Nadie le quitará al pueblo argentino el haber provocado ayer el mayor hecho colectivo de su historia en términos cuantitativos. Nadie le quitará a la selección el haber logrado una de las mayores alegrías populares que se recordará jamás, de la cual ese hecho colectivo brotó. Esto es lo primero que cualquier análisis de lo sucedido este martes en el AMBA debería destacar, porque ninguna crítica, ningún error, ninguna interna ni la incapacidad de los actores involucrados para estar a la altura podrán jamás empañar la fiesta histórica que los jugadores y su pueblo montaron ayer para inscribirla por siempre en la más gloriosa memoria nacional.

Pero, lamentablemente, ese festejo se vio recortado en lo que podría haber sido por una cadena de decisiones y tensiones internas que terminaron con los jugadores y Scaloni sobrevolando la Ciudad en helicópteros, en lo que fue una resignificación de aquel trágico 20 de diciembre del 2001, pero sin llegar a poder saludar a los millones que coparon el obelisco y la Plaza de Mayo. ¿Qué pasó en el medio? ¿Por qué la selección volvió a Ezeiza luego de abortar el recorrido en micro por la autopista 25 de Mayo? ¿Quiénes fueron responsables del operativo que fracasó y las decisiones que llevaron a ese desenlace?

El albertismo con los tapones de punta contra Tapia ¿y La Cámpora? por un operativo teñido de interna

Ante todo habrá que decir que un operativo para trasladar a un grupo de héroes vanagloriados por entre cuatro y cinco millones de personas, es en sí casi una utopía. Lo primero que debería haber existido, y evidentemente no hubo, es planificación. Desde el martes 13 se sabía que la selección jugaría la final y que sería recibida por una multitud histórica, fuera cual fuese el resultado. Si hubo gestiones previas al día de ayer para organizar ese momento no trascendieron, y el cómo terminó siendo la jornada habla de que no hubo mucha previsión sobre lo que podría pasar.

Con la llegada del plantel en la madrugada del martes ya quedó evidenciado que el desborde sería total. Sin embargo, en la mañana del día de los festejos la información oficial era que el micro con la selección partiría del predio de la AFA en Ezeiza, recorrería la autopista 25 de Mayo de la cual bajaría en 9 de Julio, pasaría por el obelisco para luego tomar la avenida Libertador, Figueroa Alcorta, Lugones, General Paz y nuevamente la Richeri hasta Ezeiza. Pero aquello que se había acordado entre Nación, Ciudad, Provincia y la AFA unas horas antes, ya comenzaba a parecer imposible por la marea humana que copó el centro porteño para la media mañana del martes.

El albertismo con los tapones de punta contra Tapia ¿y La Cámpora? por un operativo teñido de interna

Un rato antes, el ministro de Seguridad de la nación, Aníbal Fernández, se trasladó hasta el predio de Ezeiza para comunicar una mala noticia al titular de la AFA, el “Chiqui” Tapia. “Llegué 7 y pico y él se levantó a las 9”, fue uno de los dardos que el vocero del albertismo disparó esta mañana contra tapia en los medios, aunque después lo intentara suavizar aduciendo que la delegación argentina recién se había acostado a las 5 de la mañana.

Lo que confirmó Aníbal Fernández en sus declaraciones de esta mañana fue algo que durante la jornada de ayer era la principal incógnita y que el Gobierno debería haber despejado desde un inicio. “Le comuniqué que de ninguna manera íbamos a acompañar el micro hasta el obelisco porque era imposible” reconoció Fernández. Antes de entrar en toda la rosca detrás de los hechos que se sucedieron luego y de la relación entre Tapia y el Gobierno, la pregunta obligada es: si el Ejecutivo había tomado a principios de la mañana la decisión de abortar el plan original y que la selección no fuera al obelisco, ¿por qué no se comunicó oficialmente ese cambio con el tiempo suficiente para que los millones que poblaban la 9 de Julio supieran que hacer? Una mancha más al tigre de la desastrosa comunicación del Gobierno.

