El reloj del cronograma electoral muestra inminente el primer turno de unos comicios nacionales, los más reñidos desde 1983 coinciden la mayoría de los analistas, que posiblemente sean una saga a tres capítulos. Esa paridad en las adhesiones de la ciudadanía hacia las coaliciones Juntos por el Cambio y el Frente de Todos precipita la necesidad de una lectura analítica más fina para poder vislumbrar en qué escondrijos de la demanda electoral se dirimirá la elección.

En ese sentido, Diagonales conversó con dos renombrados consultores y expertos en leer el ánimo de la opinión pública, el sociólogo Ricardo Rouvier y a Celia Kleiman, referente de la firma Poll Data, para precisamente intentar despejar los mayores interrogantes en curso de la elección 2019. Tanto a Rouvier como a Kleiman, Diagonales formuló las siguientes preguntas: ¿La incorporación tanto de Alberto Fernández como de Miguel Pichetto ha modificado cómo percibe el electorado a las dos fórmulas políticas más competitivas? ¿La evidente intención de las dos coaliciones por capturar parte del voto moderado comienza a reflejarse en los sondeos? ¿El nivel de indecisos es significativo, o se mantiene en los niveles de la media histórica? Por último, ¿Qué pasa con las terceras opciones? ¿Logran perforar la alambrada de representación de la llamada grieta política?

En principio, Ricardo Rouvier incorpora una conclusión significativa, no advertida hasta el momento por otros consultores. El sociólogo advierte que los corrimientos no producidos por  Alberto Fernández y Miguel Pichetto, en cuánto a mejorar la hipotética perfomance electoral de las dos principales coaliciones, sí lo está logrando el tigrense Sergio Massa en territorio bonaerense, donde su acople a la lista peronista implica la “suma de unos puntos porcentuales a la fórmula Kiciloff- Magario”.

“Hasta el momento nuestras mediciones no registran cambios significativos en la intención de voto del peronismo. Es decir, la adhesión del justicialismo, ahora denominado de forma oficial como Frente de Todos, sigue en los mismos niveles previos a la confirmación de Alberto Fernández como candidato. Lo mismo estamos leyendo en cuanto al desempeño de Cambiemos, que no ha variado demasiado desde la incorporación de (Miguel) Pichetto como compañero de fórmula. Ahora, la situación es distinta en Provincia. La confirmación de Sergio Massa como nuevo aliado electoral de este nuevo peronismo ampliado sube, aunque no de forma pronunciada, el porcentaje de adhesión de la fórmula Kiciloff- Magario”, estima Rouvier.

Por otro lado, el titular de Ricardo Rouvier & Asociados utiliza la imagen de un embudo, el declive de ese elemento, para ilustrar la marcada polarización de una elección que, según Rouvier, irá in crescendo desde el capítulo uno de las primarias. “La elección se está polarizando. Sin dudas. A punto tal que las PASO van a funcionar como la primera vuelta, y la convocatoria de octubre va a terminar siendo un ballotage. Todo se está precipitando porque marchamos hacia un embudo, hacia una competencia de dos fórmulas. Para nosotros las dos coaliciones más competitivas están acaparando un 70% del electorado; incluso, llegamos a registrar una adhesión mayor, del 75% entre esas dos fórmulas. En conclusión, vemos una elección polarizada, con poco lugar para otras opciones y con no tantos indecisos”, pronostica Rouvier.

Por su parte, la experta Celia Kleiman coincide bastante al momento de leer los marcos analíticos de la elección propuestos por Diagonales aunque estima el nivel de indecisos más elevado con respecto a lo proyectado por Rouvier. Mientras Kleiman observa que la franja de la ciudadanía que aún no manifiesta su voto está en torno al 20%, Rouvier otorga a ese sector una incidencia de entre el 12 y 14% en el gráfico total de las proyecciones.

En concreto, la referente de Poll Data esgrima que: “Tanto la incorporación de Pichetto en la fórmula de Juntos por el Cambio, el corrimiento de Cristina Fernández a la Vicepresidencia más la oficialización de Alberto Fernández como candidato presidencial expresan la voluntad de las dos fórmulas políticas en tratar de ganar el corazón del electorado más moderado. Tanto Macri como Cristina son figuras que polarizan con mucha fuerza, y por lo tanto generan rechazos u odios en un porcentaje importante de los votantes. Precisamente, alrededor de un 20% de los electores aún no decidieron su voto y dicen no estar representados por ningún espacio de la oferta electoral. Esa franja de la opinión pública posee, entonces, una identificación partidaria negativa. Es decir, tienen definido a quienes odian o rechazan. Lo significativo es que, en ese segmento, el rechazo hacia Cristina y Macri están en el mismo nivel. Entonces, como conclusión, observo que la moderación buscada por las dos coaliciones principales busca captar a ese elemento del electorado que expresa negatividad. Para mí, el escenario está abierto, habrá que ver cuál de los dos odios es más fuerte”.

Por último, Celia Kleiman anticipa una resolución cerrada de los comicios, no apto para almas sensibles o muy comprometidas con alguna de las dos coaliciones en pugna. 

Kleiman insiste en marcar que ni el peronismo ampliado, ahora en modo Alberto Fernández 2019, ni la nueva coalición oficialista, ahora tiznada con un poco de color justicialista, han incorporado mayores niveles de representación, que ella considera equiparables desde los últimos meses. “La elección está muy polarizada. Lo que antes se decía la ancha avenida del medio quedó reducido, en términos de representación, a una bicisenda. Las expresiones partidarias por afuera de las dos principales quedaron reducidas a un protagonismo menor. Consenso Federal promedia una intención de voto entre el 8 y el 9%, no llega a los dos dígitos. Lo mismo pasa con (José Luis) Espert. Y esas mediciones pueden, si seguimos el margen de error, pueden estar proyectando hacia arriba, eso implica que Lavagna incluso pueda llegar a sacar un número menor al comentado. La polarización no es casual, si no que obedece a una estrategia fijada desde hace tres años. Repito, estamos en un escenario abierto donde las PASO van a servir como la mejor encuesta y de esa manera van a influir de cara a octubre entre los sectores no identificados de forma plena con Macri o Fernández. Es decir, las primarias de agosto van a vehiculizar el llamado voto útil”, concluye Kleiman.