El gobierno de Macri está haciendo gestiones en Estados Unidos para la compra de armamento militar por 2.000 millones de dólares. El propio Martín Lousteau, embajador argentino otrora señalado como opositor, elevó por escrito el pedido de aviones de guerra, helicópteros militares, tanquetas, misiles y vehículos anfibios. Es más de lo que se compró durante la guerra de Malvinas. Se trata de armamento como los utilizados en la guerra yanqui contra Vietnam, el que usa Israel contra el pueblo palestino o en las invasiones a Irak que han quedado obsoletas. Todos los funcionarios y diputados macristas se llamaron a silencio.
 
Esta compra se hace en nombre del "combate a la amenaza global del terrorismo" y "al narcotráfico". Un verso completo ya que las mafias de narcotraficantes que operan en el país lo hacen al amparo de las cúpulas judiciales, policiales y políticas. Y la Ley Antiterrorista, sancionada durante el gobierno de Cristina Kirchner, solo se usa para reprimir las protestas sociales, persiguiendo activistas antimineros, periodistas y pueblos originarios.
 
Se han alzado voces de condena por parte de figuras del kirchnerismo como Agustín Rossi (ex Ministro de Defensa) y hasta de la propia Cristina Kirchner. Parecen olvidar que hace menos de dos años el propio gobierno K intentó una compra similar de aviones de combate a Israel, país alineado políticamente con EEUU y enclave imperialista en Medio Oriente. Olvidan también que el represor Milani, hoy preso por delitos de lesa humanidad, realizó compras millonarias a Alemania de equipos para espionaje interno. Y el propio Sergio Massa viajó semanas atrás a Israel a reunirse con empresas dedicadas a la seguridad interior. Todos los políticos patronales, aunque posen de opositores, tienen entre sus prioridades gastar millones en "seguridad y defensa" mientras la pobreza en el país crece sin freno.
 
Es un nuevo escándalo del gobierno de Macri que pretende dilapidar una millonada en armas mientras miles de docentes cobran salarios por debajo de la línea de pobreza. Solo con la mitad de lo que quieren gastar, se podría otorgar un 35% de aumento a los docentes de provincia de Buenos Aires para todo el año y no el 19% y en cuotas que ofrece Vidal. Esto demuestra que plata hay, solo que no se destina a los docentes ni a la educación pública.
 
Macri pide a los trabajadores y al pueblo que "haga un esfuerzo" para aceptar aumentos salariales por debajo de la inflación, tarifazos, precarización laboral y convenios colectivos flexibilizados. Pero para los usureros de la deuda, las multinacionales saqueadoras, los bancos, las petroleras, megamineras y oligarcas del campo siempre hay plata. Ahora también resulta que hay plata para armas.
 
Desde Izquierda Socialista y el Frente de Izquierda proponemos lo opuesto. Se debe declarar la Emergencia Nacional Educativa como lo plantea el proyecto de ley que presentamos junto a los sindicatos docentes combativos, que reclama un salario básico docente en $15.000 (sin cifras en negro), 25% del presupuesto nacional (o el 10% del PBI) para educación en base al no pago de la deuda externa y el dinero que se va para subsidiar a la escuela privada. Y la renacionalización de todo el sistema educativo para que el gobierno nacional se haga cargo de las escuelas (transferidas sin fondos a las provincias por el menemismo).