Galeano la voz serena, profunda, amable, la mirada directa, la palabra justa
Por Juan Manuel Caravello. Un 13 de abril de 2015 moría en Montevideo a los 74 años
"La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder".
Esas son las primeras líneas de 'Las venas abiertas de América Latina' editado en 1971 por Eduardo Galeano, un libro sobre la historia del continente, un ensayo político editado en una época borboteante (si me permiten la palabrota) de política, que le valió el prestigioso premio Casa de las Américas de ese año. Ya había editado varios títulos que coqueteaban con la literatura y el periodismo, pero fue después de este libro que fue encontrando una voz para el relato corto.
Trabajó muchos años de periodista, en 1973 el golpe militar en Uruguay lo obligó a exiliarse y eligió la Argentina como destino, así fue como vivió unos años en nuestro país, tiempo suficiente para fundar la revista 'Crisis'. Evidentemente, como pueden imaginarse, en esos años tumultuosos latinoamericanos tuvo que volver a exiliarse, esta vez aún más lejos a España. Las venas abiertas fue uno de los libros preferido por la censura de las dictaduras que asolaban Latinoamérica fue prohibido en Uruguay, Chile y Argentina.
Su obra, extensa, va desde el ensayo como en el texto ya citado hasta los libros como Mujeres o El libro de los abrazos constituidos de los conocidos relatos hiperbreves, una forma minimalista, concentrada de belleza y sabiduría.
"A mano trabajo cada página, quién sabe cuántas veces, palabra tras palabra, hasta que paso en limpio, en la computadora, la última versión, que siempre resulta ser la penúltima".
Una figura sentada en el Café Brasilero en Montevideo tomando junto a la ventana, tachando y corrigiendo y tachando y corrigiendo una y otra vez cada pequeña pieza, cada texto hasta& encontrarlo. Lo más notable de todo este trabajo que él mismo se encargó de contar en varias entrevistas es que ese trabajo no se ve, al leer sus textos no vemos el esfuerzo, no hay sudor, hay fluidez y un reconocimiento de que no podría haberse dicho lo mismo de otra manera.
Empezamos hablando de su voz, porque en los 90 ya vuelto a Uruguay y con las democracias dando sus primeros, torpes pasos en el continente, Galeano empezó a tener una fuerte presencia en los medios no solo culturales. Esa voz de la que hablamos en el comienzo pareció ser muy radiable y su claridad era de las preferidas por periodistas que gustaban consultarlo, hay que decirlo, más de política que de literatura, una lástima por cierto no haber explotado ese costado un poco más. En los años 70 era común que los escritores grabaran discos leyendo sus textos, deudor de esa tradición Galeano grabó varios hasta el final de su vida, la facilidad en los métodos de grabación tal vez hace que hoy proliferen esos audios por las redes, para quien no haya leído nada aún de él recomiendo esas grabaciones como una excelente puerta de entrada a su obra, luego o si ya lo han leído recomiendo acercarse a lo que a mi entender es su mejor obra, síntesis literaria de su mundo la trilogía Memoria del fuego, donde recorre desde los mitos americanos de origen hasta 1984, tres tomos hermosos en todo sentido.
Un 13 de abril de 2015 moría en Montevideo a los 74 años.