Pasó el fin de semana que quedará marcado como el minuto cero del operativo clamor que inundará el peronismo por las próximas 14 semanas, y de entre toda la tela para cortar que dejaron los discursos de CFK, Axel Kicillof, Máximo Kirchner y el plenario Luche y Vuelve que organizó Andrés Larroque, lo que terminó reverberando con fuerza fue, una vez más, un indicio de las tensiones internas, ya no al interior del FdT sino en el propio cristinismo. De entre las muchas definiciones que lanzó el diputado nacional y líder de La Cámpora, quizás la más ruidosa terminó siendo una que llevó el nombre propio del Gobernador bonaerense.

“Si queremos que nuestro pueblo batalle, que pelee, genere e imagine y piense, hay que escucharlo y empoderarlo. No hay que bajar al territorio compañero Gobernador, hay que subir al pueblo a los espacios de decisión” soltó Kirchner ante un desconcertado Kicillof que, a un par de metros de distancia, osciló entre el estupor y una sonrisa incómoda acompañada de un tibio aplauso. La propia militancia quedó desconcertada, y al final del acto, entre la euforia por el encuentro y el foco puesto en la campaña “anti proscripción” de las próximas semanas, revoloteaba el interrogante sobre por qué el líder de La Cámpora decidió exponer esa manera a Kicillof.

“No hay que bajar al territorio compañero Gobernador, hay que subir al pueblo a los espacios de decisión”, lanzó Máximo K. 

Paradójicamente, la frase de Kirchner fue una respuesta a un pasaje del discurso del Gobernador en el cual retomó una consigna de la propia CFK. Kicillof, a su turno, venía hablando de las políticas del macrismo y sobre cómo, desde las filas del ex presidente, hoy blanquean un proyecto económico que en 2019 ocultaron. “Vienen a ajustar, a achicar el estado, a privatizar, vienen a sacarle derechos al pueblo argentino. Esta vez nadie puede hacerse el distraído, nadie puede comerse los globos de colores, la revolución de la alegría” afirmó el Gobernador, que luego agregó “cuando estuvieron ellos rompieron todo, persiguieron docentes, explotaban las escuelas”. 

Como respuesta a eso, Kicillof pidió militancia y compromiso en los barrios, los lugares de trabajo y cada territorio en el que se pueda dar la batalla “explicando” a la sociedad lo que significaría un retorno del macrismo en materia económica y social. Allí el Gobernador lanzó la frase a la que luego hizo referencia Máximo: “hay que bajar al territorio, lo dijo Cristina”. 

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Lo extraño del caso es que Kicillof estaba convocando justamente al objetivo que estuvo planteado como centralidad en el plenario del sábado: revitalizar y organizar la militancia de cara a un período de 14 semanas que quedan hasta el cierre de listas, con el propósito de instalar todo lo posible que la proscripción que denuncian contra CFK es una maniobra necesaria por parte del círculo rojo para garantizar la vuelta del neoliberalismo al gobierno. Nadie entendió, entonces, por qué la crítica pública por parte de Máximo ante miles de personas y a sabiendas de que ese textual sería el que coparía todos los titulares los días siguientes.

Máximo quiso enviar ese mensaje y, por si no había quedado claro, luego se encargó de difundirlo a la prensa.

¿Un exabrupto? ¿Una frase de más que se le escapó? Si ya de por sí suponer eso sería restarle peso a los dichos de Kirchner, la inclusión del textual en la propia difusión que hizo La Cámpora de las palabras del diputado, un recorte de 12 pasajes del discurso quirúrgicamente seleccionados, despeja todo tipo de dudas. Máximo quiso enviar ese mensaje y, por si no había quedado claro, luego se encargó de difundirlo a la prensa.

Hubo otras diferencias entre ambos planteos en la tarde noche del sábado que, aunque sin tanto picante, también marcan las distintas posiciones en las que eligen pararse el hijo biológico y el hijo político de la Vicepresidenta. Como el orador de cierre fue Máximo, todas fueron respuestas suyas a planteos de Kicillof.

Como el orador de cierre fue Máximo, todas fueron respuestas suyas a planteos de Kicillof. 

Una de ellas tuvo que ver con eso que el Gobernador pidió a la militancia de ir a los territorios para discutir con la sociedad la verdadera naturaleza del macrismo y los peligros de un retorno suyo a la conducción del Estado. Si bien coincidió en que “van a volver a hacer lo mismo de siempre”, Kirchner lanzó que “es mediocre pedir que solo por eso nos voten, necesitamos representar los intereses de las grandes mayorías populares como hizo el peronismo siempre”. 

Diferencias

La crítica podría aplicar a todo el FdT, incluida la Vicepresidenta, que recurrentemente traza su corte argumentativo en el 2015 para explicar el país que se necesita y lo que destruyó el macrismo entre 2016 y 2019, pero que no termina de hacerse cargo de su parte en la deriva Todista de estos tres años de gestión. Representar los intereses de las grandes mayorías populares es una materia pendiente para gran parte del oficialismo y, en todo caso, el Gobernador bonaerense es quien puede exhibir en esa discusión los pergaminos que hoy lo ponen como candidato indiscutido a su reelección y en la cima de las encuestas.

Otro de los quiebres discursivos y de línea política que quedaron expresados entre los discursos de Kicillof y Máximo Kirchner tuvo que ver con el lugar de CFK en lo que viene. El Gobernador siempre se mostró cuidadoso de subir a la Vicepresidenta a una candidatura de la que ella misma se encargó de bajarse en más de una oportunidad. Sin embargo, contagiado por el clamor infernal del plenario del sábado, Kicillof se sumó a otros importantes dirigentes como Larroque, Mario Secco o Jorge Ferraresi, que dijeron con todas las letras ya no sólo “Cristina candidata”, sino “Cristina candidata a presidenta”. 

