Sucedió el martes pasado, aunque la noticia no trascendió hasta el sábado, quizás para que pasara algo desapercibida por el partido de Argentina, quizás para que el respiro de Alberto Fernández tras el triunfo de la selección no fuera total. Emilio Pérsico, líder del Movimiento Evita y uno de los principales blancos de los misiles K durante buena parte de este 2022, visitó junto a una pequeña comitiva de compañeros de la organización a la Vicepresidenta en su despacho del Senado. De esa manera, CFK continuó y profundizó un proceso de acercamiento y lime de asperezas con el movimiento social más grande del país que ya había iniciado Máximo Kirchner hace casi dos meses, con una cena en la casa de Pérsico y su compañera, la Diputada provincial y precandidata a intendenta de La Matanza, Patricia Cubria.

El camino de la reconciliación tuvo un punto de inicio contundente en el intento de asesinato que sufrió la Vicepresidenta. A partir de allí, y más allá de algún incidente como el tuit de La Cámpora señalando como anti k una reunión de la cúpula de la UTEP con la de la CGT, las muestras de acercamiento públicas y privadas aumentaron su frecuencia y se profundizaron los diálogos que ya existían entre representantes de ambos campamentos.

En aquel primer reencuentro, que tuvo lugar en la casa matancera donde Pérsico y Cubría viven desde 2015 y que fuera construida a principios de los 80 por orden del líder de Montoneros, Mario Firmenich, no hubo reproches cruzados por las diferencias del pasado. “Con Máximo hablamos muchas cosas lindas desde lo humano y hacia adelante. No profundizamos en los momentos de tensión, eso es volver sobre el pasado. Somos dirigentes que no nos tomamos las cosas a modo personal y comprendemos que podemos tener errores” le expresó a Diagonales Patricia Cubría sobre la cena.

Tras ese primer paso vinieron otros. El más concreto de los cuales fue la asistencia de dirigentes de la primera plana del Evita al acto de CFK en La Plata. Esteban “el gringo Castro” y Gildo Onorato, secretarios general y gremial respectivamente de la UTEP, la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, y el Diputado nacional Leonardo Grosso fueron la avanzada de una treintena de referentes del Evita que, por decisión política de la organización, fueron a acompañar a la Vice en lo que fue un momento más de su nueva coronación como conductora política del FDT.

Justamente Fernández y Grosso fueron quienes acompañaron a Pérsico el martes a ver a CFK. Ambos son dos de los principales puentes que siempre existieron entre el Evita y La Cámpora, más precisamente con Máximo Kirchner. La jefa comunal de Moreno es también vicepresidenta del PJ bonaerense y desde allí el vínculo con Kirchner siempre se mantuvo aceitado. El Diputado, por su parte, tiene una cercanía generacional con muchos dirigentes camporistas y lleva varios años compartiendo la Cámara Baja con el hijo de la Vicepresidenta, a quien definió en una reciente entrevista con Diagonales como “el mejor presidente de bloque que tuve en mis once años como Diputado”.

En la reunión del martes en el Senado tampoco hubo reproches por el pasado. Más bien hubo varias coincidencias en relación al presente y el futuro del FDT, y los ajustes necesarios para empezar a construir un triunfo en las elecciones del 2023, que ninguno de los dos espacios da por perdida. “Hubo coincidencias importantes es varios de los planteos y análisis de cómo llevar el espacio a la victoria, quedamos satisfechos de poder encontrar puntos en común con tiempo suficiente para reconstruir este desastre económico” afirmó Cubria a este medio.

La dirigencia del Evita y CFK coincidieron en la necesidad de convocar a una mesa del FDT para reorganizar políticamente el espacio, en la que se sienten los distintos actores del frente a discutir sus planteos y sus propuestas, algo que por ahora sigue siendo resistido por el Presidente. También concordaron en que las PASO son una herramienta necesaria para oxigenar las dirigencias en los distritos, un reclamo del Evita que por ahora venía chocando con la voluntad de los intendentes, gobernadores y hasta ciertos sectores del kirchnerismo. Además, hubo hasta acercamientos en las posiciones sobre posibles candidaturas a nivel a nivel nacional, y un rato de debate sobre la concentración económica a en los diferentes procesos democráticos a partir de un libro que estaba leyendo CFK, Estudios de Historia Económica Argentina, del economista e historiador Eduardo Basualdo.

“Compartimos la clara necesidad de la unidad, de esa mesa política del FDT, de corregir cuestiones y corregirlas en el seno del espacio. Compartimos también cómo ve ella la esperanza, el futuro, que no podemos seguir hablando del pasado porque eso no enamora sino que tenemos que generar esperanza” sintetizó Cubria como saldo del encuentro de su esposo con CFK.

EL WIN-WIN DEL ACERCAMIENTO

Más allá de las cuestiones estratégicas y humanas que puedan haber propiciado el alto al fuego y las banderas blancas entre los dos espacios políticos, hay intereses tácticos que muestran una conveniencia mutua en el acercamiento. Para CFK, es la enésima confirmación de su liderazgo indiscutible en el peronismo, al cual cada vez menos actores osan resistirse y cada vez más vuelven a rendirle pleitesía. Pero, como la otra cara de esa moneda, la Vicepresidenta gana en la reconciliación con el Evita a través del aislamiento político que por añadidura le imprime a Alberto Fernández.

