—Vamos a hacer un ping pong, ¿Te acordás que yo decía “ping” y después mi nombre? Él va a decir “Gerardo” (indicó la asistente de Larreta)

— ¿Los dos nombres, decimos? (planteó Larreta, con dudas)

—Sí. Después le preguntás qué cargo tiene, le podés preguntar por el actual y también por su futuro cargo. Y por algún tipo de profesión, lugar de la Argentina que le gusta más…

— ¿Lo puedo ir leyendo?

—No hay problema.

—Si le pregunto “futuro”, no dice “candidato a vicepresidente”

—No, porque si decís “cargo futuro”, entonces yo ya digo “vicepresidente” (se metió Morales).

­—Dale, vamos. Ping…

—Pong

—Nombre

—Gerardo

— ¿Qué cargo tenés, Gerardo?

—Soy gobernador de la provincia de Jujuy.

— ¿Y en el futuro?

—Vicepresidente de todos los argentinos.

—Muy bien, ¿cuál es el lugar de la Argentina que más te gusta?

—La quebrada de Humahuaca.

—Era oobvio (se rio Larreta). ¿Tu mejor virtud?

—Trabajar

—Un mensaje para que los argentinos recuperen la confianza…

—Que vamos a recuperar la producción y el trabajo, que es lo único que saca a los pobres de la pobreza y vamos a restablecer el orden democrático en toda la república Argentina.

—Pero muy bien (cerró Larreta).

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Esta escena improvisada, o quizás mínimamente ya estudiada durante su viaje en la camioneta que lo trasladó hacia el salón “La Escondida”, ubicado en el barrio porteño de Palermo, fue de las primeras imágenes que dejaron juntos el actual jefe de Gobierno porteño y el gobernador jujeño. La foto pionera de lo que podría ser la nueva sociedad de poder que gobierne el país durante los próximos cuatro años.

Este minuto y medio de acting para la joven comunidad de Instagram y TikTok que brindaron Larreta (de 57 años) y Morales (de 63) sintetiza casi a la perfección lo que fue su presentación, con un equipo político de decenas de referentes territoriales y provinciales del PRO y la UCR que los acompañaron durante la rueda de prensa. Hubo risa y distensión. Ambos frenaron su trayecto hacia el salón para saludar, bromear junto a sus allegados, y también saludar cariñosamente a niños y bebés.

Pero los gestos corporales y discursivos de “firmeza” y “orden” no se hicieron esperar. Ya en “modo candidatos”, en todo momento, Larreta y Morales le hablaron no solo a los medios de comunicación presentes y a su electorado, sino también a los indecisos y a los adversarios internos.

“Para mí es un gran orgullo contarles hoy que Gerardo Morales va a ser quien me acompañe como candidato a vicepresidente para cambiarle la vida a todos los argentinos. Los argentinos necesitamos un cambio real, profundo, total. Uno que se mantenga en el tiempo, porque si no, no sirve para nada. No podemos esperar un minuto más, tenemos que ir a fondo y transformar Argentina”, planteó el líder PRO con cara de visible satisfacción.

Casi de inmediato, Larreta arremetió con el “viento de cola” del “factor Jujuy” y sacó a relucir tres cualidades que su espacio necesita explotar de acá hasta las PASO de agosto y más allá también: “gestión”, “autoridad” y “orden”. “Gerardo es un tipo de ir al frente, del hacer. Desde que está en el gobierno, los jujeños viven más tranquilos: se acabaron los aprietes, las amenazas de la Tupac Amarú que funcionaba casi como un estado paralelo”, gatilló.

Este año tenemos una oportunidad única de dejar atrás el chamuyo, la mentira, la violencia, y elegir por primera vez el camino de la acción, de los hechos, de los resultados concretos, de las soluciones. Y sobre todo, el camino de la tranquilidad y de la paz”, cerró en su primera intervención.

Buscando lo que en la jerga futbolística es “tirar paredes”, Morales le devolvió gentilezas a su socio y destacó nuevamente el capital político que caracteriza a ambos dirigentes de las “palomas”: sus años de gestión. Aquí hay una marca registrada que buscaron exacerbar. “Es un orgullo enorme compartir con vos, que sos un hombre que también toma decisiones todos los días, y eso lo sabemos a lo que nos toca gestionar y resolver situaciones de los vecinos, de la gente, de nuestro pueblo todos los días”, sostuvo el jujeño, que señaló que se entiende “al toque” con los que tienen gobernar.

