El escándalo causado por los aumentos en los sueldos de altos funcionarios, incluido el del propio Javier Milei, sacudió el escenario político durante todo el fin de semana y sigue dejando tela para cortar. La pobrísima justificación del Presidente, que culpó a un decreto de CFK de hace más de una década por haberse aumentado el sueldo en un 48%, generó críticas de todos los sectores y acorraló aún más a un Milei que vio en peligro el corazón mismo de su relato. La respuesta fue, otra vez, buscar otro culpable.

Le tocó a Omar Yasín, hoy ex secretario de Trabajo, quien según el Presidente cometió “un error que no debió haber sucedido” y lo pagó con su cargo. Lo extraño del caso es que el decreto que autorizaba el aumento llevaba la firma del propio Milei y no la de Yasín, por lo que la responsabilidad atribuida al ex funcionario parece forzada. El responsable de cuidar la firma del presidente, en todo caso, es el secretario Legal y Técnico, Javier Herrera Bravo. Si Milei no leyó lo que firmó y cayó en un error de sus subordinados, allí debería haber recaído la culpabilidad.

Pero despidiendo a Yasín del Gobierno Milei se saca un jugador de Macri de encima, en plena escalada de la tensión luego de las declaraciones del ex presidente la semana pasada en Expo Agro. Yasín responde a Jorge Triaca, de quien fuera secretario de Trabajo durante el macrismo, y llegó al Gobierno luego de que su antecesor, Horacio Pitrau, fuera echado por el presidente al no poder impedir el paro general de la CGT el pasado 24 de enero.

Pitrau inauguró una serie que, con la salida de hoy, ya cuenta un total de 9 caídas de funcionarios en los tres meses que van de la nueva gestión. El denominador común es siempre el mismo: las decisiones políticas del presidente llevan a que sus subordinados queden entre la espada y la pared a la hora de no poder garantizar sus funciones, o generan tensiones políticas con sus espacios de pertenencia, y generan las deserciones y los despidos.

A fines de ese enero caliente, el entonces superintendente de Servicios de Salud, Enrique Rodríguez Chiantore, se enteró a través de un mensaje de WhatsApp que ya no formaba parte del Gobierno. “Puedo hablarte cuando quieras, pero las cosas tienen su dinámica, así que hicimos cambios en la Superintendencia” describió el ex funcionario el mensaje que le envió Mario Lugones, asesor del jefe de Gabinete, Nicolás Posse. Rodríguez Chiantore había sido coordinador de los equipos de Patricia Bullrrich y se quejó del accionar del oficialismo, calificándolo de “muy poco profesional”.

Rodríguez Chiantore

Otro episodio de salidas de funcionarios del Gobierno se dio tras la caída de la ley ómnibus. Allí, en represalia a los gobernadores que garantizaron los votos de los diputados de sus provincias, Milei decidió echar a Osvaldo Giordano y Flavia Royón. El cordobés que responde a la estructura de Schiaretti estaba al frente de  la ANSES, y la salteña, jugadora del gobernador Gustavo Sáenz, seguí al frente de Minería tal como lo hiciera en el gobierno anterior. Sus despidos fueron la primera gran muestra de hostilidad en acciones concretas de parte de la administración central para con las provincias, una tensión que no ha cesado de escalar desde entonces.

A mediados de febrero, y con la crisis alimentaria estallando producto de la falta de envío de alimentos a los comedores por parte de Capital Humano, otros funcionarios abandonaron el barco del Gobierno. Se trató de Pablo Rodriguéz, que dejó la Secretaría de Niñez y Familia, y Agustín Sánchez Sorondo, que se desempeñaba como subsecretario administrativo. Ambos respondían al actual senador bonaerense y ex intendente de San Miguel, Joaquín de la Torre.

Otro caso dentro del Ministerio de Capital Humano es el de Rodrigo Aybar, hombre cercano al jefe comunal de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, quien hace una semana dejó su cargo como subsecretario de Economía Social al conocerse la decisión de Sandra Pettovello de eleiminar los programas Potenciar Trabajo. El funcionario pasó a la subsecretaría de Vivienda, dependiente del ministerio de Economía, pero su salida generó mucho ruido en el superministerio asignado a Pettovello y que está bajo todas las miradas por su falta de respuestas ante la crítica situación social.

Aybar

Finalmente, tal vez la salida más polémica en lo que va del Gobierno haya sido la del ex ministro de Infraestructura, Guillermo Ferraro, quien a priori aparecía como uno de los hombres fuertes del armado de Milei. Acusado de filtrar a la prensa dichos del presidente que enfurecieron al titular del Ejecutivo, Ferraro salió eyectado del Gobierno en lo que a la vez fue un movimiento de avanzada de Luis Caputo: el titular de Economía absorbió Infraestructura bajo su órbita.

El racconto de las caídas libertarias expone las dificultades internas del Gobierno. En diferentes áreas y estructuras, las dificultades para gestionar y dar respuestas a las demandas sociales en plena era de la motosierra, y las peleas políticas de Milei con todo el resto del arco político, resultan en deserciones de funcionarios o despidos arbitrarios a modo de aleccionamiento. Pareciera demasiado pronto para que en apenas tres meses tantas fracturas internas quedaran así de expuestas. Sumado esto a la falta de nombramiento en un sinnúmero de cargos públicos de relevancia, queda a la vista la improvisación de un armado político que no estaba preparado para hacerse cargo del Ejecutivo y que no termina de consolidarse en ese lugar.