CEPA realizó este análisis a través de la información del Valor Agregado Bruto (VAB) disponible, variable macroeconómica que mide el valor agregado generado por el conjunto de productores de un área económica. Comprende las remuneración de los asalariados, el ingreso mixto bruto, el excedente neto de explotación, el consumo de capital fijo y otros impuestos netos de subsidios a la producción.

Los resultados del análisis del VAB entre 2015 y 2016 muestran que la rama de la agricultura, ganadería, caza y silvicultura aparece entre las ganadoras, con un aumento del 1,48 puntos porcentuales en su participación en el conjunto de la economía, pasando de representar 5,76% en 2015  a 7,24% en 2016, siendo así el sector que más se benefició, por amplio margen. Este cambio de escenario responde a las medidas económicas tomadas por el gobierno en los primeros meses de gestión, la devaluación, la baja de las retenciones a la soja y la eliminación total de los derechos de exportación.

Una segunda rama que se destaca entre las favorecidas por el modelo económico, es la de la intermediación financiera, con un incremento de 0,49 puntos porcentuales en su participación en la economía. Es posible asociar este crecimiento a una serie de medidas adoptadas por la gestión de Cambiemos favorables al sector la suba de la tasa de interés, la desregulación del sistema financiero, el acuerdo con los fondos buitres, y la libre disponibilidad de divisas, entre otros.

Otras ganadoras aunque con porcentajes más modestos fueron electricidad, gas y agua 0,21 puntos porcentuales, servicios sociales y de salud 0,16 puntos porcentuales y la explotación de minas y canteras 0,10 puntos porcentuales.

En cuanto a los perdedores, la construcción retrocedió 0,88 puntos porcentuales. Una de las principales causas que explica su comportamiento es la casi paralización de la obra pública.

También entre los perjudicados se destaca la industria manufacturera, que vio retroceder su participación 0,82 puntos porcentuales, afectada por la contracción del mercado interno producto de la pérdida en la capacidad de consumo de gran parte de la sociedad.

Ambas ramas se corresponden con sectores que están entre las principales fuentes de trabajo del país, perjudicando con su caída el empleo de cientos de miles de argentinos.

Otro indicador interesante para observar es el índice de volumen físico (IVF) y el Índice de Precios Implícitos (IPI). El índice de volumen físico (IVF) es un indicador que mide la evolución de los volúmenes de la producción física según sector de actividad. El IVF permite analizar en qué medida los sectores que experimentaron un crecimiento medido a través del VAB lo hicieron por un aumento de su producción o, por el contrario, por una simple modificación de los precios relativos. Este último efecto de precios puede evidenciarse a través de la evolución del Índice de Precios Implícitos (IPI), es decir, el incremento por valorización de su producción por efectos del aumento de los precios relativos

A partir del IVF e IPI podemos ver que la agricultura, ganadería, caza y silvicultura el sector que mayor aumento en la participación en la economía tuvo, a su vez registro el año pasado una caída del IVF del 5,52%. Esto implica los beneficios obtenidos en el 2016 se explican principalmente a partir del aumento de los precios en el sector.

Lo mismo ocurre en las ramas de intermediación financiera, pesca y en explotación de minas y canteras, donde la variación del VAB se encuentra impulsada por los aumentos de precios mayoristas, en un contexto de retracción productiva en cantidades.

En contraste, se observa que en las ramas perdedoras la retracción en cantidades físicas no logró ser compensada con aumento de precios. Es el caso de comercio mayorista, minorista y reparaciones, industria manufacturera y construcción.

Todos estos números nos muestran que los sectores que lograron mejorar su participación en la economía lo hicieron como consecuencia de una traslación de ingresos a través del efecto precios. Esto se entiende a partir de las medidas adoptadas por el gobierno de cambiemos. La devaluación de diciembre 2015 conjugada con quita de derechos de exportación - logró modificar los precios relativos entre los sectores de actividad generando un nuevo esquema de ganadores y perdedores.

La liberalización cambiaria y la suba de tasas también explican el crecimiento en la participación económica sin aumento de la producción. De esta manera, y pese a haber decrecido su producción en termino reales, sectores como intermediación financiera y la explotación de minas y canteras pasan a representar un mayor porcentaje de la economía argentina.

Todas estas medidas adoptadas por la nueva gestión generaron un efecto redistributivo que fue apropiado desigualmente. El nuevo esquema de ganadores y perdedores propone una nueva situación estructural en la cual los sectores que más trabajo aportaron durante los últimos años empiezan a reducir su participación, y los tradicionales sectores ligados a las ventajas comparativas del sector primario comienzan a ser protagonistas.

Es esperable, entonces, que de no revertirse este proceso, en el futuro nos enfrentemos a una economía crecientemente primarizada y con eje en la especulación financiera, escasa transformación industrial y consiguientemente mayor desempleo.