A fines de la semana pasada comenzaron a llegar las tan ansiadas lluvias a la provincia de Corrientes. Si bien las precipitaciones están lejos de ser las necesarias para terminar de sofocar los incendios, las mujeres y hombres que día a día enfrentan los fuegos agradecen el respiro y encaran la tarea con otras perspectivas.

Desde la Escuela de la Familia Agrícola Ñande Roga, el centro logístico instalado en la zona de San Miguel que recibe la mayoría de los recursos nacionales y los gestiona en el día a día, el Director Nacional del Servicio de Manejo del Fuego, Alberto Seufferhelde, conversó con Diagonales sobre el trabajo cotidiano de los brigadistas, la polémica desatada por los tiempos y la magnitud de la ayuda nacional a la provincia, y en qué enfocarse para mejorar el sistema frente a los desafíos que plantea el cambio climático.

¿Cómo está siendo la dinámica diaria en la EFA Ñande Roga?

-La EFA es un lugar que, por la necesidad que teníamos de tener menor distancia a los focos de incendio, nuestras primeras bases habían sido en Ituzaingó y Mercedes, encontramos este lugar, que tenía conectividad y espacio para operar con los helicópteros. También por la cercanía a los dos centros de combustible para las aeronaves que hay en la zona, que son Corrientes y Posadas. Nos entrevistamos con el Director quién nos mostró la infraestructura, y ahí lo primero que se alojó fue la tripulación de los helicópteros. Después cuando empezaron a venir más recursos nacionales hubo que traer toda una logística del Ejército, Ministerio de Defensa y de Seguridad, y ahí se armó esta base operacional de los recursos nacionales que iban llegando. Tenemos la cocina, comunicaciones, medios aéreos que está la Policía Federal, la Fuerza Aérea y el Ejército, y el Sistema Federal, que fue el involucramiento de las provincias que tienen brigadas federales y se van  haciendo recambios cada diez días, por lo que pasaron varias provincias por acá.

¿Cuánta gente está involucrada acá en la EFA?

-Hemos llegado a ser 300 personas entre brigadistas y gente de logística y comunicaciones, ahora rondamos en 280. Fluctúa en relación al recambio del personal.

¿Cómo está la situación de los incendios en la zona?

-Las precipitaciones de las últimas horas han generado una merma en algunos focos de incendio. Se detectaron 17 puntos de calor en la región, que no es que se hayan controlado, pero nos está dando la iniciativa para ir a buscarlos y poder apagarlos. Porque van a estar mucho más aletargados, no van a avanzar tan rápidamente porque las condiciones climáticas son más favorables para el combate. Esto no quita que ante un aumento de temperaturas y vientos en la zona tengamos una reactivación porque el milimetraje que cayó no es el necesario para un tipo de combustible como son los esteros. Pero nos pone muy contentos de poder tener nosotros la iniciativa y poder salir a combatir los incendios ahora que tenemos el clima a nuestro favor.

En relación a lo que comentás sobre la naturaleza del fuego en los esteros, se está discutiendo sobre los bosques nativos, los implantados, los humedales ¿qué ven ustedes como profesionales sobre los fuegos en esta región y la relación con el territorio?

-Los fuegos últimamente en toda la Argentina están teniendo situaciones muy explosivas porque las condiciones de las emergencias hídrica e ígnea, es decir la conjunción de la falta de agua y el exceso de calor, viene siendo acumulativa. En esta región el promedio de precipitaciones es de  1700 milímetros y han estado lloviendo entre 700 y 900, y esto a lo largo del año hace que se acumule mayor cantidad de vegetación predispuesta a arder. Sumando a esto que la vegetación que no es nativa, todo lo que es implantado, si no tiene un buen control de su manejo hace que las condiciones del fuego sean mucho más extremas y el trabajo de control sea mucho más complicado. Esto hace que el fuego deba pensarse más desde una técnica y una táctica que de meterle muchos recursos a ese evento. Por eso en esta generación de fuegos lo que se dice es de invertir en la cabeza del brigadista y no en el casco, porque hay que pensar en esta evolución de eventos nuevos que tenemos en la Argentina y en el mundo.

¿Desde qué momento está involucrado el SNMF en la situación de Corrientes?

-Desde cada vez que hubo un fuego, porque cuando hay una situación que no es controlada hay medios aéreos que se van solicitando. Hay un sistema de despacho por el cual la provincia lo solicita y la aeronave sale a cubrir esos incendios. Durante todo el mes de enero se ha salido a distintos incendios en varios puntos de la provincia, porque la cantidad y la simultaneidad de eventos hacen que el recurso local se vea superado y lleguen recursos de otras regiones. Lo primero en ese sentido fue a partir del pedido del Parque Nacional Iberá, que se hizo base en Mercedes, y después los primeros recursos de brigadistas que llegaron para reforzar la región y se empezaron a aumentar los contingentes de gente, más recursos aéreos a medida que se iban viendo la simultaneidad y el tamaño de los fuegos.

“Los focos no están controlados, pero el clima nos da la iniciativa para ir a buscarlos y poder apagarlos”

Se armó una polémica importante alrededor de cuánto estaba apoyando el gobierno nacional a través de sus distintos organismos, cuándo había llegado efectivamente esa ayuda, ¿qué me podés decir sobre esa cuestión?

