Una vez más CFK dejó en claro que el lugar que siente que le corresponde en la nueva etapa del peronismo y de la Argentina no es el de la centralidad institucional sino el de la dirección estratégica. No importa cuántos actos se hayan hecho, ni cuántas veces se siga cantando el “Cristina presidenta”. Tampoco importó la expectativa depositada en su intervención de ayer, en plena corrida cambiaria, con el Presidente renunciado a su reelección y miles que acercaron su clamor para rodear el Teatro Argentino de La Plata a la espera de una nueva jugada maestra. Con señales explícitas e indirectas, la principal líder del peronismo dio a entender, una vez más, que su plano de discusión es el de las ideas directrices de la política y el modelo económico del país, no el de las boletas electorales. Al menos no la de presidenta.

CFK también esquivó otro de los lugares en los que se la depositaba en la previa. No hubo bendición explícita para una candidatura, la de Sergio Massa o la de Wado de Pedro por caso, ni referencias directas a la decisión de Alberto Fernández de no competir por un segundo mandato. Con el país en vilo por sus definiciones, la Vicepresidenta se puso otra vez por encima de todas las ansiedades y las demandas de los propios, sedientos de una orientación política en medio de la tormenta perfecta de un país en llamas y un FdT sin  respuestas, y marcó su interés en discutir lo que viene discutiendo en sus últimas intervenciones: la economía bimonetaria como problema central, su consecuencia inflacionaria, la responsabilidad del FMI en ese nudo persistente y la necesidad de un gran acuerdo nacional para abordar al menos ese ancla principal del desarrollo del país. “Necesitamos un programa de gobierno” dijo textual e indirectamente en varios pasajes. Traducido al momento político del país, para CFK el candidato es el programa de gobierno. 

La tarde platense encontró una buena cantidad de militancia que desde temprano llegó de distintos puntos del conurbano, siguiendo el pedido que Máximo Kirchner hiciera el fin de semana para “acompañar a Cristina”. Los rumores sobre una amenaza de bomba en el teatro no impidieron que el evento avanzara, y para las 18:30 la sala estaba completa. Apenas unos minutos después, la primera plana kirchnerista tomó su lugar en el palco central del primer piso, y los asistentes se agolpaban abajo para pedir que Máximo Kirchner, Axel Kicillof, Mayra Mendoza, Andrés Larroque y Wado de Pedro se arrimaran al borde del balcón para sacarles una foto. El núcleo K ingresó junto al recinto, provocando una de las primeras ovaciones de la tarde noche. Junto a ellos se sentarían intendentes y figuras de peso, como Martín Insaurralde, y la emisaria del albertismo Victoria Tolosa Paz, que dio el presente tras su picante acto del sábado en el que hubo fuertes dardos contra La Cámpora, una férrea defensa de las PASO y quedó sobrevolando su candidatura provincial.

Apenas pasadas las 19 y tras la introducción de uno de los ideólogos de la Escuela Justicialista Néstor Kirchner, el ex ministro de Educación, Nicolas Trotta, fuertemente criticado por La Cámpora durante el último tiempo de su gestión, llegó el turno de CFK. La Vice comenzó felicitando a Kicillof por la sala recientemente reinaugurada del teatro donde, por caso, ella lanzó sus campañas electorales en 2005 y 2007 y anunció la Ley de Medios en 2009. La sala estuvo cerrada desde el 2017 por decisión de Vidal de realizar obras que nunca se realizaron. 

DOLARIZACIÓN Y MILEI

“En esta Argentina circular es como que el pasado aparece otra vez en el presente, hoy estamos en una situación en que figuras e ideas del pasado han vuelto a instalarse en el presente para condicionar el futuro, el pasado se torna presente y tal vez frustre el futuro”, comenzó CFK en lo que sería el primero de los ejes de su intervención: discutir con la idea de dolarizar la economía y, especialmente, con la figura de Javier Milei. La Vicepresidenta recordó la convertibilidad como experiencia de símil dolarización, y afirmó que “terminó como empezó”, en referencia al plan Bonex que en 1989 tomó los plazos fijos bancarios y al corralito del 2001. “Fue una idea que se le ocurrió a un señor de ojitos claros, como el que la plantea hoy, el otro era pelado, este con pelo” chicaneó CFK vinculando a Milei con Cavallo. “La historia de la convertibilidad es la historia de la dolarización hoy proponen lo que ya fracasó. Estamos todos discutiendo lo que fracasó hace más de 20 años” sentenció la Vice.

La referencia tan fuerte y directa a la figura y los planteos de Milei, proveniente de una estratega de las palabras como CFK, no puede tomarse a la ligera ni suponerse espontánea. La pregunta, entonces, es por qué la principal líder popular del país, dueña absoluta de todas las audiencias cada vez que habla, le dio esa entidad al candidato libertario que, por su parte, aprovechó la oportunidad y le contestó por Twitter aceptando subirse al ring al que lo invitaron. ¿Será parte de una estrategia para hacerlo crecer en detrimento de Juntos por el Cambio, o la principal estadista de la Argentina ve un riesgo real en que esas ideas se impongan en las urnas? Un interrogante central para seguir en las próximas semanas.

