Con el reloj en cuenta regresiva y menos de dos meses para las elecciones generales de octubre, todas las fuerzas políticas se encuentran inmersas en la frenética actividad de la campaña electoral. En el caso de Juntos por el Cambio, su objetivo es claro: llegar a una eventual segunda vuelta. Conscientes de la importancia estratégica de la provincia de Buenos Aires, se vuelcan en ella con todas sus energías. En las PASO, esta coalición opositora logró alcanzar cerca del 33% de los votos, quedando a tan solo tres puntos del gobernador peronista Axel Kicillof, quien obtuvo un 36%. Con el ausentismo y la estrecha diferencia como factores a tener en cuenta, en JxC albergan la esperanza de sorprender en octubre y dar un vuelco a los resultados.

Sin embargo, no será una tarea sencilla, ya que el oficialismo también tiene grandes expectativas en Kicillof. Además, Juntos por el Cambio debe primero superar las divisiones internas que surgieron en una reñida interna entre Néstor Grindetti y Diego Santilli, que se definió por una diferencia de poco más de 18 mil votos.

Es por eso que ambos dirigentes se reunieron este lunes para cerrar las heridas de la interna y poner el foco en la campaña hacia octubre. Santilli se comunicó previamente con Patricia Bullrich para confirmar que se sumará a la campaña, pero solo una vez que se cierre el resultado definitivo del escrutinio. Se espera que los números finales sean anunciados en las próximas horas.

El caso es que, más allá de la escasa diferencia en la categoría de gobernador, es crucial resolver la situación en los municipios. Sin tener ese dato concreto, no se puede definir la integración final de las listas de concejales en los 135 distritos bonaerenses. En la mayoría de ellos hubo dos listas, por lo que ahora deberá formarse una lista única de acuerdo al porcentaje obtenido por cada una.

Además, la alineación entre los intendentes es otro punto clave para la coalición opositora. Hace unos días, Grindetti y su candidato a vicegobernador, Miguel Fernández, se reunieron con jefes comunales y candidatos radicales. Tanto aquellos que apoyaron a la fórmula ganadora como los que respaldaron a Santilli fueron invitados. El mensaje es claro: unidad y conquistar a aquellos que no fueron a votar.