Una hora más tarde de lo previsto y con la ausencia de tres de los diputados ligados al cristinismo comenzó a sesionar el plenario de comisiones de Finanzas y Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados, cerca de las tres de la tarde y con las exposiciones del Jefe de Gabinete, Juan Manzur, y del ministro de Economía, Martín Guzmán. Ambos trazaron los lineamientos generales del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y coincidieron en reclamar a todas las fuerzas políticas, incluida la oposición de Juntos por el Cambio y el propio sector del oficialismo más crítico con el Fondo que ayuden a evitar el default y acompañen lo que consideraron “el mejor acuerdo posible” para el contexto que atraviesa el país. Pasadas las seis de la tarde, el pleno de funcionarios del área económica del Gobierno, que completaron el Presidente del Banco Central, Miguel Ángel Pesce, y la titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont, seguían contestando preguntas de la oposición. 

Guzmán caracterizó el escenario como “desestabilizante” en caso de que el Gobierno “no pueda contar con las condiciones para poder refinanciar” la deuda de 44 mil millones con el organismo. Mientras que Manzur apeló directamente al cristinismo: “Una mirada crítica del FMI no es argumento para votar en contra en esta coyuntura. Debemos pensar por fuera de las divisiones políticas y mirando hacia el futuro”.

“Aquí enfrentamos caminos que se bifurcan”, sentenció el ministro de Economía sobre el final de su exposición. “Por un lado, hay un problema grave sobre el que el Gobierno ha estado construyendo una solución y que establece un camino transitable, un principio de solución. Por otro lado, lo que hay en contraposición es una incertidumbre en aumento que según nuestro punto de vista no redunda en nada mejor, y que puede generar una situación de profundo estrés cambiario, con consecuencias negativas sobre la actividad económica, el desempleo y la pobreza”, disparó. 

Antes, el ministro brindó detalles de la letra chica del acuerdo, que se conoció a fines de la semana pasada, como las metas de reducir el déficit del 2,5 este año al 0,9 por ciento del PBI en 2024, y de reducir la emisión monetaria a cero en relación al Producto para ese mismo año. Lo importante, dijo Guzmán, será lograr una “reasignación de los recursos del Estado”, una suerte de eufemismo de la palabra “ajuste”, que por primera vez en 65 años no figura explícitamente en el texto de un acuerdo entre el Fondo y el país. Esa “reasignación” no afectará la obra pública ni el “crecimiento previsto”. La apuesta será la de fomentar “al sector productivo y exportador” a fin de conseguir los dólares necesarios y la acumulación de reservas para poder pagar a partir de 2026 y hasta 2034.

MAS QUE UN ACUERDO, UN PROGRAMA

“Este acuerdo trae consigo un programa”, introdujo el ministro, en referencia a la principal polémica que el oficialismo deberá resolver con la oposición para que el proyecto sea aprobado en la cámara baja esta semana, tal como dijo tenerlo previsto el presidente de la Comisión de Hacienda y Presupuesto, Carlos Heller. El debate pasa por la conexión entre los dos primeros artículos de la ley, vinculados entre sí: la habilitación del Congreso al Ejecutivo para avanzar en la firma final de Memorándum con el Fondo y el programa económico de Gobierno para cumplir con las metas de pago. Un sector, el más duro de la oposición, pide desvincularlos para poder otorgarle al Gobierno la facultad para firmar con el Fondo pero a la vez vetar el programa económico. 

El más duro en ese sentido durante la exposición de Guzmán y Manzur fue el “lilito” Juan Manuel López. “Si no cambian el articulado, es muy simple: no tienen los votos para votar esta ley porque un sector del oficialismo milita abiertamente el default. La oposición hará todo lo posible para que eso no pase, pero no se pueden llevar todas las banderas”, dijo. 

“¿Qué pasa si la oposición decide votar la ley en general, el artículo 1, pero no el programa económico, el artículo 2?, es una buena pregunta para el ministro”, dijo por su parte el diputado por la UCR Martín Tetaz, “porque no sabemos si al Fondo eso le importa o no”. “Nos comprometen votar con muchas leyes y reformas con las que yo en particular no estoy de acuerdo”, recalcó. 

“Así funcionan los acuerdos con el FMI, que no es un acreedor privado, sino un organismo multilateral, por lo tanto un acuerdo implica un programa”, respondió el ministro, que se mostró inflexible en ese punto. Ante las demandas opositoras, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, anunció que convocará a los jefes de bloque a negociar este martes. El cambio en el articulado del proyecto no está por ahora consensuado en el oficialismo. 

