El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional está cerrado, y con él se abre un universo de dudas respecto al futuro económico del país. Luego de la confirmación de que serán U$50 mil millones los que recibirá la Argentina de parte del organismo internacional que está dotado de muy mala prensa, se espera la foto de Mauricio Macri con su titular, Christine Lagarde.

Lagarde, felicitó a las autoridades argentinas y aseguró que "como parte de ese respaldo, tanto el FMI como el gobierno argentino tienen intención de colaborar para que se tomen las medidas y se activen integralmente los recursos necesarios a fin de proteger a la población más vulnerable a medida que avancen las reformas económicas".

Por su parte, Macri viajará a Charlevoix, al norte de la ciudad Quebec, en Canadá donde se llevará a cabo el G7, invitado por el primer ministro Justine Trudeau. Este conjunto de países conformado por Estados Unidos, Canadá, Francia, el Reino Unido, Alemania, Japón e Italia apoyará el préstamo con el Fondo.

En un contexto de fuertes aumentos, de falta de empleo formal y de dificultades para llegar a fin de mes para muchos argentinos, el acuerdo llega en un contexto donde habrá más inflación y recesión económica. A lo largo de los 36 meses que dura el acuerdo,las autoridades argentinas se comprometen a recortar el gasto en obra pública, achicar las transferencias a las provincias, continuar con la quita de subsidios, reducir las erogaciones salariales estatales y ajustar el sistema de la seguridad social