El albertismo con los tapones de punta contra Tapia ¿y La Cámpora? por un operativo teñido de interna

Luego, el ministro contó que la AFA, léase Tapia, pretendía realizar el recorrido inicial pero a la inversa, salir de la Richeri por General Paz, entrar a la 9  de Julio por el norte y retornar por la 25 de Mayo. “La General Paz hubiera sido un tapón del que no se saldría nunca más, y la charla que tuvimos, la última posibilidad fue que yendo por autopista se utilizara la entrada al Puente Pueyrredón sobre San Juan con el micro detenido ahí” soltó Fernández esta mañana. En medio de las negociaciones entro lo que querían hacer desde la AFA y lo que el Gobierno veía posible, aquella resultó la última alternativa.

Para ese punto la multitud ya era incalculable e incontenible y copaba tanto el obelisco como la Richeri a la salida del predio de AFA. Cuando el micro comenzó a avanzar y todo el mundo se dio cuenta que sería imposible el plan 9 de Julio, se terminó decidiendo por la opción 25 de Mayo. Pero Aníbal Fernández dijo hoy que “alguien lo contó eso y lógicamente la mayoría de la gente se fue acercando a ese lugar y terminamos obturados sin poder salir”.

Ese “alguien” fue la misma AFA, quien antes de las 12 de ayer tuiteó desde la cuenta Selección Argentina “Los futbolistas se acercarán a saludar a los hinchas desde la autopista 25 de mayo y 9 de Julio, de acuerdo al circuito dispuesto por los organismos de seguridad (Nación, Provincia y Ciudad de Bs As). Se estima que la presencia del plantel será a partir de las 12.30 en dicha zona. Es importante que todos y todas puedan ir movilizándose con calma hacia esa zona para disfrutar en paz de este inolvidable momento con los campeones del mundo”.

El albertismo con los tapones de punta contra Tapia ¿y La Cámpora? por un operativo teñido de interna

En el centro, ni bien se conoció la noticia, la locura fue total. El océano humano se trasladó desde el obelisco al punto más al sur de la 9 de Julio, y un rato después miles y miles de personas tomaron todas las autopistas del rulo entre esa avenida y San Juan. Preguntarse si se podría o no haber taponado esos accesos con una guardia policial ya carece de sentido, lo cierto es que minutos después de ese cambio de rumbo y su confirmación, la decisión volvía a quedar trunca.

“Tomé la decisión de que bajaran en la escuela de cadetes donde ya teníamos preparados los helicópteros desde un día atrás porque sabíamos que en algún lugar los podíamos sacar”, confirmó también el ministro esta mañana, haciéndose cargo de la decisión de cortar el recorrido. El siguiente eslabón en la historia fue el tuit de Tapia, en el cual afirmó “no nos dejan llegar a saludar a toda la gente que estaba en el Obelisco, los mismos organismos de Seguridad que nos escoltaban, no nos permiten avanzar. Mil disculpas en nombre de todos los jugadores Campeones. Una pena”.

Tocado por esa declaración, Aníbal Fernández salió esta mañana a decir que Tapia lo llamó a esa altura de la jornada a los gritos, pero que no se le entendía nada. Sus palabras dieron lugar a la suspicacia sobre si el Presidente de la AFA estaba borracho en ese momento, lo cual le fue preguntado en varias ocasiones a Fernández, quien no se hizo cargo de esa interpretación de sus palabras escondiendo la mano luego de haber tirado la piedra. Por su parte, el ministro también confirmó que él respondió a los gritos y la prepotencia de Tapia con los mismos modos, en lo que fue una conversación a puro reproche y cargada de picante.

El albertismo con los tapones de punta contra Tapia ¿y La Cámpora? por un operativo teñido de interna

Allí se terminó toda posibilidad de que los jugadores se trasladaran en helicóptero a la Rosada, donde miles ya habían copado la Plaza de Mayo como última esperanza. Ese era de entrada el objetivo del Gobierno y algo que, evidentemente, se rechazaba desde el seno del plantel que no quería que su triunfo se viera capitalizado políticamente por nadie. Por caso, tampoco hubo foto con Macri, que estuvo todo el mes en Qatar.

