Hay un nombre propio que se vincula entre las expresiones de preocupación de parte de algunos dirigentes políticos de la oposición en la Argentina por los ataques comunicaciones que sufren, tras caerse la “Ley Ómnibus” en el Congreso, y el dictamen del juez de la Corte Suprema de Justicia de Brasil, Alexander de Moraes, que investiga los distintos grados de incitación y responsabilidades por los alzamientos antes de la asunción de Luis Inacio “Lula” Da Silva. Todo termina en Fernando Cerimedo.  

Este asesor de Javier Milei durante la campaña y uno de sus principales consejeros, que lo defiende públicamente en cada intervención en sus redes sociales, y que impulsa campañas digitales en favor de la derecha más dura en todo el continente, es señalado por la justicia brasileña, como miembro de "una organización criminal" que generaba desinformación y noticias falsas durante el periodo proselitista que desembocó en el triunfo de Lula en 2022.

Desde octubre de ese año y hasta que se desarrolló el intento de Golpe, Cerimedo se metió de lleno en su tarea de propagador e incitador de una furibunda campaña agitadora contra el régimen democrático, y planteaba medidas de acción directa de la población ante un incomprobable escenario de fraude electoral en favor del Partido de los Trabajadores (PT).

El pico de tensión máxima se dio durante la triple toma del Congreso brasilero, del Tribunal Supremo y del Palacio Presidencial de Planalto de parte de los simpatizantes del expresidente Jair Bolsonaro en enero del 2023, en alianza con sectores de las Fuerzas Armadas que responden al saliente mandatario.

Cerimedo es apuntado luego de conocerse la confesión del teniente coronel Mauro Cesar Barbosa Cid, mano derecha de Bolsonaro que fue detenido por la Policía Federal y debió brindar su teléfono celular y su computadora. El arrepentido comenzó a endilgar nombres y funciones de cada parte de la operación orquestada por la familia Bolsonaro.

La repartición de tareas de parte del clan Bolsonaro era bien delimitado: Carlos estaba al frente de las tareas de manipulación informativa; Flavio, se encarga de la estructura económica y la relación con los rangos militares de Río de Janeiro; y, Eduardo tiene a su cargo la agenda internacional con las ultraderecha globales.   

MANIPULACIÓN NAO TEM FIM

El propósito de Cerimedo, también director del sitio de noticias y usina del pensamiento conservador “La derecha diario”, según se extrae del documento, era desacreditar al sistema electoral y fomentar un levantamiento de las Fuerzas Armadas y la Policía para evitar la asunción del actual mandatario brasilero.

La investigación de la Policía Federal, en trabajo con el Supremo Tribunal Federal de Brasil apunta, dentro de otros aspectos, a la "operación de núcleos y cuyos desarrollos volvieron a difundir la narrativa de fraude en las elecciones presidenciales". Argumentan que esto se llevó adelante “con el fin de permitir y, eventualmente legitimar una intervención por parte del Fuerzas Armadas, con la abolición violenta del Estado Democrático de Derecho, en dinámica de una verdadera milicia digital, similar al procedimiento ya adoptada por la autodenominada GDO (oficina del odio)".

A Cerimedo se le endilga ser partícipe de “ataques a las instituciones, al sistema electrónico de votación y a la integridad del proceso electoral”. Según detalla el periodista Ari Lijalad, el operador mileista aparece mencionado como integrante del "Núcleo de Desinformación y Ataques al Sistema Electoral" junto al propio Barbosa Cid, al ministro de Justicia bolsonarista Anderson Torres, el empresario de tecnología Eder Lindsay Magalhaes, el teniente coronel Sérgio Ricardo Cavaliere de Medeiros y el asesor de Bolsonaro Tércio Amaud Tomaz, entre otros.

De acuerdo con la investigación, Cerimedo y su equipo “producían”, “divulgaban” y “amplificaban” noticias falsas sobre la transparencia de las elecciones presidenciales de 2022. Su objetivo, resalta el documento, era “estimular a los seguidores a permanecer frente a cuarteles e instalaciones de las Fuerzas Armadas, con el objetivo de crear el ambiente propicio para el golpe de Estado”.

Luego de la primera vuelta electoral, en la que Lula sacó 48,4 por ciento de los votos, contra el 43,2 de Bolsonaro, se plantea que comenzó a potenciarse la campaña informativa y de manipulación por un hipotético fraude para que la izquierda se quedara con la presidencia, y sobre todo después del desempate en balotaje en el que Lula se impuso por menos de dos puntos.

