Un escenario digno de una película de guerra colonial se despliega a lo largo del país, pero que hoy tiene anclaje en la provincia de Jujuy. Conspiraciones, complicidades y el crimen organizado fundidos con operadores de la embajada norteamericana, partidos políticos, viciados por esas relaciones, y candidatos a presidente de la oposición que representan la correlación de fuerza internacional contraria a los intereses argentinos; ahí,  todos mezcladitos entonan la misma serenata . Como una nueva Guerra Fría, que expresa las tensiones entre el globalismo y la multipolaridad, con sus operaciones psicológicas de prensa y narrativas “antipopulistsa” o “anticomunistas”, según como se las lea, legitiman un horizonte de lo decible donde la acción violenta sobre un enemigo político no solo se justifica sino que se desea. Basta escuchar alguna editorial de LN+ o alguna tapa de Clarín para observar  que se puede decir cualquier cosa sobre el gobierno argentino, el peronismo y Cristina Fernández de Kirchner.

En una nota anterior, donde abordamos las discursos de odio a raíz del intento de asesinato a la Vice Presidenta de la Nación y dos veces presidenta, CFK, señalamos que el dispositivo mediático y judicial, sumado a la orquestación de fake news y la complicidad de periodistas millonarios que las articulaban, tuvo como principal objetivo naturalizar los discursos odiantes y derribar el tabú de la violencia política para habilitar las acciones terroristas que luego serían justificadas por los hacedores de la "opinión pública".

Hoy esos discursos de odio y la búsqueda de la violencia política por parte de la oposición va por un mismo andarivel: los discursos electoralistas de la oposición y el reforzamiento de los mismos con editoriales que no se corren de la narrativa AMIGO/ENEMIGO, siendo la configuración de la idea del enemigo político la que va armando el trazado de sentidos que van a justificar su eliminación.

Pero esta operación corre a su vez sobre un relato que viene sedimentándose hace más de doce años y que se observa como parte de una maniobra más grande: las narrativas y las acciones del lawfare cuyo objetivo trasciende las fronteras nacionales y se observa como parte de una estrategia de dominación mucho más compleja que no sólo se circunscribe a la persecución de líderes políticos populares de la Argentina, sino que abarca al conjunto de las propuestas soberanas que a lo largo de los últimos 20 años dieron lugar al surgimiento de la CELAC, la UNASUR y el fortalecimiento de los países de la región.

Huelga señalar el golpe a Lugo y Manuel Zelaya, en el Paraguay y Honduras; o el impeachment a Dilma Rouseff y el posterior encarcelamiento a Lula, en lo que se dio en llamar el "Lavajato"; o bien recordar que Mauricio Macri asume su presidencia tras un golpe judicial que determinó que la presidencia de CFK había terminado a las 0 horas de la noche del 10 de diciembre del 2015. Y el encarcelamiento posterior de funcionarios de primera línea del kirchnerismo, con causas armadas por servicios de inteligencia, operaciones de prensa con periodistas multimillonarios que tributan para el extranjero y la represión desalmada contra todo aquel que se opusieran al "cambio" de paradigma que revertiera lo conquistado en los 12 años de kirchnerismo.

UNA GEOPOLÍTICA DEL DISCIPLINAMIENTO SOCIAL

En ese marco continental de la ofensiva ideológica que llevan adelante los sectores políticos conchabados con la línea de los EEUU contra cualquier opción nacional, popular y soberana en la región, se despliega una guerra sin restricciones, dónde lo estrictamente militar – en algunos casos – queda relegado al despliegue de tácticas y estrategias varias, donde el Lawfare no es más que una de las manifestaciones de lo que en el lenguaje castrense se conoce como guerra híbrida, donde lo que se busca es la eliminación del enemigo por vías no convencionales.

Estas se resumen en la guerra psicológica, la guerra mediática y la guerra judicial. La primera busca crear confusión, desmoralizar y generar un velo odiante frente a los que se erigen como detractores de los intereses extranjeros; la segunda, nos habla de los dispositivos y de los agentes que la llevan adelante (medios, redes, líderes de opinión, periodistas millonarios, etc) y la tercera, es el brazo ejecutor que legitima las anteriores.  Estas tres guerras articuladas configuran el modus operandi sobre el cual el Lawfare desarrolla una verdadera guerra política contra los intereses nacionales y latinoamericanos.