Tetaz protagonizó además un cruce con Heller cuando nombró “impuesto” al aporte solidario de las grandes fortunas, lo que le valió una corrección del maestro de ceremonias. “Cuando necesite un sommelier de preguntas le consulto”, chicaneó Tetaz. “Usted no puede dar la palabra”, intentó ubicarlo Heller. 

EL RUIDO INTERNO

Este domingo, en una reunión sorpresiva, Massa reunió a varios de los diputados del oficialismo y los sentó frente a Guzmán. "Voy a trabajar fuerte para que el acuerdo salga", les advirtió y pidió que las opiniones durante el debate no subieran demasiado de tono, a fin de “poder seguir trabajando juntos después”. 

Ya este mediodía era seguro que los diputados ligados al cristinismo Marcos Cleri y Emiliano Estrada (La Cámpora), Itai Hagman (Patria Grande), y Sergio Palazzo (La Bancaria), los tres integrantes de la comisión que preside Heller, abandonarían el plenario para dejarle lugar a legisladores más cercanos al albertismo y con menos críticas al acuerdo en sí. En su lugar participaron Mónica Litza, Pamela Caletti y Ramiro Gutiérrez, por el massismo, y la jujeña Carolina Moises. “La idea es no meter más ruido interno”, decía a Diagonales uno de los ausentes sobre la decisión de guardarse. En la previa de la sesión, Alicia Aparicio, también cercana a Sergio Massa, quien avanza en los espacios vacíos que dejó libres Máximo Kirchner. 

Primer round en Diputados: “Una mirada crítica del FMI no es argumento para votar en contra"

“Todos tendrán una respetable opinión sobre el FMI. Hoy sin embargo estamos en una instancia en la que necesitamos dar un cierre a esta negociación para evitar la interrupción de los compromisos de nuestro país. Una mirada crítica del FMI no es argumento para votar en contra en esta coyuntura. Por eso les pido evitar a través del diálogo constructivo un escenario que evite un default para la argentina”, redundó Manzur en la idea de cerrar filas en favor del acuerdo. 

El jefe de los ministros fue prácticamente el único en referirse explícitamente a las consecuencias que la guerra de ocupación desatada por Rusia sobre Ucrania depararán al texto final del acuerdo, algo que desde distintos sectores remarcan con un problema que se soslaya peligrosamente. “Vivimos un momento histórico convulsionado, el brutal y anacrónico uso de la fuerza armada en Ucrania por parte de Rusia que nuestro país condenó enérgicamente. Esta situación trastoca la conducta de actores estatales y privados, está transformado el comercio y está afectando al mercado. Lamentablemente empezamos a transitar otra situación de alta incertidumbre”, aseguró. 

EL PING-PONG CON LASPINA

“El Congreso no debe votar programas económicos. Es facultad exclusiva del Ejecutivo. No estamos acá para avalar las políticas del kirchnerismo”, inauguró el diputado santafesino del Pro Luciano Laspina una de las intervenciones más picantes de la tarde. 

“Es mentira que el ajuste es por culpa del FMI”, continuó. “Usted se quedó sin financiamiento y el ajuste es inevitable. Nos quiere hacer socios de un ajuste inevitable porque en los últimos dos años se quedó sin financiamiento. Quiere asociar a la oposición de un ajuste que ustedes no pueden evitar”, siguió, dirigiéndose directamente a Guzmán.

“Según este acuerdo la deuda acumulada durante el gobierno de Alberto Fernández son 90.000 millones de dólares de aumento neto, entre los USD 65.000 millones de emisión monetaria y al menos USD 25.000 millones con el FMI. La pregunta que usted hace retóricamente siempre es ‘¿dónde están las rutas, las escuelas y los hospitales?”, preguntó Laspina. 

Guzmán recogió el guante más tarde. “Yo he tenido una fuerte exposición como académico, como docente, contacto con pares, con hacedores de política económica. Me cuesta encontrar una situación en la cual se exhiba tamaña debilidad conceptual como cuando hacen una conversión de deuda pesos y financiamiento del Banco Central al Tesoro a moneda extranjera y hablan entonces de endeudamiento en dólares”, contestó.

“Le doy la razón, son nuestras políticas. Creemos en este camino para una Argentina con una recuperación más vigorosa y generando condiciones para un crecimiento más sostenido. Ahora tenemos condiciones que no ahogan a la economía”, finalizó el ministro.