Después del hermoso fin de semana largo de mucha meditación, y no digo catarsis, eso lo dejamos para más adelante, pensando cómo se revierte el resultado de las PASO. No vamos a negar el sabor amargo, pero vamos decir que continuamos con la esperanza intacta. Pero la incertidumbre que nos invade, de cómo se sigue con la campaña, nos la resuelven siempre desde el otro lado de la mecha, esta vez con una operación de acción psicológica digna de la época de la guerra fría: y es que los rumores y noticias falsas de saqueos corrieron como reguero de pólvora por las redes sociales que lograron alborotar a medio país, incluso generando en algunas localidades “robos en poblado y en banda” en distintas localidades.

Presos de su propia narrativa de campaña, nos plantaron un lindo escenario social donde el objetivo fue generar un sentido de CAOS sobre la base de la desesperación de la gente ante el estado de necesidad que se vive. Ese  fue el terreno fértil sobre el cual abonaron la operación y cuyo objetivo fue efectivamente generar situaciones de saqueo.  Sin duda, una acción psicológica que generó varios efectos, tanto en la dirigencia política, como en la población.

SI LADRA Y MUEVE LA COLA, NO ES UN PATO

Como primer efecto, los llamados al saqueo, que se realizaron vía WhatsApp y redes sociales lograron movilizar  a vastos sectores de la población frente a supermercados en distintos puntos del Conurbano y de la Ciudad de Buenos Aires; ante el rumor, muchos comerciantes decidieron cerrar sus negocios por temor a que la ola de saqueos se produjese.

En tanto efecto político, logró reinstalar en la narrativa una agenda de CAOS social y desgobierno, obligando al gobernador de Mendoza, Rodolfo Suárez, y a la vocera presidencial, Gabriela Cerruti, a denunciar que detrás de los rumores y fake news hay organización política. El mendocino no apuntó a nadie, mientras que la encargada de la vocería apuntó a los libertarios y a Milei. El propio gobernador de la provincia, Axel Kicillof, salió también a denunciar las operaciones del fin de semana en las redes.

El ministro de seguridad, Aníbal Fernández, por su parte salió a hablar de “actos delictivos”, pero fue Sergio Berni, ministro de seguridad de la provincia, quién salió a confirmar que se produjeron detenciones por fomentar saqueos. Pero ambos ministros hablaron de operaciones de acción psicológica. Pero ¿Qué son las operaciones acción psicológica?

LA ACCIÓN  PSICOLÓGICA SON LOS PADRES

Según los manuales de contrainsurgencia o manuales de campo del ejército norteamericano, las operaciones militares pueden ser tanto convencionales – de acción directa, siendo identificable la fuerza o fuerzas atacantes – o no convencionales. Entiéndase que éste último tipo de operaciones suelen ser encubiertas, donde lo que se busca es penetrar en el campo enemigo generando el mayor de los daños posibles y teniendo, generalmente, como blanco objetivo a la población civil. Estas operaciones pueden o no valerse del poder de fuego, pero lo que se busca es generar en la población un efecto psicológico que las movilice o desmovilice según los lineamientos de la planificación.

En el lenguaje militar, una operación refiere a una acción o un conjunto de acciones militares a fin de llevar adelante un objetivo. Si tenemos que definir el concepto de acción psicológica, debemos remitirnos a los manuales previamente mencionados para luego poder comprenderlos en el escenario de un país semicolonial como el nuestro, donde la formalidad democrática sede ante las presiones del extranjero y de los cipayos que se ordenan bajo ese mandato.

En ese sentido, tanto los manuales de campo de los EEUU como los de nuestras FFAA, señalan que  toda operación tendiente a generar algún tipo de efecto emocional o cognoscitivo (es decir que busque un cambio de actitud o que llame a la acción sea o no violenta, ya que puede que el objetivo sea solamente infundir terror y generar que la población se quede en la casa) se va a considerar como una acción psicológica, dese ésta en tiempos de paz o de guerra. Serán entonces las operaciones de acción psicológica aquellas destinadas a producir efectos y consecuencias psicosociales y cognitivas en las poblaciones a manipular, tanto en tiempos de paz como en tiempos de guerra.

RAMÓN CARRILLO Y FOUCAULT: TÁCHAME LA DOBLE

Ramón Carrillo, en una conferencia realizada en 1950 ante los jefes militares y oficiales de la Escuela de Altos Estudios, va a señalar que el objetivo de la acción psicológica, en tanto arma de lucha, es la de “suscitar en el adversario un clima mental, una atmósfera consciente o inconscientemente de pre-derrota, de inevitable fracaso de todos sus propósitos”.