Si durante la Guerra Fría esa búsqueda era a través de la utilización de los ejércitos de la región para llevar adelante lo que de otro modo no era posible que realizaran, hoy a falta de las fuerzas militares, se apoyan en los sectores de la sociedad civil para realizarlo, siendo el sector de la justicia el que ocupa el rol de ejército de ocupación y los sectores de la oposición la masa de maniobra sobre la cual se articulan los comandos civiles que ofician como agentes en el territorio. El objetivo es el mismo, en última instancia, evitar que los pueblos elijan a representantes políticos que vayan en contra de los intereses económicos de los EEUU en la región, ya que de hacerlo, correrán la misma suerte que cualquier enemigo. Basta con recordar lo que fueron los cuatro años de Macri o lo que está pasando ahora en Jujuy.

DEL GLOBO DE ENSAYO EN JUJUY A LA CANDIDATURA CON PROGRAMA REPRESIVO

El encarcelamiento de Milagro Sala al inicio del 2016, apenas un mes y días de la asunción de Mauricio Macri a la presidencia, fue señalado como un laboratorio social de lo que vendría a ser la política de persecución y encarcelamiento del peronismo-kirchnerismo. Previa cooptación del sistema judicial y de la Corte Suprema de Justicia.

En palabras de Gerardo Morales, en un diálogo con el periodista Horacio Verbitsky, Sala tiene 60 causas armadas, de las cuales se operaron a fin de que si se desestima alguna de ellas, las irían presentando para que la dirigente social continúe presa.

Hoy el laboratorio Jujeño ha entrado en otra fase, que se inicia con la modificación de la Constitución provincial (que le otorga mayoría automática en la legislatura provincial al gobernador electo y pone la tierra de las comunidades originarias al servicio de las grandes empresas mineras), la represión a los docentes e integrantes de los pueblos originarios del pasado mes de junio y continua hoy con las detenciones arbitrarias, la violación de la autonomía universitaria de la Universidad de Jujuy (cuando el pasado miércoles la policía jujeña irrumpió en la casa de estudio llevándose detenidos a estudiantes y referentes) y el señalamiento a las organizaciones sociales, de pueblos originarios, sindicatos y partidos políticos opositores a Morales como actores que buscan llevar adelante un golpe de estado en la provincia.

En el recorrido que fue desde la detención de Milagro hasta la reforma constitucional provincial, se incrementó el nivel de violencia política por parte de la coalición que integran la UCR y el Pro, y de parte de los sectores denominados libertarios.

Pero esta violencia que día a día va creciendo no tendría cabida en una sociedad democrática si no fuese por dos elementos que articulan y orientan la "opinión pública" en un sentido que se encastra en una narrativa cuyo origen es el alineamiento de la oposición con el relato de los EEUU que ubica a los movimientos nacionales, soberanos y continentalistas, como enemigo de sus intereses.

Al punto que la represión en Jujuy le permitió a Morales posicionarse de cara a la interna de Cambiemos como un candidato que está dispuesto a hacer cualquier cosa para ubicarse como el referente del paradigma de "orden" que desde ese espacio vienen sosteniendo como horizonte de lo político; es decir, como aquello que pone, ubica y reafirma en su programa de gobierno la eliminación del enemigo político como fin, sin miramiento de los medios para llevarlo a cabo.

De ese modo, Morales ganó su lugar como vice presidente en la lista que lleva a uno de los candidatos de Cambiemos como candidato a la presidencia, Horacio Rodríguez Larreta. Morales es la referencia moral sobre la cual Larreta decide confrontar con Patricia Bullrich, candidata de la otra lista que lo enfrentará en las PASO.

UN PARÉNTESIS: LA DEMOCRACIA EN PELIGRO O EL PELIGRO DE LA DEMOCRACIA

La distinción entre lo político y la política es en definitiva lo que le da sustancia a la discusión en torno a la democracia. Dilucidando que en lo político podemos observar qué tipo de democracia es la que cada sector se propone llevar adelante desde la política. En primera instancia si entendemos a lo político como aquella dimensión que establece el horizonte simbólico de una sociedad, es decir una matriz  que da sentido a las prácticas políticas y habilitan las condiciones de posibilidad para que estas se desarrollen; siendo entonces la política el conjunto de prácticas, discursos e instituciones que ordenan y dan sentido a la convivencia humana.  Es decir, que la democracia popular, entendida como un valor político no proscriptivo, habilita el juego no solo de la libre elección de candidatos, propuestas e ideologías, sino que el pueblo pasa a ser parte de la política, ampliando los márgenes de la participación popular en todas aquellas acciones que se despliegan a tal fin.

