mudar la capital del país?

-No tengo en claro si realmente el traslado de la capital por sí sólo podría solucionar los problemas de centralismo que tenemos. Cuando el ex presidente Raúl Alfonsín planteó la idea, se generó una gran polémica y se planteó que se puede trasladar la capital administrativa pero que no va cambiar la cuestión demográfica ni el centro de poder. Me parece más lógico y más sensato debatir la división de la provincia de Buenos Aires, antes que debatir el traslado de la capital. Si no tenemos políticas para evitar ese centralismo que concentra todo en detrimento del interior, el mero hecho de cambiar de lugar la capital no creo que genere un cambio sustancial.

¿Cómo ve la posibilidad de modificar la ley provincial que limita las reelecciones de los intendentes?

-Estoy en contra de las reelecciones indefinidas. Creo que el espíritu de la ley vigente es bueno. Ahora también es cierto que esta ley tiene algunos agujeros importantes y lo estamos viendo en este momento. Si 20 intendentes piden una licencia para poder ser reelegidos en 2023 pese a la ley, implica que la ley tiene un bache que hay que corregir. Ahí está el debate.