“La actuación del grupo se intensificó después del segundo turno de las elecciones presidenciales, utilizando la metodología desarrollada por la milicia digital para difundir a través de múltiples canales la idea de que las elecciones presidenciales fueron fraudulentas, alentando a sus seguidores a 'resistir' frente a cuarteles e instalaciones de las Fuerzas Armadas, con el objetivo de crear un ambiente propicio para un Golpe de Estado, una vez más circulando estudios e investigaciones de contenido no verídico", expresa la Justicia a partir de la investigación de la Policía.

En lo más concreto, se lo responsabiliza a Cerimedo de la divulgación en una transmisión en vivo de noticias fraudulentas sobre una supuesta investigación sobre las elecciones brasileñas y la constatación de disparidades entre la distribución de votos en las urnas electrónicas más nuevas y más antiguas (que implicarían anomalías favorables al candidato número 13 en las urnas fabricadas antes del año 2020)”. Señalan que esto se trata de “un ejemplo de tal estrategia ilícita y antidemocrática".

Además de usar los “mismos argumentos” que utilizan los hackers, Cerimedo es apuntado como el creador de un Google Drive con una carpeta que "habría sido alimentada con archivos de autoría del Mayor Angelo Martins Denicoli”. Esos archivos estarían, señalada el documento, “estarían relacionados con la difusión de información falsa sobre las urnas electrónicas, lo que evidencia el vínculo entre el contenido abordado en la transmisión en vivo realizada por el argentino y el grupo actualmente investigado".

Con esto, la Policía y la Justicia buscan mayores certezas sobre la responsabilidad de Cerimedo en la difusión de “material falso” en una transmisión en vivo realizada el 4 de noviembre de 2022, donde no aportaba pruebas del supuesto fraude electoral. “El contenido de la transmisión en vivo fue resumido y propagado por varios miembros de la organización, incluidos militares. Luego, con el objetivo de eludir las órdenes judiciales de bloqueo, los investigados pusieron el contenido a disposición en servidores ubicados fuera del país”, se asegura.

La retroalimentación de fake news siguió su curso. La derecha brasileña circuló los mensajes de Cerimedo desde canales como Telegram, planteando dudas sobre la legitimidad del sistema electoral brasileño. El Tribunal Superior Electoral de Brasil le ordenó la suspensión de cuentas de las redes sociales de la Derecha Diario y también de un video y de la cuenta personal de Cerimedo por “desinformar”. 

DE EXPORTACIÓN

En su cuenta personal de Twitter X, por esos días Cerimedo tiraba munición gruesa para la instalación informativa de un hipotético fraude, y también se descargaba contra los nuevos aliados de Lula.

De agarrarte asi de un corrupto condenado, no se vuelve nunca más”, arremetió contra el presidente uruguayo Luis Lacalle Pou. “Sos la falsa centro derecha coluida con el socialismo latinoamericano”.

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X de Fernando Cerimedo

Otro de los blancos de Cerimedo para propagar imágenes falsas y desinformación es el gobierno chileno de Gabriel Boric. El presidente del país trasandino había expresado sus críticas y su preocupación por el intento de alzamiento en Brasilia. “Impresentable ataque a los tres poderes del Estado Brasilero por parte de bolsonaristas. El gobierno de Brasil cuenta con todo nuestro respaldo frente a este cobarde y vil ataque a la democracia”, expresó Boric.

La respuesta del operador de derecha fue publicar en sus cuentas una fotografía falsa de Boric, usando su imagen de otro posteo en el que aparecía en el medio de un torrencial en abril de 2016, para endilgarle que supuestamente se había sacado una selfie durante las masivas protestas callejeras en Chile entre octubre de 2019 y marzo de 2020 por las condiciones de desigualdad y pobreza.

“Hay golpes y "golpes”, Gabriel Boric???”, lo increpaba en su cuenta oficial Un Cerimedo que había trabajado en una campaña digital contra la reforma constitucional en Chile. “Un clásico de tu sector político en toda Sudamérica la de ocupar fotos falsas”, le contestaba un usuario.

Un detalle no menor de la buena relación de Milei y Bolsonaro es que el expresidente brasilero vino a Buenos Aires para la asunción del nuevo gobierno argentino, y salteó una primera invitación para el presidente electo Lula.

Ni Milei ni tampoco su ministra de Seguridad y hace tres meses acérrima rival electoral Patricia Bullrich reconocieron nunca el triunfo de Lula en las urnas. Fueron los únicos dos dirigentes.

Cerimedo trabajó primero para la exmontonera y ahora se calzó la campera de cuero y grita a los cuatro vientos por “la libertad” de la derecha en todo el continente. Caiga quien caiga.