Si por el contrario, ese valor es restringido a un sentido de mera democracia liberal, a un hecho que ocurre una vez cada cuatro años y donde lo popular se reduce al ejercicio de votar cada cuatro años, la política se reduce a medidas instrumentales de aquellos que ejercen el poder sin ningún tipo de consenso más allá del emanado por la voluntad de los electores; presuponiendo que cualquier medida que lleven adelante los representantes de esa política debe ser aceptada como parte de un horizonte político que puede o no cambiar en la siguiente elección.

A lo largo de doscientos años de historia, la democracia en la Argentina ha ido virando entre esas dos concepciones de democracia que sin duda establecen dos modos de lo político que chocan entre sí, incluso en nuestro país se han dado golpes de Estado y asesinado referentes populares en nombre de esa democracia liberal.

Y es en ese sentido que opera el lawfare. Es decir, en una sociedad como la nuestra, donde la grieta es constitutiva de lo social, una parte de esa grieta busca, no la convivencia con lo que consideran antagónico, sino la eliminación física de aquello que les impide una plenitud que es imposible  en un país donde menos del diez por ciento de la población tiene más del 80 por ciento de las riquezas.

Por ello que atizan permanentemente  un horizonte simbólico donde la violencia contra todo aquello que atente contra una democracia liberal y extranjerizante está más que justificada. De ese modo procuran la instalación de un nuevo sentido común donde la violencia política se parte de un cotidiano. En eso están abocados. De allí que Jujuy, como laboratorio social, pase a ser el modelo de lo político que encarnan tanto Larreta, como Bullrich y Milei.

CIVILIZACIÓN O BARBARIE: LA CRIMINALIZACIÓN DE LO POPULAR

La táctica de la simplificación o la del enemigo único, que fueron entre otras fórmulas de la propaganda nazi para generar sobre la comunidad judía europea la imagen y el sentido de que todos los males que sufrió Alemania tras la derrota de la primera guerra mundial; tiene en estas tierras un origen anterior y que se resume en la fórmula sarmientina "Civilización y Barbarie". En aquella obra, el exiliado Sarmiento se esfuerza por trazar un relato de la patria ubicando de un lado a quienes defendían la cultura y las luces de la civilización y criminalizando la figura de Facundo, caudillo federal que representaba los intereses populares.

Esa misma fórmula se utilizó contra Perón y tras el golpe de Estado que lo derrocó pasó a criminalizarse cualquier vestigio del peronismo llegando al punto de decretar una ley que prohibía la utilización de cualquier simbología o referencia al "tirano prófugo".

Esas reglas del nazismo aparecen nuevamente no solo en las narrativas del lawfare, sino que es la táctica que están utilizando tanto en Jujuy, apuntando contra Milagro Sala como la instigadora de la revuelta popular que se opone a la reforma (in)constitucional en aquella provincia.  Milagro viene a ser entonces el chivo expiatorio sobre la cual recae la necesidad de la represión y las detenciones ilegales, a su vez que el modelo represivo se erige como el programa político de campaña electoral que llevan adelante sendas fórmulas de Cambiemos: en una asociación básica que repone la figura del enemigo político al que hay que eliminar físicamente: Cristina es una delincuente, Milagro es una criminal, vamos a eliminar la delincuencia, por tanto hay que eliminar todo vestigio que tenga relación con Cristina o Milagro Sala.

JUJUY SOMOS TODOS

Decía uno por allí que cuando la patria está en peligro todo está permitido excepto no defenderla. De aquella frase del libertador se han hecho eco más de una organización social y política que ha decidido alzar la voz contra la infamia de Gerardo Morales. Al cierre de ésta nota, las detenciones contra docentes universitarios jujeños, contra abogados que acompañan los reclamos contra la reforma constitucional, y referentes de las comunidades indígenas, van en ascenso. La justificación de las detenciones arbitrarias se apoyan en la figura de “sedición” y se aplica a toda persona abiertamente se manifieste contra esa reforma constitucional. La democracia  liberal y el Lawfare hoy juegan de la mano y son artífices de una concepción de lo político que ya lo vimos durante el gobierno de Mauricio Macri y que hoy prometen Bullrich, Larreta y Milei. Debemos ver en lo que le está sucediendo al pueblo jujeño el futuro del pueblo argentino todo. Hoy más que nunca, Jujuy somos todos.