Chancalay no era Tomás, el puntero izquierdo de Racing, sino Marcelo, otro tipo de puntero. “No… El Chancalay del teléfono de López es un puntero histórico del macrismo de CABA", se corrigió la propia Cristina minutos después de su descargo público. El tweet hacía referencia al tramo de su discurso en el que ventiló los chats del ex Secretario de Obra Pública durante su gobierno, José López (el de los bolsos), con el “amigo íntimo” de Mauricio Macri y empresario de la construcción, Nicolás Caputo. 

Cristina leyó textualmente un Whatsapp que partió del teléfono de López hacia el de Caputo, que según dijo fue obviado deliberadamente por el fiscal Diego Luciani durante su alegato de este Lunes: "El que lo banca a Chancalay es un tal Gustavo Mola, de Angelici. Todo es para que Caputo y otra empresa construyan", decía el mensaje reproducido por la vicepresidenta. 

Marcelo Chancalay y Gustavo Mola, los dos mencionados por CFK, son ambos históricos dirigentes de Juntos por el Cambio en la Comuna 8, que cristinistas y macristas se disputan electoralmente cada elección que pasa con mayor fuerza. Por eso son más que conocidos por la militancia territorial, que según pudo reconstruir Diagonales se vio sorprendida por la alusión de la vice y la revelación de los chats. 

GUSTAVO MOLA

Mola es, más precisamente, radical. Más allá del vínculo con Daniel Angelici que describen los mensajes, Mola fue electo como parte de la boleta de Vamos Juntos como legislador porteño, pero se agrupa en el bloque de Evolución, de Martín Lousteau y Emiliano Yacobitti, la otra pata correligionaria en la Ciudad. 

Su base territorial es la Comuna 8, aunque está lejos de ostentar la fama pública de un “puntero”: antes de ser un legislador de saco y corbata, fue gerente del Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC), el organismo estatal con más presencia en el barrio, y luego fue funcionario de OSBA.

En el territorio, concretamente, tuvo algunos problemas recientes. En plena primera ola de la pandemia, promediando julio del 2020, el Ministerio de Salud de la Ciudad se vio obligado a suspender un operativo Detectar en Soldati luego de que dos bandas, que se cree son dos fracciones de Juntos local, se agarraran a los tiros y pusieran en riesgo la vida de quienes hacían fila para testearse. 

Al parecer, el tiroteo fue el resultado de un enfrentamiento entre barras lúmpenes que pelean por el control el territorio en nombre de terceros. Las malas lenguas señalan otros dos nombres picantes: Gabriel Salas, de perfil bajo y vinculado a Diego Santilli, y otro un tanto más conocido, Maximiliano Sahonero, de juego propio. Los tres, junto con Mola, son los pesos pesados históricos de la política en la comuna. 

Sahonero es un nombre clave en esta historia de triangulaciones varias. Hoy también es legislador porteño electo por el Pro, pero lo suyo sí es el poder territorial histórico, que viene de su padre, un puntero vinculado con el peronismo. 

Pero lo suyo también son los negocios de la construcción: su nombre quedó pegado a un conflicto interno con la ONG Raíces, a la que el Gobierno porteño benefició otorgándole un predio sobre la calle Larrazábal de 2 mil metros cuadrados que estaba destinado a vivienda social para vecinos de la Villa 20. 

La secretaria de la ONG y mano derecha de Sahonero es Alejandra Edith Páez, quien figura en el directorio nada menos que de la constructora Kopar S.A., que fue beneficiada con una pila de contratos de obra pública por Horacio Rodríguez Larreta, inclusive para la urbanización de villas, como la 31. La constructora tiene tantos contratos como juicios por incumplimiento de plazos. 

MARCELO CHANCALAY

A diferencia de Mola, Chancalay ostenta territorio y bienes por igual. Se lo conoce como dueño del gimnasio con su apellido, propiedad que comparte con su hermano, un ex boxeador. También figura en el directorio de empresas como “AA CONSTRUCTORA S.R.L.”, “UP CLEAN S.R.L” y la que aparece en los chats de López: MACHA CONSTRUCCIONES S.R.L”, que además figura en el listado de empresas que proveen al Estado porteño. 

Una militante territorial lo define como “uno de los que estuvo detrás de las tomas del Parque Indoamericano”, en 2010 y 2014. Ese año lo echaron del Ministerio de Desarrollo Social de Ciudad, donde tenía contrato, luego de que la justicia lo imputara por participar de esa segunda toma y por vender terrenos a 25 mil pesos cada uno. También se lo vincula con la toma del barrio Papa Francisco. 

Mas allá de su pasado, quienes conocen el barrio afirman que “actualmente se sienta en la mesa de la urbanización de IVC” en la 20 y “tiene a su cargo el centro de deportes que hay en la villa”, que reemplaza un polo educativo como el de 31 que se pensó construir pero no fue. 

El mensaje de López para Caputo leído por Cristina decía que “el volumen (presumiblemente de la obra) parece demasiado grande para el tipo de la 15”. “No entiendo de qué se trata demasiado ese… Bueno, sigamos”, dijo Cristina. Una posible pista: “la 15” puede ser una referencia al nombre formal que tiene la Villa 15, un asentamiento de unos 30 mil habitantes cercano al edificio del Elefante Blanco, donde el macrismo construyó el Ministerio de Desarrollo Social porteño.