Resistente en su cerrazón a abrir el Gobierno, el Presidente venía apoyándose en una serie de actores políticos para no ceder a las presiones del kirchnerismo, de los cuales un importante número ya saltaron del barco del albertismo, que nunca terminó de zarpar y se hundió anclado en el puerto. La tropa bonaerense con la que Alberto Fernández alguna vez se ilusionó en construir un polo propio por fuera de la figura de CFK, ya retornó completa y por puro instinto peronista a quien sigue siendo la dueña de los votos. En esa lista hay que anotar a los intendentes/ministros Jorge Ferraresi, Juan Zabaleta y Gabriel Katopodis. Ahora, con el reencuentro con el Evita, la Vicepresidenta deja a Alberto Fernández prácticamente en soledad con su círculo íntimo, no solo en las fantasías de reelección sino fundamentalmente en la resistencia a abrir políticamente la gestión de gobierno.

Por su parte, el Evita gana un fuerte espaldarazo en su pugna por las internas en los municipios bonaerenses donde viene construyendo fuerza propia y candidatos con vistas a disputar las intendencias el año que viene. El epicentro de ese esfuerzo del movimiento social es La Matanza, pero no es el único. Leonardo Grosso, por caso, lazó recientemente su precandidatura para la intendencia de San Martín con su espacio Futuro San Martín, en lo que será una competencia directa con el armado de Katopodis. Agustín Balladares en Lanús o Milagros Moya en Lobos son otros dos ejemplos de proyectos del Evita para las PASO 2023.

EL CAPÍTULO LA MATANZA

Sin dudas, uno de los puntos calientes del 2023 será el distrito corazón del peronismo, clave en la identidad kirchnerista y que concentra buena parte de los votos de toda la provincia. En el municipio conducido por Fernando Espinoza, el Movimiento Evita viene construyendo hace tiempo un armado propio que quiso poner en las boletas del 2021, algo que no consiguió por veto político. Justamente ese veto político es el que hoy intentan destrabar sus dirigentes en este acercamiento con Máximo y CFK, a la par que continúan con su construcción territorial.

“Tenemos un espacio con buena llegada a vecinos y vecinas y crece en las fuerzas que lo componen, los movimientos populares más grandes, fuerzas sindicales, cámaras de industria y comercio, universidad de matanza, espacios de DDHH” enumera “la Colo” Cubria, referente matancera y precandidata a la intendencia. En el Evita se entusiasman con el desarrollo de su armado y los números que les llegan de algunas encuestas que encargaron. El espaldarazo del acercamiento con el kirchnerismo, si bien no significa una bendición directa a la candidatura de Cubria, sí le permite al Evita seguir instalando en el territorio y en la agenda pública la construcción de esa alternativa, posibilidad con la que nunca contaron tan abiertamente como ahora.

Esa banca, al menos parcial y para la competencia interna, de CFK y Máximo Kirchner a la propuesta del Evita surgiría, según versiones, de cierto desencuentro y descontento por parte del Diputado nacional para con el intendente Espinoza. Algunos afirman en el distrito que la relación del jefe comunal con sus vecinos se fue desgastando con el paso del tiempo, a la vez que el peronismo del distrito tampoco abrió mucho espacio a La Cámpora, algo que habría enfriado el vínculo entre Kirchner y Espinoza.

Otros sectores del peronismo del distrito y provincial le bajan el precio a esas versiones y una posible candidatura de Cubria. “Cada vez que pueden, tanto Cristina como Máximo se referencian con La Matanza, hablan de Néstor en La Matanza, ¿te parece que van a querer una interna en un distrito tan importante?” dice off the record una fuente peronista de llegada a la cúpula provincial del partido. Y para hacer más explícita su posición, grafica la posible interna con un ejemplo tan cercano en el tiempo como doloroso para el PJ bonaerense: “después de lo que fue la interna entre Aníbal Fernández y Julián Domínguez nadie en el peronismo provincial quiere pasar por una interna así, porque ya sabemos a dónde nos llevó”.

La cosa ya está caliente a varios meses de la presentación de listas, y el viernes pasado el Movimiento Evita realizó una fuerte denuncia por violentas agresiones que recibieron un grupo de militantes que realizaban una pintada sobre un paredón del municipio. El Evita responsabilizó a una “mafia” vinculada a las pintadas políticas, que afirmaron trabaja para Espinoza. El PJ de La Matanza, por su parte, se desligó del hecho en un escueto comunicado en el que repudió “todo acto de violencia, en cualquiera de sus manifestaciones como siempre lo hemos hecho”.

“Lamentamos las agresiones que sufrieron los compañeros y las compañeras integrantes del Movimiento Evita y nos solidarizamos con ellos ante un episodio lamentable que nos es absolutamente ajeno. La política debe seguir siendo la herramienta que transforma y da soluciones a la vida de nuestra gente: no podemos permitir que se sigan degradando su fuerza y su valor” afirmaron desde el partido.

“Hay que desterrar a las mafias, no va más como forma de hacer política” expresó Cubria sobre el hecho. Como respuesta política, el Evita está convocando a una misa “por la paz y la convivencia democrática” el próximo viernes a las 18:30 hs. La convocatoria original era para este lunes por la tarde, pero el Obispo Eduardo García, que está en Roma con el Papa Francisco, pidió desde allá poder participar y eso motivó el cambio de fecha. En el movimiento cuentan esta situación como otro signo político de respaldo.

A la misa, entre otros invitados por el Evita, fue convocado Máximo Kirchner. De asistir el viernes, el líder de La Cámpora estará explicitando un poco más su acercamiento con la agrupación de Emilio Pérsico. Habrá que esperar al viernes para ver si hay un nuevo capítulo en este reencuentro político de beneficios mutuos.