Los intendentes nucleados en el denominado "Grupo Esmeralda", que tienen a Martín Insaurralde como cabeza, se acercan cada vez más al oficialismo y tras su faltazo a la asunción de Verónica Magario como presidenta de la Federación Argentina de Municipios (FAM) avanzan individualmente en la creación de una nueva Agencia, que le marque la cancha a la intendenta de La Matanza y que nuclee a los distritos que quedaron fuera de la FAM.

La Federación pareció en un momento el trofeo más ansiado y con mayoría de municipios peronistas a lo largo de la Argentina hoy es conducido por la matancera, que mantiene un duelo aparte con la gobernadora María Eugenia Vidal. En ese contexto, la estrategia de los Esmeralda fue alejarse de los "compañeros" y avanzar en acuerdos con Rogelio Frigerio, que por orden del presidente Mauricio Macri, no quería de ninguna manera a Magario como cabeza de la FAM.

Tal como adelantó Diagonales, en el primer Encuentro Nacional de Intendentes llevado a cabo a fines del mes de septiembre, el Ministro del Interior nacional le dijo a Jefes Comunales peronistas que "si no bajan a Magario de la presidencia de la FAM, se la vaciamos". Y así parece que serán los planes del oficialismo, ya que ayer durante un encuentro entre Esmeraldas y el mismo Frigerio, se avanzó en la creación de una FAM paralela que llevaría el nombre de Agencia Nacional de Municipios.

Varios de los miembros del Grupo Esmeralda se muestran críticos del gobierno nacional en entrevistas televisivas y radiales, aunque en concreto, la cercanía es notoria. Buscando la "renovación" del peronismo llegaron a aguas calientes y avanzan en acuerdos con el oficialismo a espaldas de los que hasta hace horas caminaban a su lado buscando la unidad del espacio para conformar una nueva mayoría de cara a las elecciones venideras.

Si hay algo que a los intendentes comandados por Insaurralde fueron claros desde un principio es su alejamiento de la figura de Cristina Fernández de Kirchner, hoy en la arena política y llamando a conformar un Gran Frente Popular. El nombre de la ex Presidenta, una vez más, actúa como franja divisoria entre sectores que ven el resurgimiento de un nuevo espacio en CFK y aquellos donde la ex mandataria funciona como un límite y a hacia donde no se quiere ir.