La gobernadora María Eugenia Vidal llegó a la gobernación acompañada en la fórmula por Daniel Salvador, un hombre del riñón del radicalismo con una amplia trayectoria en política. Sin embargo, la incorporación de dirigentes peronistas a su gabinete y a su espacio político (Cambiemos) ha hecho poner los pelos de punta a un importante sector del radicalismo que tienen a Ricardo Alfonsín como máximo referente y la alianza correría peligro. 

La convivencia entre peronistas y radicales nunca fue fácil. Eso Vidal lo sabe y tendrá el enorme desafío de ser la articuladora del bienestar de los dirigentes de ambos sectores políticos dentro de su espacio. De lograrlo, la mandataria provincial sería parte de un hecho histórico. Es que no hay experiencias exitosas de radicales y peronistas que hayan formado parte de un mismo gobierno y hayan llegado juntos al final del camino con los objetivos intactos. 

En el terreno de la política nacional, se pueden mencionar algunos casos. La Alianza que llegó al poder en 1999 con el dirigente radical Fernando De La Rúa como Presidente y con el peronista Chacho Alvarez como vicepresidente, duró poco, ya que este último presentó su renuncia al poco tiempo por "no compartir las decisiones de gobierno".

La más reciente de las malas experiencias fue la de Cristina Kirchner y Julio Cobos. En medio del conflicto con el campo el dirigente del partido centenario dio su voto "no positivo", lo que generó el enfurecimiento de la entonces Presidenta y una ruptura definitiva en la relación que podía llegar a existir entre ambos. Este caso sorprende porque Cobos no se alejó de su cargo sino que estuvo como "vicepresidente" durante los restantes tres años de gobierno. 

Yendo más atrás en la historia, se pueden presentar otros hechos de traiciones y fracasos en "acuerdos" entre peronistas y radicales. Aunque en esta oportunidad la realidad es diferente. La gobernadora Vidal no pertenece a ninguno de los dos espacios políticos antes mencionados.Observa desde la distancia que permite la neutralidad y eso puede convertirla en la ajedrecista que haga convivir pacíficamente a estos sectores que a lo largo de la historia  -en el terreno de la política- no se han llevado muy bien. 

Las primeras muestras no son alentadoras. Un importante sector del radicalismo ha mostrado su disconformidad e incomodidad con la gestión de Cambiemos y todo haría parecer que los radicales presionan para que la Gobernadora se defina por ellos o por los peronistas.

Vidal sabe que necesita del peronismo para transitar de la manera más tranquila posible sus próximos años de gobierno, incluso el vicegobernador Salvador (radical) lo ha reconocido. ¿Qué hará Vidal ante las presiones? ¿Elegirá entre radicales o peronistas? o ¿hará historia y logrará hacer convivir a ambos espacios políticos?