Sin nombrarlos, como bajándoles el precio, también hubo palos para algunos candidatos macristas. Bullrich y Larreta cayeron en la volteada de las críticas al gobierno de la Alianza, así como López Murphy, de quien CFK expresó “duró 10 días, lo echó la Franja Morada por intentar eliminar la gratuidad de la educación universitaria, y hoy nos ofrecen vouchers” en una nueva referencia a Milei. 

FMI Y GUIÑO A MASSA

De discutir la dolarización de la economía CFK pasó a fustigar al FMI, al mismo tiempo que una delegación del equipo de Massa viaja a EEUU para renegociar el acuerdo e intentar conseguir el adelanto de desembolsos por unos 10 mil millones de dólares, que serían un oasis en el desierto de la sequía para el FdT en el rumbo a las urnas. La Vice volvió a repetir que su intención no es no pagar la deuda, pero si “rediscutir las cláusulas y el acuerdo”, al que calificó de inflacionario por hacer que “se pierdan las herramientas” de política monetaria. 

CFK insistió con el planteo que ya se le escuchó otras veces en torno a que el déficit fiscal no es la raíz de la inflación en el país. “La meta fiscal se sobrecumplió el año pasado e igual se disparó la inflación” afirmó. Para la Vice, “la inflación en la argentina está atada a la escasez o abundancia de dólares”. En ese sentido, CFK pidió “que se revisen las condicionalidades” del acuerdo y sugirió que “lo que se pague esté atado al superávit comercial, que son los únicos dólares que producimos”.

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Tweet de Diagonales

En referencia a la corrida cambiaria de estas semanas, CFK destacó la intervención del equipo económico en la utilización de reservas para frenar la escalada de los paralelos, medida que en la práctica significó romper el acuerdo con el FMI. Fue uno de los guiños de la jornada para Massa, a quien CFK llamó “Sergio” y más tarde “el ministro, cuando también le reconoció el “muy buen acuerdo” que firmó esta semana con China para activar el swap y pagar importaciones en yuanes. Massa envió una comitiva encabezada por Cecilia Moreau, y aunque el respaldo que recibió de CFK no fue abrumador, resultó el único funcionario nombrado y destacado por la Vice junto al saludo inicial a Kicillof. ¿El grado de bendición posible con dos meses por delante aún para el cierre de listas? Como en todo en la tarde noche de ayer, CFK no fue definitiva con esto y era lo esperable desde la lógica.

ACUERDO, PROGRAMA DE GOBIERNO Y ADMINISTRACIÓN DE RECURSOS

CFK fue tajante en la necesidad que viene expresando hace tiempo. “Tenemos que sentarnos en un mesa a discutir estas cosas, pero con números, sin adjetivaciones” lanzó en referencia a la convocatoria que ya efectuó otras veces para discutir los problemas centrales de la economía con los principales actores del sistema. “No me quiero poner de acuerdo en todo, pero sí en estas cosas” dijo la Vice remarcando la necesidad sentar bases mínimas en torno al problema de la economía bimonetaria. 

La líder del kirchnerismo señaló al empresariado por la cartelización en la formación de precios y cuestionó la mirada de libre mercado aduciendo a una falta de competencia real. “Veinte empresas manejan el 74 % de las compras en la góndola, lo que se dice atomizado, el Mercado no estaría” soltó CFK poniendo el foco sobre la concentración económica. En otro pasaje, CFK se refirió a que el gasto social representa el 1.9% del PBI, mientras que las exenciones impositivas un 4.6%. “Yo me quejo más de los que tienen plata y no pagan impuestos. Sin esas exenciones impositivas no tendríamos déficit fiscal” señaló, resaltando otra de las cuestiones necesarias a discutir en el país desde su perspectiva.

La Vice también recaló en la cuestión cambiaria. Recordó cómo “me dijeron de todo” por el cepo dispuesto en su segundo mandato, que permitía comprar hasta 2500 dólares por mes. “Estábamos en Disneylandia, hoy estamos en 200” exclamó. En esta línea, CFK criticó la dilapidación de los 45 mil millones de dólares de superávit comercial que tuvo el FdT en estos años. “Muchos de esos dólares se fueron a pagar deuda privada, no debió haber salido ese dinero” dijo la Vice y allí lanzó su dardo más picante de la noche contra Alberto Fernández “este es el problema de querer gobernar y no enojar a ninguno, al final terminás enojando a todos”.