“La proscripción se rompe levantando nuestra voz, organizándonos, se rompe con militancia, con compromiso, se rompe con el pueblo en la calle, se rompe diciendo que al peronismo no le van a condicionar ni sus candidaturas ni la presidencia, que si el pueblo quiere a Cristina, va a ser Cristina” sentenció el Gobernador, sin lugar a medias tintas. Quienes hayan estado atentos a la transmisión del plenario, habrán podido observar el detalle gestual de Kirchner, que a metros del Gobernador venía aplaudiendo todo ese pasaje del discurso, y justo en el momento de la proclama final, que hizo estallar a la militancia, se cruzó de brazos y llevó una de sus manos al mentón con un gesto pensativo. Esa postura fue mucho más constante que los aplausos para Kicillof por parte de Kirchner durante las palabras del Gobernador.

Diferencias

A su turno, el diputado nacional respondió al bramido general de las 15 comisiones de debate, del documento redactado por la organización y a las declaraciones de los máximos referentes del cristinismo que pidieron por CFK presidenta, ubicándola en otro rol. Kirchner recordó un plenario de 2018, a un mes de la entrada del FMI al país, en el que se empezó a empoderar a CFK como líder indiscutida del peronismo para que fuera ella quien definiera la estrategia electoral. “Generamos ese lugar y la compañera decidió, y si bien a veces podemos no compartir todo, decidió bien, porque la sociedad fue a votar masivamente, se construyó una victoria electoral”. Máximo pidió volver a “generar esas condiciones para que la compañera pueda decidir la estrategia electoral”, pero evitó colocarla como candidata a nada.

Si bien la diferencia es sutil, y en caso de ser quien defina la estrategia electoral CFK también podría decidir ser candidata, no pasó desapercibido que el planteo de Kirchner difirió de la totalidad de las expresiones y el clamor que reinó en Avellaneda el sábado. CFK candidata vs. CFK decisora de la estrategia electoral es una diferencia en principio discursiva, pero que puede entrañar una diferencia de estrategia política. A su vez, es un secreto a voces que en conversaciones privadas el líder de La Cámpora sigue sosteniendo que la Vicepresidenta no será candidata, tal cual ella misma lo expresó.

Entonces, ¿qué hay detrás de esta distancia entre Máximo y Axel, que se hizo pública el sábado pero que no es nueva y viene de arrastre? Sin caer en interpretaciones sin fundamentos, lo que puede decirse es que, con la candidatura de Kicillof a la reelección como un piso ya indiscutido, los próximos meses estarán marcados por la rosca en torno a la confección de las listas en la provincia. El “subir el pueblo a los espacios de decisión” que pregonó Kirchner puede ser leído, entre líneas, como un pedido por mayor lugar para los intendentes que se ordenan bajo su conducción del PJ bonaerense de cara a un posible segundo mandato en el plan del 6x6 del Gobernador.

Los próximos meses estarán marcados por la rosca en torno a la confección de las listas en la provincia. 

Sin ir demasiado lejos, esa fue la polémica que estalló tras la derrota electoral en el 2021. Un sector de intendentes criticaba a Kicillof por recostarse demasiado en su núcleo propio, al punto de cerrarse en la toma de decisiones que impactaban negativamente en la gestión. Los reclamos venían fundamentalmente por lo político y la ejecución de recursos, principalmente en la obra pública. Las diferencias entre el Gobernador y el líder de La Cámpora en aquel momento tuvieron que saldarse vía intervención de la propia CFK, y terminaron con la salida de Carlos Bianco de la Jefatura de Gabinete, Teresa García del Ministerio de Gobierno y Agustín Simone de Infraestructura. Sus reemplazos fueron Martín Insaurralde, Cristina Álvarez Rodríguez y Leonardo Nardini, en lo que se leyó como un avance de los intendentes (con la banca de Máximo y La Cámpora) sobre la gestión provincial.

Insaurralde, aliado bonaerense de Máximo Kirchner, se bajó hace dos semanas de una candidatura a Gobernador por la que nadie daba demasiado. El gesto fue extraño, puesto que la instalación de esa candidatura era prácticamente inexistente por fuera del mundillo de la política, al contrario de lo que sucede con la candidatura de Kicillof, que fue puesta sobre la mesa desde el lanzamiento del plan 6x6 y que viene ganando espalda hace meses, no de cara a la dirigencia sino a la sociedad bonaerense. 

Insaurralde, aliado bonaerense de Máximo Kirchner, se bajó hace dos semanas de una candidatura a Gobernador por la que nadie daba demasiado.

¿Habrá detrás del gesto político de Kirchner del sábado simplemente una discusión por cargos? ¿Se juega algo en el plano de una sucesión política en un proceso de trasvasamiento generacional de cara al 2027? Son interrogantes abiertos y para seguir en lo que viene. Por lo pronto, es esperable que Kicillof y su núcleo intenten ponerse por encima del dardo de Máximo, conscientes de que cuentan con la banca de CFK para ocupar el lugar que ocupan, y de que si su gestión es revalidada en las urnas recibirán un espaldarazo difícil de cuestionar. Pero la rosca por las listas ya está corriendo, y habrá que ver también cuánto decide hacer pública esa tensión el propio Máximo Kirchner en ese juego de tira y afloje. El enorme riesgo de fondo es desconcertar y decepcionar a una militancia que el sábado encontró un camino, pero que empezó a andarlo con una piedra en el zapato por las diferencias públicas entre dos de sus máximos dirigentes.

El enorme riesgo de fondo es desconcertar y decepcionar a una militancia que el sábado encontró un camino.