Volver a ser gobierno, no furgón de cola de un gobierno ajeno. Ese fue el espíritu que se respiró este miércoles en el Teatro Gran Rex, donde Gerardo Morales tuvo su noche de gala frente a buena parte de la plana mayor del radicalismo, que lo acompañó en su lanzamiento como precandidato a presidente. 

El gobernador de Jujuy aprovechó el marco no sólo para hacerse un lugar dentro de la competencia de grande de Juntos por el Cambio, sino también para posicionarse como punta de lanza de los acuerdos electorales del partido centenario, que definirá los roles internos en su próxima convención nacional antes del cierre de listas, en el mes de junio.

“Acá está la Unión Cívica Radical, de pie para transformar el país”, arengó Morales ante un auditorio colmado por el aparato porteño pero en cuyas primeras filas se sentaron los gobernadores de Corrientes, Gustavo Valdés, y de Mendoza, Rodolfo Suárez, además de los senadores Martín Lousteau y Julio Cobos y los diputados Mario Negri, Rodrigo de Loredo y Emiliano Yacobitti. También estuvo Elisa Carrió.

El mensaje para todos ellos fue claro: el candidato es el partido. “Somos el federalismo, los valores y la energía de Juntos por el Cambio”, dijo el jujeño utilizando la primera persona del plural, como en casi todo su discurso.

“Somos mucho más que un partido parlamentario. Queremos gestión, gobernamos bien Jujuy, Mendoza, Corrientes”, siguió Morales, endulzando el oído de sus principales invitados, pero también dejando en claro que la apuesta de la UCR es no repetir el rol secundario, de mero espectador, que tuvo durante el gobierno de Mauricio Macri. 

Cada vez más enfrentado con el ex presidente, Morales explora desde hace meses un acuerdo con Horacio Rodríguez Larreta, a quien todo indica que, más allá del acto de este miércoles, terminará acompañando como vice, lo que ya posicionaría a la UCR en un puesto de largada mucho más relevante que en 2015 si es que los pronósticos de triunfo se terminasen por concretar.

El sector que se encolumna detrás del jujeño entiende, por otra parte, que Larreta no tiene demasiado recorrido por delante en su propia aventura presidencial sin la estructura radical. Y su objetivo es hacer pesar esa realidad a la hora de los acuerdos en cada distrito, tal como sucedió en Mendoza y como pretende que suceda en la Ciudad de Buenos Aires, donde piden “juego limpio”. Morales, en tanto, apuesta a sintetizar y conducir esas aspiraciones desde la presidencia del partido.

En esa línea, el gobernador remarcó que “en cada rincón del país hay un comité que le pone la cara a la gente”, y advirtió que ése es uno de “los principales aportes” de la UCR a Juntos por el Cambio.

En diálogo con Diagonales, Cobos amplió la idea. “El radicalismo está ante la oportunidad de potenciarse a nivel nacional, por eso la candidatura de Gerardo es una luz de esperanza”, dijo. “Necesitamos ser una verdadera coalición de Gobierno, no una simple alianza electoral, como sucedió en 2015”, señaló. 

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El senador dejó abierta la puerta, además, a que Facundo Manes pueda, a su tiempo, terminar por perfilar su propia candidatura. “Por ahora tenemos un candidato, pero Manes también está en la línea de partida”, dijo. Por supuesto que el neurocirujano no fue de la partida. Morales acusó al propio Macri de darle cuerda en la interna para dividir el partido. En su lugar dio el presente su hermano, Gastón Manes, actual presidente de la convención partidaria.

UN DISCURSO CENTRADO EN LA GRIETA

Lejos de la idea de centro que cultivó en la previa, Morales debutó como precandidato con un discurso centrado en la grieta: mandó a Cristina Kirchner a su casa y se hizo cargo de haber mandado presa a Milagro Sala. 

“Ya es hora de que Cristina se vaya a su casa. Cristina: dejá de intervenir en la política y andate a tu casa. Dejános a los que tenemos ideas”, lanzó. 

Sobre la referenta de la Tupac Amaru, dijo que “es la exponente de la matriz de corrupción del kirchnerismo” y que Jujuy es un ejemplo porque “tuvimos el coraje y la decisión de mandar presos a los corruptos”. A confesión de partes, relevo de pruebas.

El resto del discurso estuvo centrado en la idea de “Dar vuelta la argentina”. Las propuestas del candidato fueron: 

  • Ajuste. “Se gasta más de lo que se puede”, dijo. “Han quebrado al Estado”, justificó. 
  • Bajar impuestos. “Se generan todos los días más impuestos, vamos a cambiar eso”. 
  • Reducir planes sociales. “Los planes sociales no han resuelto el problema de la pobreza. La asistencia del Estado no ha dado los frutos. Hay que generar trabajo”.
  • Vidalismo. “Voy a perseguir a las mafias”, entre las que incluyó a Milagro Sala.
  • Litio. “El mundo demanda minerales críticos para la transición energética y ahí tenemos todo para darle al mundo. Es una oportunidad”.

Si bien hubo una alusión a la inflación, Morales no dio precisiones sobre cómo combatirla. Tampoco hizo una sóla referencia al Fondo Monetario Internacional. En el aspecto económico, se limitó a comentar que sus “equipos económicos” están “desarrollando un programa de gobierno”. 

Sobre Alberto Fernández, dijo que es el “peor presidente de la historia de la República Argentina”, y que “no tiene carácter”. 

LA MÍSTICA Y LA NOSTALGIA

“Volveremos a ser gobierno, como en el 83”, cantó la militancia, un tanto huérfana épica. Morales, como candidato de un partido que empieza a reconstruirse, aprovechó para apelar a la nostalgia de los mejores tiempos, aunque sin nombrar explícitamente a Raúl Alfonsín.  

“Somos el partido de la recuperación de la democracia, del juicio a las juntas. Tenemos que llevar nuestras banderas, nuestros principios, a Juntos por el Cambio”, arengó. 

El marco lo aportó, mayormente, el sector de Evolución, que conduce el porteño Emiliano Yacobitti, quien estuvo a cargo de varios de los detalles del acto de la mano del diputado provincial por Buenos Aires, Pablo Domenichini. 

Una de las estrellas de la noche fue Elisa Carrió, quien se retiró aclarando que su presencia no implicaba una preferencia. “Voy a apoyar a todos los candidatos porque soy la fundadora de Juntos por el Cambio”, dijo. 

Entre los invitados estuvo, además, Silvia Vázquez, una histórica militante alfonsinista, quien volvió a sus fuentes bajo su nuevo partido, luego de romper con el kirchnerismo hace más de una década.