Una historia fascinante la de don Franco Macri, de acuerdo a las reseñas más conocidas de su vida, Franco es "ese tipo de hombre" dotado de una capacidad de acción y de interacción inigualables,  un seductor, un habilidoso tejedor de alianzas, sociedades, favores y todo tipo de arreglos para cumplir su sueño ser un gran industrial y hombre de negocios para remontar su apellido desde el Uomo qualunque hasta su destino de "hombre hecho a sí mismo". Su vida puede ser una teodicea propia de las grandes novelas de linajes fatales. ¿Será Mauricio, su hijo, quien continúe ese impulso o bien, quien culmine el giro de campana de la vida de Franco, terminando donde empezó?

En el libro "Los Dueños de la Argentina" (Tomos 1 y 2, Editorial Sudamericana) que Luís Majul compiló durante los años noventa con relatos sobre las grandes fortunas argentinas, se plasma la particularidad de Franco Macri venido de Italia con una mano adelante y otra sujetando un portafolios con recomendaciones y contactos de la red de inversiones italianas de la industrialización musolineana caída en desgracia. Franco arrancó en obras de infraestructura para empresas italianas que ya estaban afincadas acá, según Luis Majul, el padre de Franco y Franco trabajaron para Techint y luego para AGIP en la construcción de un gasoducto. (Los Dueños... 1, pág. 146).

Luego ingresó a la aristocracia local por las vías húmedas, y continuó haciendo crecer sus negocios de una manera realmente brillante, fue un fundador de la "patria contratista", agilizando todos los caminos para hacer fluir el dinero del Estado hacia el grupo de contratistas históricos,  pero también enhebrando alianzas con capitales extranjeros como la Fiat de Agnelli,  o la Waste Management International Limited, la empresa de recolección de residuos más grande del mundo, o el mismísimo Donald Trump contra quien compitió por una licitación pública en pleno corazón de Manhattan.  

El libro de Majul recopila todo el proceso de gestación de SOCMA (Sociedades Macri) y resalta que pocas fortunas se han podido hacer en el breve trascurso histórico de la juventud de un hombre. En solo 20 años Franco construyó lo que a otros les llevó dos o tres generaciones. La discreción, los buenos modales y la capacidad para detectar "talentos" tanto en los negocios como en la política le ayudaron a entrar al reducido club de los grandes contratistas del Estado personajes de la política como Carlos Grosso, Octavio Bordón, Federico Pinedo (ver en Los Dueños& pag. 121 y ss.), Manzano y el Coti Nosiglia fueron bancados por Franco en toda o parte de su carrera y eso luego le redituó los mecanismos necesarios para aceitar las licitaciones con el Estado Nacional y con la Ciudad de Buenos Aires.

El crecimiento durante la dictadura fue acelerado, los vínculos que describe Majul son a través de la Iglesia, especialmente el Cardenal Pío Laghi y luego el Comodoro Güiraldes, el pintoresco militar gauchesco. Pero su principal carta de la suerte fue siempre Agnelli, el patrone de la FIAT, para quien trabajó lealmente en todo lo que le pidiera.

El paisano Magnetto

¿Qué sería de Cambiemos sin el Grupo Clarín? ¿Una ONG con onda? ¿Una start up? A lo sumo una agrupación política de notables con algunas bancas en la legislatura de la Ciudad?  Nunca se puede subestimar los méritos propios, pero parece más que evidente que el gobierno de Cambiemos cuenta con algún tipo de soporte en el gran grupo mediático argentino. De alguna manera todos los gobiernos argentinos -excepto el segundo de Perón, el de Cámpora y el segundo de CFK- han tenido el apoyo del Grupo durante los primeros años y luego más o menos abruptamente ese apoyo desapareció y la realidad de la política apareció sin banda de sonido.   

Pensemos en Frondizi, un inspirador del diario Clarín, o en las juntas militares que en un determinado momento Clarín les soltó la mano y cayo rápidamente el telón.  Se puede mencionar el gobierno de Duhalde, también el de Alfonsín y su diatriba contra "el Clarín, que parece querer desmoralizar a los argentinos".  Pero podemos pensar que en todos los casos anteriores se trataba de partidos políticos históricos o de dictaduras apoyadas por partidos políticos históricos, lo que suponía algún grado de autonomía para con las plumas del gran diario.

