Con la cabeza puesta en que la Cámara de Diputados sesione a mediados de la semana que viene, el Gobierno aún debe armar varias piezas de su difícil rompecabezas legislativo. Por eso, el presidente Javier Milei firmó un DNU por el que las sesiones extraordinarias en el Congreso se extenderán hasta el 15 de febrero.  

Aunque todo hace suponer que los sectores dialoguistas de la oposición le prestarán conformidad para llevar la discusión de la Ley Ómnibus al recinto, en el sector “político” del oficialismo, encabezados por el titular de la Cámara baja Martín Menem y el ministro de Interior Guillermo Francos hacen malabares para que las sostener las pretensiones del Presidente Javier Milei de que se mantenga lo más posible el texto original.

Tanto Menem como Francos, y también Santiago Caputo, afinan la letra chica con los bloques opositores para que las modificaciones que tanto el PRO, como la UCR y el bloque panperonista de Hacemos un País Federal buscan introducir a la normativa no acaben con el impulso inicial del Gobierno en su megaley de 664 artículos.

En las últimas horas, el oficialismo comenzó a destrabar los desencuentros con la autodenominada “oposición responsable”, y se perfila una posible sesión que necesitará previamente de los dictámenes favorables para el Gobierno en las tres comisiones que se encargan del tratamiento del proyecto de ley.

Las modificaciones de la movilidad jubilatoria y de las retenciones a las exportaciones (que juntas implican el 1 por ciento del PBI), sumado a los cambios en las facultades delegadas para el Presidente, las privatizaciones de algunas de las empresas públicas más importantes como YPF y del polémico artículo que ratifica el mega DNU están en el ojo de la oposición.  

En el bloque oficialista afirmaron a Diagonales que esperan contar con los votos necesarios, pero saben que estarán “justos”. “Estamos dialogando sobre todas cuestiones que la oposición nos presentó, absolutamente todas”, destacó el jefe de la bancada de LLA Oscar Zago a este medio.

“Estamos viendo la posibilidad de que el martes a más tardar podamos dictaminar y podamos encontrar la forma de mandar la ley directamente al recinto”, completó, entreviendo que hay chances de que incluso se trate el proyecto el mismo miércoles del paro nacional impulsado por la CGT. Zago todavía no estaba enterado de que su jefe Javier Milei había decretado la prórroga de las sesiones extraordinarias.

PALITOS “AMIGOS”

Consultados por este medio, desde la bancada PRO, principales aliados políticos del Gobierno aceleran las negociaciones con LLA y buscan que el trabajo conjunto, que se dará incluso este fin de semana, les permita desandar los puntos de desencuentro.

El titular de la bancada amarilla Cristian Ritondo y su exjefa política en la Provincia de Buenos Aires, la exgobernadora María Eugenia Vidal estuvieron más de una hora y media en el despacho de Martin Menem  y se mostraron confiados en poder colar sus modificaciones a la normativa.

“Jubilaciones y reforma electoral”, sintetizaron desde este sector como los puntos más problemáticos a destrabar. “Su problema es que no ceden en nada”, confiaron. En el ritondismo se pronuncian en contra de que el Gobierno se atribuya facultades para actualizar la movilidad jubilatoria, y de la uninominalidad de las boletas y la supresión las PASO.

Diagonales consultó también si hay chances de que el mismo PRO tienda puentes en las negociaciones del Gobierno con el radicalismo y con el sector del peronismo federal. La negativa fue contundente: “se tienen que encargar ellos mismos”.

“Si el día 1 que mandaban la Ley Ómnibus, o incluso antes de presentar la ley lo llamaban a Ritondo, y se la presentaban a él, pidiendo ayuda para que saliera, o hacer algo más o menos consensuado desde el comienzo, ahí sí hubiera sido posible que nosotros hubiéramos salido a buscar los votos necesarios”, afirmaron de Ritondo, que estuvo a punto de convertirse en el presidente de la Cámara de Diputados hasta que Milei colocó allí al sobrino de Carlos Menem.