A casi 100 días de la asunción de Javier Milei, el escenario político se va clarificando y los distintos actores van tomando posiciones cada vez más firmes. El brutal ajuste ejecutado por el Gobierno Nacional parte aguas tanto como su dinámica política de violencia, imposición y su lógica de seguidores acríticos o enemigos. El debate y la votación en el Senado, que terminó rechazando el DNU 70/23, movieron las fichas de ese tablero insinuando nuevos marcos de acuerdo a ambos lados de la nueva polarización.

Con el voto negativo de la totalidad de UP asegurado desde el inicio, quien terminó siendo un actor protagónico de la sesión del jueves fue Martín Lousteau. “Nos llevamos la marca, ¿no?” bromean en su entorno, desde donde se manifiestan “conformes” con el saldo de un debate en el que consideran haber dejado clara su posición y la defensa de los principios del radicalismo que defienden.

El voto de Lousteau en rechazo al DNU le valió un ataque incesante por parte del oficialismo, que fue desde los trolls de Santiago Caputo a referentes del macrismo como Hernán Lombardi o el magnate Marcos Galperín. Cerca del senador resaltan que su posición en torno a la inconstitucionalidad del decreto es pública hace tiempo y no se sorprenden por la ofensiva ni las repercusiones al interior de la UCR. Más bien lo contrario, interpretan que “ahora hay un radicalismo que se planta con mucho más volumen y visibilidad, y dice que la UCR que queremos construir es la que Martín señaló”.

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X de Hernán Lombardi

Caída la ley ómnibus, el DNU es la columna vertebral que aún le queda en pie al Gobierno Nacional. Su eventual rechazo en Diputados implicaría un reseteo de la gestión, obligando al oficialismo a la construcción de niveles de acuerdo que por ahora rechaza apalancándose en la imagen del presidente y el microclima de las redes. En ese sentido, el rol del radicalismo será clave a la hora de una votación que en principio aparece mucho más pareja en la Cámara Baja, y cuyo resultado tendrá como consecuencias posibles el fortalecimiento del autoritarismo y la lógica de la imposición por parte del presidente, o el forzarlo a una negociación mucho más profunda y seria en torno al rumbo económico, político y social del país.

“El de Milei es un gobierno totalmente insensible, que no mira lo que está quedando en el camino, que agrede a los más  débiles, a los que no se pueden defender de un ajuste salvaje que se basa fundamentalmente en la inflación y en robarle la plata a los jubilados, la educación y la salud. Son los tres sectores que nosotros pretendemos proteger prioritariamente” avisan desde Evolución en ese contexto, estableciendo los pisos desde los que vienen y seguirán haciendo valer sus posiciones en el tablero político en reconfiguración.

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X de Marcos Galperin

RADICALISMOS

Lousteau fue uno de los dos senadores radicales que votaron el rechazo al DNU. Lo siguió el fueguino Pablo Blanco, quien en su intervención denunció aprietes por parte de gobernadores y empresarios prebendarios que hacen fortunas en su provincia gracias al régimen de exenciones impositivas que la motosierra de Milei elige esquivar. El bonaerense Maximiliano Abad fue el único que se abstuvo, mientras que los 10 senadores restantes votaron a favor de la medida del Ejecutivo.

Al día siguiente de la votación, cuatro de los cinco gobernadores radicales publicaron un comunicado en el que se manifestaron a favor de “un cambio en la Argentina”. Sin nombrarlo, el misil teledirigido tenía como destino al líder de Evolución, con quienes parte de esos mandatarios mantienen una disputa por la conducción del partido. La búsqueda de recursos y gobernabilidad por parte de los gobernadores choca de frente con el intento de Lousteau y otra parte del partido por construir una alternativa política que se distancie tanto del kirchnerismo como del Gobierno Nacional. La interna tiene inevitables derrames en el escenario político, y puede ubicar a la UCR como un árbitro determinante en los conflictos políticos por delante.

“El Gobierno avanza sobre la permeabilidad que generan algunas situaciones que el mismo Gobierno provocó. El látigo y la chequera funcionan, funcionaron con el kirchnerismo para algunos y con Milei para otros. Ahora también hay que agregar el miedo que generan el presidente, su banda de trolls en las redes y sus comunicadores en los medios atacando a los que piensan diferente. Algunos son permeables a eso y otros no” sentencian desde Evolución para explicar el inesperado alineamiento de la mayoría de los gobernadores radicales con Milei.

Incluso van más a fondo: “que había socios de la derecha rancia ya lo sabemos, los mismos que fueron socios del kirchnerismo hoy son socios de Milei, el mejor ejemplo es el de Mendoza” disparan cerca del senador porteño con miras a Alfredo Cornejo. El mendocino, junto al correntino Gustavo Valdés, son los dos principales impulsores del acompañamiento a Milei a cambio de recursos, y arrastran tras de sí al chaqueño Zdero. Sorprendió, por otro lado, la firma de Carlos Sadir en el comunicado de Causa Federal, el grupo radical liderado por los gobernadores, ya que el jujeño responde a Gerardo Morales, aliado de Lousteau en el Comité Nacional del partido. Maximiliano Pullaro fue el único mandatario que no los acompañó con su firma.

“El presidente de la juventud radical es de Jujuy y se manifestó en contra. El radicalismo es un partido amplio y democrático, con matices y diferencias donde el que conduce no necesariamente tiene razón, en el radicalismo no hay obediencia debida” lanzan en Evolución para suavizar la interna. Pero inmediatamente contraatacan: “la cantidad de ciudadanos que votaron a Martín Lousteau como candidato a jefe de gobierno es superior a la suma de Corrientes y Mendoza juntos”.