-Abordar los incendios desde el momento en que se prenden no es la estrategia, la estrategia se genera en una planificación. Nosotros desde Nación y el Ministerio de Ambiente, desde la mesa de COFEMA en la que participan todas las provincias, planteamos la necesidad de que presenten los planes de manejo del fuego. Esos planes, más allá de ser algo escrito o un manual de operaciones, dicen cómo el Estado provincial va a manejar las condiciones de fuego que tienen en su provincia. Eso para nosotros es un puntapié para ver cuáles son los recursos nacionales que esa provincia va a tener y la estrategia que tenga con el fuego en su localidad. Lamentablemente hay una escasez en esa planificación y se termina llevando como si fuera una lista de necesidades y requerimientos pero no de preparación.

¿Por ejemplo?

-La estandarización de la preparación de las brigadas. Desde el comienzo del 2021 uno de los pilares de lo que fue la capacitación tuvo que ver con estandarizar con todas las provincias la capacitación de sus brigadas, que todos tengan la misma base de capacitación de sus combatientes. Eso es el comienzo de poder ver cómo vamos a trabajar, y ahí vamos a ver cuáles son las necesidades operativas de equipamiento, desplazamiento, y del manejo de las condiciones meteorológicas. Nosotros no podemos entrar a un incendio sin saber cuáles son las condiciones por un tema de seguridad nuestra. Por eso la formación del combatiente el pilar fundamental para poder después decir si los resultados son efectivos o no. Si nosotros tenemos un ataque inicial en el cual el bombero o brigadista que llega es efectivo, la cantidad de hectáreas afectadas son menores. Ahora, si nosotros no tenemos armado ningún tipo de desplazamiento de esa manera, con este tipo de clima y como vienen siendo los fuegos, vamos a tener fuegos grandes y rápidos siempre, y no va haber recursos suficientes por más temprano o tarde que lleguen porque ya el  fuego va a tener una superficie muy grande y va a generar daño.

Hoy en día ¿cómo es la coordinación acá entre las distintas agencias que intervienen?

-Se generó un comité donde está Nación con el Ministerio de Ambiente y de Defensa, y el Ministerio de Seguridad de Corrientes, y en ese comité lo que se está haciendo es delinear cuáles son las prioridades a atender con los recursos que se tienen. Y saber dónde están desplegados los recursos, dónde están los aviones, las bases. Acá por ejemplo, en Ñande Roga, se hizo la base más importante de recursos nacionales, pero también se hicieron bases distintas con las distintas provincias que han venido. En la zona sur, en Santa Rosa, están los que vinieron de San Juan, la gente de Córdoba que está en Ituzaingó, Corrientes y ahora estuvieron también en Socorro. Todos esos recursos nacionales se empezaron a coordinar en sus operaciones aunque estemos en distintos lugares, y la verdad que se está atendiendo la mayor cantidad posible de focos en simultáneo.

¿Cómo calificarías los incendios de Corrientes a partir de tu experiencia con otras situaciones como esta?

-Es un fuego complejo. Por eso, fundamentalmente acompañar e instar a la provincia en la formación de brigadas forestales, y no solamente eso sino en la formación y equipamiento de su grupo de bomberos como brigadas forestales. Nos decían “estábamos más preparados para las inundaciones que para los incendios”. Lamentablemente el cambio climático está haciendo que muchos lugares que eran bañados hoy estén secos.

“Los focos no están controlados, pero el clima nos da la iniciativa para ir a buscarlos y poder apagarlos”

 Nos pasó de estar tres meses conviviendo con la gente de Rosario y la ribera del Paraná, en lo que fueron los incendios del Delta, una zona que también uno espera encontrarla inundada, caminar con el agua hasta la rodilla y caminamos sobre suelo seco, sin ningún arroyo o bañado que nos frene esos fuegos. Es la realidad que estamos teniendo hoy. Y lamentablemente el uso del fuego, que es natural en nuestro país, se hace cotidianamente, en estas condiciones climáticas que tenemos está siendo perjudicial, y no sé si a lo largo del tiempo eso no nos va a traer una pérdida de biodiversidad en nuestros pastizales y bañados. Eso es algo que hay que ver, que el fuego no  solamente nos sirve como herramienta sino también el daño que puede producir por pérdidas de este tipo.

¿Qué sentís al estar acá con tanta gente involucrándose en la lucha contra esta catástrofe?

-Quizás muchos de los compañeros que se fueron se quedaron con la sensación de que no pudieron apagar nada por la cantidad de fuego que había. Llegaron sus refuerzos con ganas, diciendo “lo que no pudieron mis compañeros nosotros lo vamos a poder hacer”. Y eso, cotidianamente en el corazón del campamento que es la cocina, se dice “mañana va a ser mejor, mañana vamos a poder”. También el acompañamiento de la Colonia que está acá cerca de la EFA, el Intendente y la gente de San Miguel, de Loreto, de Santa Rosa, la verdad que toda la gente desde que estamos por acá no da una mano desde una reparación de un cubierta, de un coche, un medicamento, curarnos un empacho, de lavarnos la ropa. La parte humana y el apoyo de la gente ha sido fundamental. Nos pasa en lugares donde uno tiene esta concentración, por ejemplo en los incendios de Puelo, pero bueno, uno siente que lo que está haciendo sirve.