Daniel Menéndez dio el salto desde la subsecretaría de Políticas de Integración del Ministerio de Desarrollo Social a la lista de Diputados del Frente de Todos en la Provincia. Será uno de los oradores del acto de cierre de la masiva movilización de los Movimientos Sociales, que llegará a Plaza de Mayo desde la Iglesia de San Cayetano, en Liniers. “La unidad de aquella primera movilización, cinco años atrás, sentó las bases de la resistencia y la unidad social para enfrentar al neoliberalismo. Y hoy es la que nos permite ser protagonistas en el diseño de las políticas sociales que se vienen, basadas en la generación de trabajo”, dice a Diagonales en una entrevista exclusiva horas antes de la que será la marcha más numerosa de los últimos años, con 200 mil personas en la calle para apoyar al Gobierno.

¿Con qué expectativas llegan a Plaza de Mayo?

-Vamos a ser mas de 200 mil compañeros y compañeras, en una fecha histórica para nosotros porque hace cinco años, cuando hicimos la primera gran movilización por San Cayetano, comenzamos un proceso de unidad que nos permitió resistir las políticas neoliberales del gobierno anterior. Y hoy nos encuentra en otro momento histórico, en el que como UTEP hemos sido reconocidos como sindicato, con personería gremial. Miles de personas que durante la pandemia han acompañado poniendo el cuerpo, parando la olla, sosteniendo el tejido social en momentos muy dolorosos nos vamos a encontrar en la calle para encarar una nueva etapa, la de la reconstrucción del país, de la que también queremos ser protagonistas.

Menéndez: “Los planes sociales fracasaron y se viene un cambio en la política social, basado en el trabajo”

¿En qué cambió el país desde aquella primera marcha a la de hoy?

-En primer lugar hemos cambiado nosotros: el proceso de unidad política que derivó en la constitución del Frente de Todos con el objetivo de terminar con el neoliberalismo arrancó en la calle desde una unidad social de resistencia. Tuvimos un rol protagónico en ese proceso, sin dudas. Ese rol se cristaliza hoy en la centralidad que tienen los movimientos sociales a la hora de diseñar políticas públicas para salir de esta situación, a la que nos llevó el macrismo y la pandemia.

Se discute mucho cuánto perdura esa “memoria” de las consecuencias de las políticas del Gobierno anterior en la antesala de una elección como la que se viene. ¿Cuál es tu sensación al respecto cuando recorres los barrios?

-La sensación es que sigue presente esa memoria, por más caras “nuevas” que quieran poner. Porque nos ha ido muy mal. Es cierto que la pandemia  detuvo el tiempo social, que mucha gente al estar encerrada estuvo mal y esperando que todo se termine, y eso va a generar algunas representaciones electorales. Pero me parece que cuando se ponga blanco sobre negro, va a haber un golpe de confianza muy grande hacia el rumbo del Gobierno, hay una clara diferencia entre un horizonte y el otro y estoy convencido que eso se va a notar a la hora de votar.

¿Qué tan compleja es la situación social?

-Es bastante compleja. Hay que dejar de mentirse y asumir la complejidad de la situación. Hay sectores de la política, mayoritariamente en la oposición, que estigmatiza la situación de pobreza y se dirigen con desprecio a quienes, por las políticas que ellos mismos aplicaron, se quedaron sin trabajo y tuvieron que apelar a la changa. Es necesaria una autocrítica sobre la política social de los últimos años.

¿Cómo se pasa del paradigma de los planes sociales al del trabajo?

-Los planes fueron una respuesta temporal para quienes durante el gobierno anterior fueron quedando por fuera del mercado de trabajo. Nosotros tenemos la obligación de dar una salida concreta a la situación de pobreza, y esa salida está vinculada al trabajo. Con esa premisa nos convocó el Presidente, para que construyamos de conjunto una nueva política social en la argentina, no sólo enfocada a la transferencia de recursos sino en la salida productiva.

¿Ese cambio va a darse desde el Congreso?

-Sí, pero no únicamente. Habrá nuevas leyes vinculadas con el laburo. También transformaciones fiscales y en el registro formal de trabajadores informales, para que puedan hacer aportes y tributar. Pero también hay una serie de políticas públicas que están pendientes, que se han visto demoradas por la pandemia que van a traer una vuelta de página en ese sentido.

¿Qué cambia para la UTEP el reconocimiento de la personería?

-Cuando se escriba la historia del movimiento obrero se va a hablar de nosotros y de este momento. Desde abajo, y a contramano de la exclusión capitalismo, creamos nuestro propio trabajo y nos incorporamos al movimiento de trabajadores, que es amplio y no es el mismo de hace 50 años. El desafío también es la incorporación a la CGT como un horizonte de militancia política.

¿Qué balance haces sobre el nivel de discusión con que arranco la campaña?

-No hay nada nuevo en este discurso que plantea la oposición, que ya durante el año pasado trabajó para dinamitar las políticas de cuidado. Tampoco expresan una solución concreta que ayude a mejorar las condiciones de una sociedad que sufrió mucho. Este momento requiere de un esfuerzo de maduración. Hay una necesidad de reconstruir el país, de apostar a la esperanza que nos da ir superando el problema sanitario, más allá de todo el dolor que ya nos generó. La situación económica, también, irá mejorando y eso va a permitir que se note para dónde vamos y que esos discursosdestructivos queden en evidencia.

Por último, CFK dijo en el lanzamiento de la fórmula que esta es “la última oportunidad” para salir de la crisis. ¿Coincidís?

-Coincido en que el Frente de Todos es el horizonte político que nos va a permitir ir saliendo de esta situación en los próximos años. Que es la herramienta para garantizar laburo con inclusión, el punto de partida de un horizonte mejor a mediano plazo en ese sentido. Creo que hay que cuidarlo y fortalecerlo.