Pero ni siquiera Clarín puede sostener lo insostenible,  cuando se acaban los dólares, o cuando la represión o la recesión o la inflación afectan a los sectores medios, la caída de un gobierno es inminente. El cambio de bando de Clarín acelera y hace más dramática la salida, reduciendo el problema ad hominem,  es decir a las personas, para dejar a salvo el modelo y a Clarín mismo.  En el caso de Cambiemos hay una Claríndependencia un tanto mayor que los otros casos, lo que hace pensar con escalofríos en ese día en que Clarín titule "El Gobierno de Macri sin salida". 

La familia Macri puede ser la siguiente "quemada" por Magnetto,  en pos de salvar su verdadera y única cruzada que es hacer desaparecer el proyecto popular peronista del recuerdo histórico de los argentinos/as.  

Si Magnetto no dudó un segundo en condenar a las juntas militares de la última dictadura siendo estas las que le dieron Papel Prensa, si Magnetto condenó a Menem siendo quien le dio Canal 13, Radio Mitre y la concentración del cable.  Si Magnetto buscó ajusticiar a Néstor que le dio la fusión Multicanal Fibertel. ¿Alguien piensa que a Magnetto le va a temblar la mano para condenar a Mauricio cuando sea necesario?  Y la siguiente pregunta ¿quiénes serían los grupos de soporte de Cambiemos cuando se ponga pesada la pluma de Van der Kooy? ¿Los sindicatos? ¿Las cervecerías artesanales?  ¿Los ganaderos? ¿Los bancos? ¿Las fortunas tradicionales? 

Los contratistas viendo el hueco

Las fortunas tradicionales de Argentina concentran porciones de negocios que el capital extranjero no ha tomado directamente en sus manos los terratenientes, los bancos locales, algunos grupos concentrados como Molinos, Soldati, Bunge, Pérez Companc, Techint, Brito, Bulgheroni han visto con asombro el acenso de Franco Macri, un tano recién bajado del barco, que empezó a hacer sus mismos negocios y otros impensados como fabricar autos en Argentina (SEVEL) durante los años 80.

Según Majul estas fortunas tradicionales nunca lo consideraron "uno de ellos", Franco entró en ese mundo a fuerza de astucia y capacidad. Ahora, con Mauricio en la presidencia, todos los negocios de Franco están expuestos obra pública, peajes, energía eléctrica, recolección de basura, líneas aéreas,  un banco, tierras, servicios financieros, juicios al Estado, Pago Fácil, importación, entre otros; además están expuestos los mecanismos de blanqueo de las ganancias luego de Panamá Papers. 

Todo eso está a la vista de los demás poderosos, en su mayoría son negocios con el Estado, y son un commodity que cualquiera de los otros puede ofrecer,  por ejemplo obras públicas como el soterramiento del tren Sarmiento, la concesión de los peajes, e incluso la obra civil de Atucha. Es decir cualquiera de esos grupos y otros nuevos pueden hacerlo y no tendrían ningún problema en tomar el lugar de Franco si las condiciones políticas lo obligaran a alejarse y recluirse más en China. 

No se puede todo

Hay un límite que los poderosos de verdad se autoimponen el bronce público, el amor del pueblo, el lugar en la historia grande. Las grandes familias de la era industrial, los Rothschild, los Krupp, los Rockefeller nunca ingresaron en la arena pública en primera persona, siempre se abstuvieron del escrutinio soberano y la sensación de grandeza que genera. Los que trataron sufrieron mucho como los Kennedy o los Roosevelt. Otros lograron la alquimia como los Bush,  pero no se puede decir que son una dinastía económica global. 

La abstinencia de los cargos y el honor público es una muestra de la fortaleza para hacer negocios y dirigir el mundo desde el anonimato. Cuando esta regla se rompe hay riesgos latentes. Franco siempre la cumplió, siempre apoyó a los ganadores en la política y siempre ayudó a los que habían perdido, pero nunca se colocó entre medio,  él solo quería hacer negocios desde la humildad de un inmigrante agradecido con el suelo que lo hizo rico.

Pero su hijo Mauricio es otra historia, él siempre le quiso ganar al padre y se animó a romper la regla dorada de los poderosos.  En este punto la suerte de Franco ya no depende de él mismo, ni de su hijo,  depende de Magnetto y sabe que no puede esperar nada de sus compañeros de la patria contratista.

En breves años veremos si de este asunto de Cambiemos nace una nueva dinastía político económica en Argentina y los Macri se empiezan a parecer a los Bush, o bien, asistiremos a otro de los crueles aporreos de Magnetto y al desmembramiento del grupo Macri entre sus compañeros de la patria contratista.  El destino de Franco será en cualquier caso novelesco.