La nueva súper figura del Frente de Todos, el ya ex presidente de Diputados e inminente ministro de Economía, Producción y Agricultura, Sergio Massa, cosechó en los últimos días una avalancha de apoyos dentro del oficialismo como hacía tiempo no sucedía con ningún otro funcionario. Del operativo clamor que iniciaron intendentes y gobernadores antes que se anunciara su incorporación al Ejecutivo hasta los gestos públicos y explícitos del kirchnerismo en las últimas horas, Massa fue bendecido por casi Todos. Exceptuando el de sectores del albertismo, que se opusieron hasta último momento a su desembarco, quizás el silencio que más resonó en el debate público en relación a la designación del tigrense fue el del gobernador Axel Kicillof.

Desde las entrañas del Gobierno bonaerense le dijeron a Diagonales que buscar en la falta de una expresión pública de apoyo al nuevo ministro no solo es “buscarle el pelo al huevo”, sino que ambas partes trabajan en conjunto pensando en el nuevo rumbo económico del oficialismo. “Todo el equipo de la PBA está colaborando con Massa en el diseño de lo que se viene” afirmaron desde la mesa chica kicillofista.

Massa y Kicillof mantuvieron contactos permanentes durante el fin de semana, incluso antes que llegara la foto entre el líder del Frente Renovador y CFK, en las cuales se conversaron los distintos puntos que tendrá la nueva gestión en Economía.  Cerca del Gobernador confirmaron a este medio que incluso hubo varias reuniones entre ambos, aunque no se precisaron fechas. Por eso en el kicillofismo consideran intrascendentes los intentos por instalar polémicas entre ambos, “ni Sergio ni nadie dentro del frente necesita conocer qué opina Axel, todos tienen muy claro todo lo que trabajó para que esto suceda” explican. El Gobernador, por lo pronto, estará presente este miércoles en la asunción del nuevo superministro.

En el equipo de Kicillof están convencidos de que una mejora en la economía del país puede despejar el camino hacia la elección del 2023, y en ese sentido el apoyo a la llegada de Massa se constituye también en una apuesta política. Ese apoyo se traduce en el aporte de sugerencias, alternativas y “la experiencia de nuestro paso por economía” al nuevo superministro que tendrá la difícil tarea de encauzar el escenario de inestabilidad actual. Para lograrlo, el kicillofismo acuerda con la mirada de Massa alrededor de la necesidad de una mayor y mejor aceitada coordinación entre las distintas áreas y decisiones económicas, algo que la interna entre el kirchnerismo y el albertismo imposibilitó durante el último tiempo y que la unificación del mando económico en el nuevo superministro, sumado al apoyo de todo el frente, podría conseguir.

“En cierta manera está sucediendo lo que se venía reclamando, que no era sólo cambiar de nombres, había que reestablecer un nuevo orden en materia económica” resaltan desde La Plata reafirmando la adhesión al volantazo oficialista. En relación a ese cambio de rumbo, en las últimas horas sonaron versiones incluso de que un importante miembro del Gobierno bonaerense, el ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica Augusto Costa podía sumarse al nuevo gabinete de Massa. Costa es, junto al propio Kicillof, de los cuadros económicos más importantes de la gestión bonaerense y desde la Gobernación desestimaron toda posibilidad de que abandone ese lugar.

En el kicillofismo prefieren no adelantar nada en cuanto a cuáles son las propuestas le estarían acercando al equipo de Massa. Por otro lado, sí dejaron definiciones en relación a uno de los principales temas que vienen sonando: las transferencias de Nación a las provincias. En su declarado objetivo de cuidar las cuentas fiscales, alguna de las medidas de Massa podría implicar un cierto ajuste en torno a esas transferencias. Sin embargo, desde el Gobierno bonaerense afirman que por el momento no está previsto que se vayan a ver afectadas las transferencias a la PBA.

CONFLUENCIA DE CAMINOS

El desembarco de Sergio Massa en el Ejecutivo nacional tiene otro condimento si se lo mira exclusivamente con ojos bonaerenses. El tigrense se constituyó, desde 2013 hasta el 2019, en la principal referencia peronista opositora al kirchnerismo, con quien se disputó hasta la conformación del Frente de Todos la representación política de ese espacio. Con una importante estructura provincial, el Frente Renovador es quizás el único armado que podría aspirar en algún momento a un mayor protagonismo en la provincia, más allá de lo alineado que hoy pueda estar a la conducción de CFK y Kicillof.

En ese sentido, con la mira de Massa apuntando ya definitivamente al plano nacional para el 2023, el panorama bonaerense se despeja un poco más para un kicillofismo que también debe atender sus relaciones políticas con los intendentes y La Cámpora. Vale como ilustración de esto la mudanza de Ariel Sujarchuk, intendente de Escobar en uso de licencia, al nuevo gabinete de Massa. Sujarchuk tuvo durísimas declaraciones para con Kicillof y la gestión bonaerense tras la derrota en las PASO del 2021, y si bien ya estaba en el plano nacional como Presidente del Ente Nacional de Control y Gestión de la Vía Navegable, su salto al ministerio de Economía hace suponer que concentrará sus energías más en la apuesta nacional massista que en la PBA.

“Esto solo confirma, por decirlo de alguna manera, la confluencia de ambos caminos” explican a este medio desde el Gobierno bonaerense en relación al salto que pareciera ser ya definitivo, al menos en el mediano plazo, de Massa al plano nacional. El kicillofismo entiende que el nuevo superministro hace tiempo apunta a la Nación, y que en ese sentido también se beneficia con la consolidación de un Gobierno provincial sólido y que lo apoye en esta nueva etapa, tal como él mismo la definió ayer en su renuncia a la presidencia de la Cámara Baja. Esa “confluencia de ambos caminos” resultaría en una ganancia mutua en la que ambas partes necesitan que a la otra le vaya bien para tener mejores perspectivas en el año electoral que se avecina.

A la foto con CFK del lunes, el abrazo de Máximo Kirchner y Wado de Pedro en plena sesión de Diputados ayer, el flamante superministro de Economía puede sumarle el silencioso pero colaborativo y firme apoyo del Gobierno bonaerense a su intento por enderezar el barco frentetodista y evitar que Todos se vayan a pique. La nueva etapa del oficialismo apenas está naciendo y habrá que verla caminar antes de apurarle un destino de éxito o fracaso.