Este elemento de las prácticas bélicas, generan una sujeción a la narrativa de los candidatos de la oposición, es decir en Bullrich y en Milei; si bien buscan capitalizar el caos, lo burdo de la operación sólo habilita una cuña en la campaña, impidiendo que la misma vire hacia otro lado, quedando ellos mismos presos del temor que generan. De ésta narrativa no van a salirse, en el caos, ello creen ver el triunfo de octubre.

Y esto nos remite a aquella definición de Michel Foucault que afirma que la política es la guerra por otros medios, ya que en una sociedad binaria, lo que subyace es el enfrentamiento entre fuerzas antagónicas, que en nuestro país se resume entre sectores nacionales y antinacionales.

LA SABIA ORGANIZACIÓN DEL CAOS: FAKE NEWS Y LOS AGENTES DE LA EXTRANJERÍA (O ALGO ASÍ)

En un gran libro escrito por Natalia Aruguete y Ernesto Calvo, “Fake News, trolls y otros encantos”, trabajan una definición de Fake News o noticias falsas en donde enfatizan que las mismas son operaciones de prensa que tienen por detrás a una agrupación política. En ellas se puede percibir una intencionalidad en la información falsa que se brinda y señalan que quienes la construyen lo hacen con el fin o la intención de generar un daño - siempre político - a una persona, organización u gobierno. Y, vale reiterar, la particularidad es que detrás de toda fake news está el armado a una organización política.

Así definida la cosa, nos encontramos con que las fake news son un arma de acción psicológica que es utilizada a fin de generar en la población un efecto de verdad y que jugando con los afectos, busca generar un determinado comportamiento y orientar una determinada opinión en la población blanco/objetivo.

(De éstas conocemos muchas, sino preguntémosle a Luis Barrionuevo de cómo operó al financista Elaskar para que públicamente, en una nota con Lanata, saliera a vincular a Cristina Fernández de Kirchner en casos de corrupción inexistentes)

La sabia organización del caos es lo que caracteriza a quienes hacen de las operaciones su oficio, ellos son los agentes que se ponen al servicio de la misma o bien son los impulsores. Basta con ver un día LN+ para caer en cuenta que esos periodistas millonarios son los principales operadores de la extranjería.

En otra oportunidad señalaba que la ofensiva ideológica que los sectores antinacionales vienen llevando adelante tiene como premisa la sabia organización del caos. Y esta se ordena por pedido; generalmente son operaciones orquestadas por sectores de los servicios de inteligencia y difundidos por la "prensa libre" (van un par de botones para la muestra: Majul, Alconada Mon o a Daniel Santoro) a servicio de una fuerza política que siempre, por qué será, son antiperonistas.

LA NEURONA ATENTA Y LA ORGANIZACIÓN COLECTIVA ES LA RESILENCIA

Digamos todo. Estas operaciones, en última instancia contribuyen, a un proceso general de desestabilización de los gobiernos peronistas en la Argentina, y sin duda vimos lo mismo con los gobiernos populares de América Latina. Caos que, organizado, logró establecer las narrativas sobre las cuales se llevaron adelante los procesos de Lawfare y sobre los cuales, los espacios políticos pro imperialistas han montado su campaña. Caos que, también, surgen como producto de las fake news.

Lo bueno de un país como el nuestro es que nunca te aburrís. Siempre encontramos con qué entretenernos y salir a luchar por mayor justicia social. Y cuando no, siempre aparecen los acólitos del establishment a proponernos abandonar los bríos de la fraternidad entre el pueblo y los pueblos, sembrando la semilla de la discordia entre nosotros. A la fraternidad y la justicia social, ellos nos plantean otra cosa y es sustituirlos por la planificación de la incertidumbre y la desconfianza entre nosotros, precisamente, llevando adelante este tipo de operaciones.

Sin embargo, el pueblo argentino tiene una gran capacidad de resilencia, producto asimismo de la organización política, sindical y social que ha alcanzado gracias a la experiencia histórica del movimiento obrero a la luz de las grandes movilizaciones populares que establecieron que la política se hace en las calles y organizándose en el territorio, siendo la experiencia del peronismo la habilitante de toda resilencia. Pero, a pesar de eso, los sectores de la anti patria no paran de generar operaciones que buscan dividir al conjunto. Por lo que se ve en perspectiva, parece que lo van logrando. No obstante hay que estar bien despiertos para que no nos coman el coco. Como decía Tato Bores, “la neurona atenta, vermut con papas fritas y ¡Good Show!”.