Desde el entorno de Lousteau sostienen que su posición se basa en sostener los principios históricos del radicalismo, y que al interior del partido cosechan más apoyos que rechazos en ese sentido. Frente al acompañamiento acrítico a cambio de recursos que expresan otros sectores del partido, en Evolución miran con mayor interés la construcción de una alternativa política que se pueda posicionar como una opción real a partir de la defensa de derechos medulares en el ADN radical, como la educación y la salud pública y las jubilaciones. De fondo se recorta el escenario electoral del año que viene, donde la conformación de listas expresará las perspectivas del partido de cara al 2027, turno en el que la UCR buscará tener el candidato presidencial que no tuvo en 2023.

DNU EN DIPUTADOS

El DNU se tratará más temprano o más tarde en la Cámara Baja, que será la que defina su suerte y con ella un posible reseteo del escenario político. “Puede llegar a haber un acuerdo para aprobar el DNU, pero no nos contendrá a nosotros” avisan de antemano en Evolución. Recuerdan también que propusieron “desglosar el DNU para poder votar en lo que estamos de acuerdo pero no hubo margen, el Gobierno insiste en todo o nada, y todo o nada es inconstitucional”.

El bloque radical cuenta con 34 diputados, entre los cuales 6 responden al presidente del partido. En el poroteo, desde Evolución se entusiasman con sumar al grupo que lidera Facundo Manes y algunos legisladores más: “estamos cerca de los 13, por ahora” afirman. Ese número acercaría la posibilidad del quórum y el eventual rechazo, considerando que entre UP, la izquierda y el bloque santacruceño suman 106 diputados. Mientras que desde Evolución resaltan “nosotros no articulamos nada con el kirchnerismo”, rescatan a su vez el buen diálogo con el bloque de Hacemos Coalición Federal. Ese polo es el que en definitiva marcará la suerte del DNU.

La gran pregunta hoy por hoy pasa por los tiempos para el tratamiento. Con cinco diputados que presenten un pedido de sesión, la presidencia de la cámara está obligada a convocarla, por lo que Lousteau tiene en sus manos la posibilidad de apurar esos tiempos. Cerca del senador consideran que no tiene sentido acelerar plazos antes de construir acuerdos, aunque destacan que “la sociedad a la que el DNU afecta requiere cierta certidumbre para su vida cotidiana, y cuanto antes ocurra eso mejor”.

PACTO DE MAYO: SOMETIMIENTO Y DINÁMICA DE GUERRA

Milei intentó una pirueta política para mostrarse en modo acuerdista con su llamado al Pacto de Mayo. La iniciativa, que no pocos sectores de la oposición e incluso del radicalismo festejaron, acumula también un sinnúmero de críticas en relación a la falacia de proponer un “acuerdo” en el que no se discuten los términos y las condiciones. El sector de la UCR comandado por Lousteau se inscribe en esa línea y señala las diferencias con quienes se enfilan detrás de Milei.

“El Gobierno no propone un debate y los sectores que lo acompañan tampoco proponen ningún diálogo de fondo en los temas que le importan al país. El presidente impone a libro cerrado, a todo o nada, un paquete de modificaciones de leyes sin debatir, sin posibilidad de mejorar nada, de manera acrítica, y frente a eso algunos dicen que sí”, sentencian. A su vez, profundizan en su mirada sobre lo que el proceso del acuerdo debería ser: “un pacto no es algo donde alguien te impone y vos tenés que decir sí o no. Es un acuerdo entre partes que opinan y todas tienen que ceder algo, donde todos quedamos un poco insatisfechos porque algo de lo que queríamos no está, pero también quedamos satisfechos porque lo principal sí está”.

En ese sentido, en Evolución se muestran se muestran tajantes en su mirada sobre la dinámica política planteada por el Gobierno Nacional. “Lo que hace Milei es un sometimiento, hacés lo que a mí me gusta y sino sos un enemigo. Eso es una dinámica de guerra, donde un ejército vencedor le impone sus condiciones al perdedor, acá estamos hablando de la democracia” disparan.

A la hora de tomar posición en ese contexto, no dudan en afirmar que “lo que están proponiendo es suscribir a principios vacíos de contenido de manera acrítica, por sí o por no. Esa es la propuesta de Milei y algunos podrán acompañar. En nuestro caso no hay chances de que acompañemos una propuesta de esas características”.

En el sector que encabeza Lousteau no se sorprenden por la virulencia de los ataques de los seguidores de Milei y sus aliados, y reafirman que sus posiciones políticas no dependen de las presiones que reciban en ese plano. “Los que antes nos acompañaban en el rechazo de los DNU por inconstitucionales ahora nos dicen que no podemos ser tan rigurosos con la Constitución y nos acusan de kirchneristas” disparan contra algunos de sus ex aliados de Juntos por el Cambio.

En su necesidad de no quedar pegados a la tropa de CFK, contrarrestan esos dardos respondiendo que “lo mismo hacía antes el kirchnerismo vinculándonos con el macrismo, pero nosotros seguimos votando lo mismo. Si ahora el kirchnerismo se volvió un espacio republicano saludamos su novedoso cambio de mirada sobre los DNU, la Constitución y el rol del Parlamento. No fue su posición histórica, nosotros seguimos en el mismo lugar”.

Por esos carriles discurre la deriva de un sector político que puede ser determinante en lo que viene, con una primera parada en la Cámara Baja quizás en las próximas semanas. De fondo, una reafirmación de principios desde la cual Martín Lousteau y una parte del radicalismo pretenden plantar bandera y proyectarse como una alternativa: “Milei ha dicho claramente que no considera a la educación, la salud y las jubilaciones como derechos sino como privilegios. Tenemos miradas completamente distintas con el presidente, para nosotros la educación pública, la salud pública y las jubilaciones son derechos y eso es lo prioritario que buscamos defender” sentencian.