CFK disparó “no podemos seguir discutiendo estupideces” y exclamó “necesitamos un programa de gobierno, cómo vamos a administrar nuestros recursos”. En ese plan, se refirió desde los recursos naturales como el Litio y los hidrocarburos de Vaca Muerta, hasta la regulación y administración cambiaria que señaló “no como una virtud” sino como una necesidad por las condiciones de la economía nacional. Con todo el país pendiente de sus palabras y un posible anuncio de candidatura, CFK volvió a pararse en estas discusiones estratégicas y en modo estadista, dando por sobreentendido que deberán ser otros y otras quienes las lleven a la práctica.

ORFANDAD POST CLAMOR

En la previa, el cristinismo soñaba con un anuncio determinante de CFK. Por caso, la campaña en redes de la lapicera y la libreta con el nombre de Cristina a la que muchos funcionarios se subieron en los últimos días, junto al acto kirchnerista del sábado en la CABA, mantenían cierta expectativa en torno a la candidatura de la Vice a la presidencia. Antes de comenzar el acto, algunas voces centrales del cristinismo expresaban su esperanza. 

El intendente de Ensenada y local de la mesa que reúne al núcleo K, Mario Secco, declaró que “las PASO siempre son buenas, yo las tengo en mi distrito y son importantes para que la gente tenga opciones para poder decidir quien representa al espacio nuestro. Pero en una candidatura posible de Cristina, ¿quién se anima? no hay otro randazzista. Para nosotros la ordenadora es ella, la candidata es ella, la que decide es ella y la que nos conduce es ella, y ella dirá si hay un plan B”. Las palabras del jefe comunal expresaban el sentimiento generalizado en la previa del discurso.

Pero ni bien comenzó el acto ya se percibía una atmósfera mucho menos clamorosa que otras anteriores. Los hits de siempre sonaban desde las plateas y el centro del teatro, “Cristina presidenta”, “Néstor no se murió” y hasta un “la queremos presidenta de un gobierno popular”. Sin embargo, con el correr de los minutos y las palabras de la Vice, la fuerza de los cánticos se fue desinflando y fueron realmente pocas las veces en que la sala bramó por su líder. Claro está, eso fue producto de las propias palabras de CFK, que en reiteradas ocasiones se encargó de bajar la intensidad, no arengó a la tribuna como otras veces y hasta fue explícita con la ratificación de su voluntad de no ser la candidata a presidenta del espacio.

“Yo ya viví, tengo miedo por que mis nietos tenga que vivir en un país tan injusto”, “di todo lo que tenía para dar”, “no se hagan los rulos”, fueron algunas de las menciones directas de la Vice en respuesta a los pedidos que la convocatoria le reiteraba por su candidatura. En una ocasión totalmente explícita: “Presidenta no”, dijo enfriando el clamor que arrancaba tibio desde las plateas. Y en otro pasaje resaltó lo central de su perspectiva: “no se trata de una persona, es necesario volver a construir programas de gobierno, que nada vuelva a depender de una persona”. Quien quiera oir que oiga.

Frente a esto, hubo interpretaciones diversas al fin del evento. El Jefe de Asesores y mano derecha de Kicillof, Carlos Biano, le expresó a Diagonales que CFK “salió más candidata de lo que entró, y si es candidata no hay PASO”. En otro polo cristinista, el precandidato presidencial del FdT Juan Grabois afirmó “no creo que cambie demasiado la interna, pero por ahí sí es interesante que ella ponga por delante el programa y nos meta a todos en la discusión más programática que en la discusión de las listas”. En ese espectro de posibilidades se movía la dirigencia, con un evidente desconcierto sobre cómo seguir, a dos meses del cierre de listas. La militancia, por su parte, oscilaba entre la resignación a seguir en la misma situación que hasta ahora al menos por unas semanas más, el planteo de “morir con la propia” con un candidato del riñón, o la sensación de que los guiños a Sergio Massa decantarán en una bendición que marque el camino. 

El interrogante que se abre es cuál será el rumbo que tome el cristinismo, accionista más que mayoritario del FdT, sin una candidatura presidencial de CFK. Cómo resolverá la encerrona el sector que empujó los últimos meses un pedido que fue casi un ruego y parece no será correspondido. ¿Hacia dónde caminará un FdT huérfano de ideóloga, creadora y principal líder? ¿Puede la discusión por las ideas reemplazar la centralidad de las personas? ¿Alcanzará una posible candidatura de CFK como Senadora junto con una bendición para un nuevo representante en la presidencial para volver a enamorar a su tropa? Todo sigue abierto, pero lo concreto es que a la salida del Teatro Argentino anoche reinaba la desazón. Quienes fueron a esperar una jugada maestra tuvieron más de lo mismo, y la responsabilidad de tomar el bastón de mariscal pesa hoy más que ayer en la dirigencia cristinista, que ve cada vez más cerca que quizás esta vez no habrá un golazo de la capitana que defina el partido. Habrá que ver, entonces, quiénes piden la pelota y qué hacen con ella.