“Yo sabía que los jugadores tenían un nivel de agotamiento muy grande y querían una celebración relativamente breve. Yo le hice saber a la AFA que si ellos querían tenían la Casa Rosada a disposición de los jugadores, pero ellos eligieron otra cosa”, dijo el propio Alberto Fernández esta mañana, tirándole nuevamente la pelota a la AFA y los jugadores por la decisión. Luego, el Presidente profundizó con algo que sonó a chicana: “Si los jugadores no pudieron llegar a la autopista 25 de Mayo para saludar, puede ser una frustración que vive la AFA y la selección; pero si uno mira la alegría que hubo en la calle, el objetivo estuvo cumplido”.

Lo cierto es que las tensiones políticas detrás de lo sucedido ayer  existen y no son menores. En su momento, existió un intento por parte de la cabeza del Ejecutivo de remover a Tapia de la cúpula de la AFA y desde allí la relación con Alberto Fernández no es para nada buena, así como tampoco con el ministro de Seguridad. Por el contrario, con quien sí existe una buena relación por parte de Tapia es con Santiago Carreras, el camporista que es gerente de Asuntos Institucionales y Públicos de YPF y que consiguió que la petrolera nacional realizara una campaña publicitaria con el mismísimo Lionel Messi.

Para sumar a la polémica, el propio Tapia tuiteó ayer “agradecemos a la provincia de Buenos Aires, encabezada por su ministro de seguridad Sergio Berni, que fue el único que acompañó durante toda la recorrida hasta la entrada a la capital sin registrar ningún incidente, permitiendo a los jugadores abrazarse al pueblo argentino”. La distinción entre los sectores del oficialismo por parte de Tapia enfureció al albertismo, que hoy salió a responder con todo. “Berni no organizó nada, llegó a mi oficina el lunes a las 18 junto con D´Alessandro donde repasamos todo lo que se había organizado con la Policía Bonaerense, la Federal y de la Ciudad”, dijo hoy Aníbal Fernández, bajándole el precio a la participación de su par bonaerense en el operativo.

Pero lo concreto es que el ministro de Kicillof se llevó sus fotos al frente del tramo que le correspondía y recibió el agradecimiento del responsable institucional del fútbol argentino, mientras que el Gobierno nacional sigue por estas horas tratando de desligarse del fracaso del operativo. Esto es otra gota de agua más en el ya rebalsado vaso de la interna oficialista, en la cual el albertismo sospecha de cierta operación de La Cámpora para evitarle al Presidente la foto con los campeones del mundo. Para frutilla de ese postre basta repasar los posteos de uno de los hombres fuertes de La Cámpora, Andrés Larroque, tras la consagración en Qatar. Primero vino un retuit a la publicación por el título de CFK, y luego, antes de fotos de Scaloni, Maradona y Messi, “el cuervo” publicó una foto del “chiqui”. A buen intérprete pocas palabras, o pocas fotos.

Sea como fuere, lo de ayer es una muestra más de los alcances de las internas y las incapacidades del Gobierno nacional para estar a la altura de grandes acontecimientos. Sucedió lo mismo en el velorio de Maradona y evidentemente no se sacaron los aprendizajes necesarios. El pueblo argentino merecía saludar a sus campeones y, con tiempo y vocación de construir acuerdos, podría haberse generado un operativo mucho mejor que el caos de ayer. La historia argentina merecía la foto de los campeones del mundo en el balcón de la Rosada de cara a su gente, y el Gobierno tendría que haber cedido todo lo necesario, haber construido las condiciones necesarias para conseguirla.

Ninguna de las dos cosas sucedió y el Gobierno sólo se salvó del escándalo por la tremenda fiesta popular, porque el pueblo argentino festejó igual y a pesar de no haber sido debidamente informado, y porque lo hizo en paz y sin disturbios significativos, más allá de los inevitables que siempre suceden. De la misma forma que la selección salvó al Gobierno de un diciembre que pintaba para ser un infierno y terminó siendo una fiesta. Lo que quedará para la historia será eso y nada más.