El líder radical envió un mensaje a los compañeros de los partidos que conforman la interna de la coalición, buscando desenmarañar las rispideces y convencer a los “neutrales”, cuando expresó su placer por “la confluencia del PRO del radicalismo, la Coalición Cívica, el Peronismo Republicano, de muchos sectores que integran Juntos por el Cambio, que mayoritariamente creen, como nosotros, que necesitamos recuperar el diálogo en la República Argentina, necesitamos restablecer orden democrático en la vida cotidiana de las personas”.

Quizás cuando fue consultado por los violentos incidentes y la represión en Jujuy, luego de la aprobación de la reforma de la Constitución provincial, salió lo más espontáneo en el frio mediodía porteño. En ese pasaje, lejos de las risas y los flashes que debían mostrarlo como un precandidato impoluto e intachable, volvió a insistir con el papel del gobierno nacional como instigador de “un golpe institucional”, acusando directamente al presidente Alberto Fernández, a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirhcner y al Frente de Todos de generar desestabilización en su provincia y por los “años de violencia y corrupción”.

Lo que poco se abordó por parte de los principales jugadores mediáticos es la  autocrítica de Morales por los “componentes reales que tienen que ver con la gestión”. Señaló que el reclamo docente es “legítimo y justo”. “Venimos trabajando con un dialogo y paritarias permanentes, no solo con los docentes sino con todos los sectores”. Las declaraciones de Morales se enmarcan en un contexto en el que el gobierno jujeño cedió en sus pretensiones y subió la oferta salarial de 179mil a 200mil pesos, sumado al no descuento por días de paro y la liberación de los detenidos.

Si se considera esto como “debilidad” política, Patricia Bullrich y sus “halcones” festejan, frente al alarde de autoridad que querían mostrar Larreta y Morales. Pero, inmediatamente, el radical insistió y no regaló este tema al bando adversario: “Pero tampoco nos vamos a dejar atropellar por los violentos, ni dejar amedrentar por las 19 toneladas de piedras y por estos que buscan la violencia. Deben cumplir la ley y la Constitución”.

Larreta, que venía de sufrir el golpe de que el radical Facundo Manes hubiera desistido de su propuesta para sumarlo a sus filas, intentó poner paños fríos a la feroz interna que hace ya unos meses sube la temperatura de JxC, a medida que el calendario electoral llega a los momentos cruciales. Reiteró que todos sus miembros van a “trabajar juntos” e insinuó que hay otro punto a favor de la coalición: que a pesar de las fuertes diferencias, el espacio no se rompió. Al menos no en su superficie.  

Las últimas menciones apuntaron a un electorado que, a pesar de parecería no aprobar ningún tipo de violencia, ni callejera, ni institucional, sí quieren un buen pasar económico y vivir en una sociedad menos conflictiva: la clase media. “Apostar a recuperar algo que es tan importante como la cultura del esfuerzo y la cultura del trabajo, que es lo que nos dio identidad y que nos hizo grandes a todos los argentinos. Ese es el camino que vamos a transitar y también vamos a recuperar la gran clase media”, destacó Morales que planteó que hay que “sacarle el pie de encima” a los productores rurales.

“El trabajo es lo único que saca a los pobres de la pobreza y sobre la base de esa convicción, aún en situaciones difíciles, nos van a dejar una Argentina destruida, pero no nos van a convencer de que somos inviables. Somos un gran país y juntos vamos a trabajar para dar vuelta a la Argentina”, concluyó Morales mientras su compañero de fórmula agradecía a su equipo y comenzaban una rápida retirada.

Larreta y Morales salieron a saludar a sus conocidos, y entre sonrisas y abrazos partieron rápidamente hacia sus camionetas, sin permitir preguntas fuera de la conferencia. Es que las negociaciones a contrarreloj continúan, las horas valen como el agua y de aquí a la medianoche de mañana sábado restan muchos lugares importantes por definir en las listas nacionales, provinciales, distritales y legislativas.

Todo por definirse, aunque desde este viernes las “palomas” vuelan un poco más orientadas.