El discurso del ministro de Economía Sergio Massa se trataba de un punto de inflexión para la recta final hacia las precandidaturas que se conocerán el 24 de junio, caída la posibilidad de Cristina Fernández de Kirchner a una postulación por la presidencia. Quienes especulaban con una partida de Massa y su Frente Renovador (FR) de la coalición del Frente de Todos, hoy vieron esa posibilidad desterrada. También los que vaticinaban una imposición de Massa a una lista de unidad. Lo cierto es que las palabras de Massa retumbarán en el Instituto Patria, en la Casa Rosada y también en Washington.

El referente destacó, en el discurso de cierre del Congreso del Frente Renovador, la importancia de que el Frente de Todos (FDT) llegue a la competencia electoral con un “candidato único”, que no necesariamente sea del espacio que encabeza. Sin embargo, en caso que no se cumpla con su pedido, dejó una nueva definición: “Si se decide que haya PASO, anótennos que ahí vamos a estar”.

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También recapituló su gestión en la cartera de economía y volvió sobre los hitos que marcaron al Frente de Todos en estos cuatro años: la herencia del macrismo, la pandemia, la guerra de Ucrania y Rusia, y la sequía. En todo momento, utilizó uno de sus grandes caballos de batalla: recalcar su gestión cuando, como señalo CFK hace unas semanas, “las papas quemaban”.

En su alocución, Massa hizo gestos positivos para una nueva alianza con el kirchnerismo en el futuro, recordando el pasado de gestación del FDT: "Ese 2019 que nos llevó en ese Congreso de Parque Norte a tomar la decisión de participar con generosidad y humildad del FDT, hizo que dejáramos algunos amigos en el camino y fue una decisión correcta", afirmó.

"Había una convocatoria grande para dar vuelta una página del país y esa convocatoria partió de la generosidad de la dirigente que más votos tenía, que se corría para abrir los brazos y generar un espacio en el que participáramos todos, dejando de lado las diferencias”, destacó el ministro, que nunca mencionó el nombre de la vicepresidenta. “Nosotros nacimos a la política cuestionando decisiones de esa propia dirigente y de alguna manera también entendimos que era tiempo de humildad, de generosidad, de pensar en grande, y de enfrentar los desafíos que vivía la Argentina", recalcó.

El ambiente del Arena de Malvinas Argentinas tomaba más clima cuando Massa arremetió contra la herencia que el gobierno recibió de Mauricio Macri y uno de sus principales escollos: el Fondo Monetario Internacional (FMI). “Era una Argentina que ya tenía clavada en la espada una pandemia que se llamaba FMI, al que había vuelto Macri para financiar la fuga de capitales y que condenaba al país a resignar su soberanía de decisión”, disparó el dirigente que se quejó que por los vencimientos con el Fondo, porque Argentina “debe discutir su rumbo cada noventa días".

Tras abordar los problemas de la pandemia, recordó lo que le significaron los acuerdos durante la gestión de Martin Guzmán en la cartera económica: "Podemos discutir si se hizo bien o mal la negociación con el Fondo, con los bonistas. Es una discusión que tenemos que dar puertas adentro. No soy de los que se queja y se queda llorando por los problemas. Una vez que el problema existe hay que enfrentarlo y tratar de resolverlo", admitió.

Mencionó las complicaciones para el país que trajo la guerra entre Rusia y Ucrania e hizo un lugar especial en su discurso para uno de los momentos más complicados del gobierno de Alberto Fernández: cuando Martín Guzmán renunció luego de muchos meses de fuego interno en el FDT, con el interregno de Silvina Batakis y luego su asunción al cargo. “Recordarán agosto: un ministro que se va, una que llega, la idea de que se instalaba una crisis política y económica. Que se instalaba la corrida, que el gobierno estaba de salida, hablaban de Asamblea (constituyente). Decían que venía el helicóptero y ahí estuvimos. Pusimos el cuerpo  No nos escondimos. No nos quedamos en la cómoda", lanzó furibundo.

Retomó a su compañero en el Frente Renovador, el secretario de Industria y Desarrollo Productivo José De Mendiguren (también hubo guiños para la gestión de Flavia Royón en la cartera energética)  y se mostró contento por el crecimiento del nivel de actividad y de la generación de "320mil puestos de trabajo en los últimos ocho meses". Y completó: “Entendiendo que el gasto era fundamental en la medida de que el estado no se retirara de la inversión pública, y entendiendo que había que tener un criterio de austeridad fiscal, cerramos el año con números inclusive mejores que los que FMI pronosticaba". No hizo referencia alguna al fuerte problema inflacionario, que se agravó en los últimos meses de su gestión en Economía.

Además buscó tender puentes con el sector agropecuario, con quien busca llevar una mejor relación que le permita mayor gobernabilidad si el peronismo se queda en el poder. Destacó que no hay en “el imaginario colectivo dimensión” de lo que implicó la sequía para la cuentas públicas y señaló que “el agro no hizo grandes reclamos porque el gobierno sin perjuicio, sin preconceptos, sin pensar que en algún momento fue un sector que tenía problemas con nosotros, fue a abrazarlo para tratar de contener y paliar el impacto en nuestros productores".

Uno de los puntos de mayor expectativa tenía que ver con su mirada del tablero electoral para los próximos meses. “Creo que lo mejor para la Argentina y para el FDT es la unidad, pero si se decide que haya PASO, anótennos que ahí vamos a estar", sintetizó.

Y fue más a fondo: “Nosotros no extorsionamos ni presionamos. Damos nuestra opinión como dirigentes políticos. Que nadie se haga la víctima. Somos todos grandes. Que nadie se esconda detrás de la victimización. Nuestra opinión es que en unidad construimos una vuelta de página para ponerle punto final a la Argentina del ajuste y del endeudamiento. En unidad soportamos el ataque permanente de una oposición que nunca mira el interés de los argentinos sino en cómo quedar bien con sus minorías intensas”.

"No se trata de vanidades personales.  No estoy planteando una candidatura única de este espacio. Que sea Juan, Pedro o el ratón Mickey pero un candidato para enfrentar los desafíos que tiene la Argentina para adelante”, planteó Massa irónicamente, mientras también criticaba a los dirigentes de su espacio que “se pasean como candidatos”. “Todavía estamos gobernando y tenemos responsabilidades", afirmó.

El lugar final quedó para la oposición. Massa cargó munición gruesa contra las dos fuerzas que completan el escenario de tercios que se pronostica que darán la competencia por el sillón de Rivadavia. Llamó al macrismo “Juntos por el Cargo”, y sostuvo que están dando “un espectáculo dantesco viendo a ver quién se pelea con quién".

Por el lado de la corriente libertaria que encabeza Javier Milei, exclamó: “Y la otra oposición, que habla de dolarización. Que levanta la bandera de la libertad como si en la Argentina cada uno no pudiera decir lo que piensa, andar por las calles. Detrás de esa bandera de la dolarización, lo que está es ajuste con represión. Ya lo dijo una dirigente que no me quiere nada a mí: vienen por el ajuste y la represión, le doy la derecha. Tiene razón (Elisa) Carrió".

Luego de mencionar cada uno de los puntos que pueden fortalecer a la Argentina por sus recursos naturales, avances tecnológicos y la capacidad de su mano de obra en distintos sectores estratégicos, Massa concluyó con un triple grito eufórico su principal mantra en la fría tarde de sábado en la zona norte bonaerense: “Unidad, unidad, unidad”.

Es una certeza que su alarido, para bien y para mal, tendrá un efecto político de magnitud.