Tras la inminente despedida de las marcas de ropa Wrangler y Lee, la crisis en el sector textil se profundiza con la reciente decisión de la firma Alpargatas de vender la mayoría de sus plantas en el país. En manos de capitales brasileños desde hace rato, la empresa de calzado decidió deshacerse de sus fábricas debido a la caída en ventas y conservar una única planta en Tucumán.

La empresa vendió sus plantas de Argentina por un total de 14 millones de dólares y, después de casi un siglo de existencia en el país, la firma dejará de operar en el mercado textil local, donde producía denim, el material con el que se hacen los jeans, y otros artículos.

De las plantas locales -ahora vendidas-, la fábrica de Corrientes pasó a manos de la empresa Mafra, la de Catamarca a Fibran Sur y la de Florencio Varela a Cladd Industria Textil Argentina. De esta manera, en menos de un año la empresa pasó de tener siete plantas de producción y más de 3.000 empleados, a quedarse solo con una fábrica dedicada a la producción de calzado localizada en la provincia de Tucumán.

La devaluación de la moneda local posicionó a Argentina como el país con menos rendimiento económico de todos en los que Alpargatas tenía ubicadas sus plantas y los costos de producción de los últimos años pusieron en alerta a los gerentes de la firma. En tanto, los números en Brasil cerraron el año pasado muy por arriba de lo recaudado en Argentina: a nivel local, Alpargatas facturó, durante 2018, 254,3 millones de reales (67,7 millones de dólares), un 21,1% menos que el año anterior.

El hecho vuelve a poner la lupa sobre la preocupante crisis productiva que atraviesa el sector textil, cada vez con más cierres de persianas ante la coyuntura económica y financiera que atraviesa el país.

Tal es el caso de las firmas Wrangler y Lee, dos exponentes de los jeans y otras prendas, que esta semana cerrarán sus últimos locales. La decisión de retirar las marcas del mercado local fue tomada por el holding VF Corporation, dueño de ambas.