Las piezas comenzaron a acomodarse en Juntos por el Cambio (JxC) desde que el último fin de semana se conocieron las fórmulas y las listas completas que buscarán imponerse en el cuarto oscuro de caras a las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) del próximo 13 de agosto. La guerra interna entre los dos contendientes por la presidencia Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta comenzó a bajar a las disputas por las gobernaciones y en la semana previa a los cierres de listas se tradujo en tensiones en cada uno de los 135 distritos bonaerenses.

Con llamadas y negociaciones a contrarreloj, quedó delimitado un panorama de potencial igualdad entre el bando larretista, que lanzó la formula Diego Santilli- Gustavo Posse para la gobernación, y el bullrichista, en el que fue confirmado el binomio entre Néstor Grindetti- Miguel Fernández.

Desde cada sector pueden jactarse de sacar ventaja en cierto aspecto que hace a los apoyos en cada comuna, pero lo cierto es que los puntos a favor de cada candidato no harían la diferencia necesaria que imponerse con holgura y, coinciden en ambos bandos, que esto lo definirá “quien milite más fuertemente la campaña”.

Muchos analistas políticos coinciden que será la elección primaria más gravitante para la política nacional desde la del peronismo en 1989, en la que Carlos Menem venció a Antonio Cafiero. Y los números en la provincia de Buenos Aires (donde hay 12.704.518 personas habilitadas para votar, representando un 37% del total del país) son elocuentes.

EL POROTEO DE LA INTERNA PROVINCIAL

JxC gobierna en 58 de los 135 municipios. De esos distritos que gestionan, 32 tienen a un intendente del radicalismo, 20 son del PRO y el resto son de partidos vecinalistas. Como quedó socavada la estrategia de “V” en la que un aspirante a jefe comunal de JxC podía incluir en su boleta a ambos candidatos nacionales cada referente territorial debió apostar por una de las dos expresiones: si pertenecían a las “palomas” larretistas o a los “halcones” burllichistas.   

Por el lado de Bullrich y Grindetti, de los 58 municipios que ya controla JxC hay 33 municipios que se alinearon con esta facción. La ex ministra de Seguridad de Mauricio Macri logró el respaldo de municipios como el de Lanús, que cuenta con más de 400 mil electores y de donde proviene Grindetti que fue su intendente, y ahora se encuentra oficialmente de licencia, con Diego Kravetz a la cabeza. También incorporó al municipio que gobierna Héctor Gay Bahía Blanca (con 256 mil electores), San Miguel (252 mil electores) y San Nicolás (126 mil). Los 29 distritos restantes reúnen menos de 100 electores cada uno y hay mucha diferencia entre el quinto municipio más populoso (Lezama, con 98 mil votantes) y el sexto (Azul, con más de 58mil personas habilitadas para votar).  

Ese es el punto que quieren explotar desde el equipo de Larreta y Santilli, que hoy tienen influencia en una menor cantidad de municipios. Son 19. Sin embargo, algunos de los aliados a esta fórmula “paloma” concentran un caudal electoral muy importante, que les permite ver el horizonte a su favor de cara a las PASO. Municipios como la capital bonaerense La Plata que encabeza Julio Garro (más de 600mil electores), el Tres de Febrero de Diego Valenzuela (con casi 310mil habilitados), San Isidro, donde comanda el candidato a vicegobernador Posse (con más de 291mil votantes) y el nuevo aliado Tandil, que gobierna el radical Miguel Lunghi (con casi 113mil votantes) permitirían torcer la paridad. Les siguen a ellos municipios grandes del interior de la provincia, como Olavarría, Pergamino y Campana.

Desde el equipo de Néstor Grindetti plantean que cuentan con la ventaja de tener mayor cantidad de intendencias afines a su sector. En esto tuvo que ver la influencia del candidato a vicegobernador Miguel Fernández, intendente de Trenque Lauquen y Presidente del Foro de Intendentes de la UCR provincial, que logró traccionar a intendentes indecisos, lo mismo que ocurrió con el candidato a senador nacional y presidente del radicalismo bonaerense Maximiliano Abad, . “A ese mapa general hay que sumarle dos o tres municipios más que terminarían de dar forma al esquema acompañando a Grindetti y a Bullrich”, plantean a Diagonales desde el entorno del intendente de Lanús en licencia.

Si bien saben que es importante contar con el apoyo de los intendentes en funciones, por lo que significa la puesta de estructura, logística y recursos para encarar la campaña, reconocen desde este espacio que “la diferencia es mínima”, en cuanto a la cantidad de electores. “La mayoría de los intendente de JxC acompañan a esta lista porque es la lista de los intendentes y de todos los que viven en la Provincia de Buenos Aires”, expresaron desde el grindettismo a este medio. “Es muy lineal la cuenta pero la realidad es que esos intendentes están alineados abajo de cada uno”, reforzaron a Diagonales desde el entorno de Diego Kravetz.

Ambos sectores coinciden que a pesar de que el trazado incluye a la totalidad de electores habilitados por cada municipio “en los hechos” no se trata de una linealidad en el voto: “Nunca el 100 por ciento del electorado vota a una fórmula”, remarcan en el equipo de Bullrich.

También deben tenerse en cuenta otros factores para poder pronosticar de mejor forma cómo se inclinará el electorado bonaerense en el cuarto oscuro. Otro es la posición la posición “relegada” en la que quedan los candidatos a gobernadores por cada espacio ya que la diagramación de la boleta hace que queden en medio de varias otras candidaturas y quienes quedan en los espacios visibles son los aspirantes a la presidencia y quienes disputan las comunas.

Desde el espacio de Larreta y Santilli plantean que el relevo omite el apoyo hacia cada lista de parte de los candidatos a intendentes que pueden arrastrar muchos votos con ellos hacia la facción de la que forman parte: “Se tienen que contar también los votos que se acumulan desde los distritos que no son gobernados por JxC pero que también pueden marcar una diferencia”, expresaron desde el equipo de campaña de Martiniano Molina en Quilmes, que se presenta por el larretismo en el distrito y donde hay 466mil electores en condiciones de votar. “En este distrito, Martiniano siempre tiene un buen piso y son votos que él retiene. En el 2019, la gente acá cortó boleta y no votó a Macri pero sí a él”, afirmaron a Diagonales.

Otro condicionante muy relevante será saber qué posición pesará más en los votantes de JxC en los seis distritos que pudieron sortear el destino de la boleta en forma de “I” que se impuso en los restantes 129 y pudieron mantener la “V equidistante” con ambas listas. Dos de esos municipios tienen un número nada despreciable de votos en juego. Este es el caso de General Pueyrredón (que comanda Guillermo Montenegro, con más de 580 mil habilitados para votar), y Vicente López (con más de 248 mil votantes), distrito del candidato a jefe de Gobierno porteño Jorge Macri, con Soledad Martínez en la boleta.

Si hay algo en lo que tanto el larretismo como el bullrichismo coinciden es que estos números tentativos (y también tentadores, depende del enfoque que más agrade) solo tendrán consistencia si en sus espacios hay vocación por salir a “ponerle el cuerpo a la campaña”.

Y desde el sábado a la medianoche, la campaña ya empezó.