La relación del candidato presidencial por Unión por la Patria (UP) y ministro de Economía Sergio Massa con Javier Milei, luego de la reunión del ganador de las PASO por La Libertad Avanza (LLA) con miembros del Fondo Monetario Internacional (FMI) tuvo un giro inesperado.

Hubo alivio en la coalición gobernante y cierta satisfacción por la actitud “positiva” de Milei durante su presentación con el Fondo. Incluso hubo un llamado entre los candidatos presidenciales. Massa, en privado, señaló que el economista ultraliberal había sido “colaborativo” y que había jugado “bien” con las señales que dio a los representantes del organismo para el desembolso de 7.500 millones de dólares. Esto le da margen de maniobra a la actual administración hasta noviembre.

Milei expuso su plan económico de “motosierra” sobre el gasto público y el déficit fiscal. Y prometió, en caso de acceder a la presidencia:

-Un ajuste fiscal más fuerte que el que exige el Fondo

-Un levantamiento del “cepo” cambiario

-Una apertura económica antiindustrialista, en los sectores que su equipo identifican como “no competitivos”

-Una reforma laboral para “eficientizar” la fuerza laboral

-El cierre de numerosos ministerios y de otras áreas del Estado “deficitarias”

-Una reforma monetaria, que acabe con la regulación del Banco Central y permita comenzar el proceso de dolarización de la economía.

Pero además Milei, realizó dos gestos hacia el gobierno y el equipo de Massa, a pesar del abismo ideológico entre ambos. Primero, en la misma reunión con el Fondo, les indicó que, en una hipotética presidencia suya, pagaría la deuda con el organismo. Planteó también que pagaría los bonos de deuda soberana en dólares y en pesos.

Con esto se diferenció de lo que en los últimos meses señalaron desde el equipo económico de la candidata de Juntos por el Cambio (JxC), Patricia Bullrich, que insinuaron un nuevo “reperfilamiento” de la deuda en pesos del Estado argentino si la exministra de Seguridad de Mauricio Macri accede a la presidencia.   

En estos días, Milei dio otra señal de gobernabilidad. Arremetió otra vez contra Bullrich y su equipo. “Están apostando a causar un desastre económico y me parece una gran irresponsabilidad. Dinamitarle el roll over al Gobierno significa que impulsan una crisis y eso no está bien. Porque, más allá del cálculo electoral por querer un voto más y el ‘cuanto peor mejor’, le puede causar dolor a los argentinos y hay que evitar el sufrimiento. Los economistas de Juntos por el Cambio apuestan al desastre económico”, expresó Milei a la salida del Council of Americas en el Hotel Alvear.

Quienes analizan el contexto político y económico en clave electoralista, podían calcular que a Milei le convenía que se espiralice la inflación y que volase todo por los aires. Pero lo cierto es que, con sus intervenciones, Milei le sirvió a Massa para apuntalar cierta estabilización en esta transición desordenada hacia las elecciones de octubre.

El cierre de semana en los mercados arrojaron síntomas de cierta, aunque endeble, “estabilidad”. Los bonos en dólares recuperaron su valor y están incluso por arriba de lo que estaban en la previa a la elección primaria del 13 de agosto. Los efectos de la devaluación de más del 20 por ciento del lunes posterior a las PASO, con un impacto fortísimo en los precios, parecería haber transitado su peor sendero alcista.

En este inesperado ida y vuelta entre los candidatos de UP y LLA estuvo como interlocutor el actual embajador en Arabia Saudita, Guillermo Nielsen. El “Danés” formó parte de los equipos económicos de Roberto Lavagna y Massa, y tiene una gran relación con Milei.

Otro que influyó fue Darío Epstein, exfuncionario menemista, experto en cuestiones financieras y bursátiles, asesor de confianza de Milei, que participó en la reunión del candidato con el FMI. Epstein ve como pilar para una construcción de gobernabilidad en un eventual gobierno “libertario” que haya acuerdos políticos con el peronismo no kirchnerista. 

Las coincidencias coyunturales en lo económico también llegan al terreno político. Massa y Milei saben que necesitan pegarse codo a codo para polarizar entre los dos modelos que ellos proponen, y así dejar fuera de juego a Bullrich. Mientras Massa le pega al plan dolarizador de LLA, Milei enfatiza que la actual gestión económica del gobierno “es desastrosa”. Por su parte, la candidata de JxC salió a denunciar que hay un “acuerdo” entre ambos y que, más que una polarización, “es un abrazo”.

Desde su entorno especulan con un escenario de balotaje con Massa y que podrán traccionar a su espacio los votos de Bullrich. En esto también se enfoca Massa, que plantea que JxC queda “diluido” y apuntala sus cañones hacia Milei para rivalizar directamente.

Y es que el "libertario", en caso de imponerse en las generales de octubre, contaría con menor estructura nacional para poder llevar adelante su programa, lo que haría que eventualmente necesite de acuerdos que incluyan al peronismo. Lo que le falta a Milei será pura ganancia para la coalición que quede como segunda fuerza. En el Congreso, LLA sería tercera minoría de diputados y senadores. Tampoco tendrá ni gobernador de su signo político, ni tampoco intendentes ni consejeros en la Magistratura.