La inmensa movilización a nivel nacional del sistema universitario (docentes, no docentes, estudiantes y graduados) sumado al acompañamiento de una porción muy grande de la sociedad argentina, tendría que ser un llamamiento al Gobierno de Javier Milei para que entienda que ganó la elección para terminar con un sistema de favoritismo y no para que insista en sus fanatismos teóricos. Aquí un intento de interpretación del paro y movilización del miércoles 23.

ESTADO DE SITUACIÓN

El funcionamiento de la Universidades Nacionales se torna imposible con los presupuestos que el Gobierno quiere asignarles que presuponen cálculos de noviembre del 2022. Por decirlo de una manera mas sencilla, el gobierno quiere que las universidades sigan funcionando con un presupuesto devaluado más del 200 por ciento. No hay plata argumenta. No enumeraremos aquí las demostraciones que el gobierno hace de que sí hay plata para sostener al sistema universitario. Sólo diremos que el gobierno se enfrasca en la pelea contra una valor esencial de la sociedad argentina: educación universitaria publica, gratuita y de calidad. Se confunde Javier Milei si piensa que los argentinos que lo votaron en el ballotage quieren que termine con ese valor.

EL INTENTO DE AMEDRENTAMIENTO

Desde fines de la semana anterior se intentó generar un terrorismo discursivo sobre la marcha en defensa del sistema publico universitario. Dos fueron los ejes sobre los que se trabajó. Por un lado, la ministra Patricia Bullrich, intentando una vez más que a través de sus protocolos la personas no se manifiesten. La ministra de la Alianza tendría que haber aprendido que si desde el Estado se pretende reprimir la movilización, la reacción es que se multiplica la masividad. Por otro lado, el Presidente y los voceros del gobierno intentando amedrentar a los que intentaban participar con la idea de “adoctrinamiento”.El argumente es que el sistema universitario se movilizó por miedo. Se forzó a los estudiantes a ir a la marcha. Dicha subestimación se olvida que muchos de esos estudiantes “adoctrinados” votaron a Javier Milei en el último ballotage. El intento salió mal y demostró, a diferencia de lo que pensaba el gobierno, que el sistema universitario argentino está vivo y tiene capacidad de reacción. ¿tendrá el gobierno capacidad para reaccionar también?

AUDITORÍA, SIGUE LA SUBESTIMACIÓN

La idea de que el sistema universitario es una caja negra que no tiene control demuestra lo poco que conoce el gobierno nacional la vida de nuestras universidades. Todos nuestros rectores y sus equipos son elegidos en elecciones en donde participan todos los claustros y en donde participan distintas fuerzas políticas. Control por estamento y control por fuerzas políticas. Los rectores no pueden hacer lo que quieren, deben consensuar con las distintos representantes de los distritos claustros (docentes, no docentes, estudiantes y graduados) . Por otro lado deben consensuar con los distintos representantes votados para conducir las carreras y/o departamentos de las distintas facultades. O sea, la universidades tienen cargos ejecutivos (rector, decanos, directores de carrera según sea la universidad) y cargos legislativos (consejo superior, consejos departamentales y/o consejos por carreras). La cantidad de actores, la cantidad de fuerzas políticas y/o sociales que atraviesan nuestras universidades hacen imposible la veracidad del “relato” que el gobierno nacional hace del manejo de recursos de nuestras universidades. Pero además del control interno, hay control externo de la Auditoria General de la Nación. ¿El gobierno nacional que discute al resto de los poderes, tiene tantos controles como las Universidades Nacionales?

ADOCTRINAMIENTO

El discurso sobre el adoctrinamiento generado en las Universidades Públicas argentinas, manifiesta una incomodidad por parte del Presidente y la fuerza que gobierna en la actualidad el Estado argentino. Y es que, como en el caso del mismo Estado, la Universidad pública es para ellos un resabio innecesario que debe desaparecer. Porque lo único que vale la pena que exista, la única institución que debe perdurar es el mercado. El resto debe desaparecer. Y aquí es donde se muestra la mayor disconformidad con el modelo del Sistema Universitario Público argentino. Que desde la Reforma, pasando por la gratuidad generada con el peronismo, el sistema universitario es nacional, o sea solo puede tener un proyecto nacional. Ese proyecto nacional en todas sus variantes, presupone el desarrollo del mercado interno, presupone el desarrollo de las distintas ramas de la industria argentina y presupone niveles de autonomía respecto del “mercado mundial” que el gobierno de Javier Milei no puede tolerar. Lo que importa es el negocio y no el desarrollo de la economía argentina. Solo le importa lo que dicta el mercado mundial, y no el desarrollo argentino. Por eso su reivindicación de la Argentina de principios de siglo XX, que es la argentina de la exportación de materias primas. La defensa del sistema universitario argentino por parte de todos los que movilizaron el martes pasado es la defensa de un modelo de desarrollo nacional, que va en contra de las propuestas económicas de Javier Milei; si el Presidente no comprende eso, seguramente su popularidad disminuirá significativamente. Cuando Milei y su sequito hablan de adoctrinamiento, esta diciendo que no quiere el proyecto de país que presupone la educación pública.

¿POR QUÉ VOTARON A MILEI?

La explicación que intentamos en este espacio acerca del voto a Milei por parte de muchos sectores sociales, es que esos sectores lo acompañaron en su lucha contra sectores que se beneficiaban a costa de las mayorías. La casta son esos que cuando la sociedad está mal, ellos siguen bien. Esa idea se enfocó sobre todo en los sectores políticos, negando otros estratos como el sistema judicial, empresariado que no son elegidos democráticamente.

El gobierno de Milei no parece atacar la casta, pero si ataca a aquellos que no tienen nada de casta y que habitualmente padecen a dicho estratos. Como ya marcamos en esta columna, Javier Milei, piensa que fue votado por su excéntrica ideología y en realidad fue votado porque enfocó bien el malestar de los argentinos con las elites.

¿EL COMIENZO?

La movilización masiva del pueblo argentino en defensa de la universidad pública, gratuita y de calidad fue contundente. Por otro lado, esta marcha es unificadora de la diversidad del pueblo argentino que supera la mera defensa corporativa de los propios universitarios. Porque, como decíamos más arriba, la lucha por la universidad implica una lucha por el trabajo, industria, desarrollos argentinos. Si el Presidente continúa desconociendo por qué fue elegido, su lucha contra los privilegios, y sigue insistiendo en “la batalla cultural”, corre el riesgo de perder el apoyo popular.

Por otro lado, el sistema universitario público nacional muestra tener una capacidad de síntesis de las expectativas del pueblo argentino.