Venezuela en crisis ¿Quién es quién?
Por Carlos Ciappina. Para un transeúnte desprevenido, lector de los grandes medios y despreocupado por los detalles, hubo un "intento autogolpista" que amenazaba la democracia venezolana
La decisión del presidente Maduro de encomendar al Tribunal Superior de Justicia (equivalente a nuestra Corte Suprema de Justicia) las potestades del Parlamento unicameral venezolano profundizó una crisis política que tiene responsables mayores y menores. Rápidamente, los medios masivos de comunicación, en esa red articulada a nivel latinoamericano, calificaron la medida "Golpe de Estado".
Los presidentes de derechas en nuestra región, tanto democráticos (Macri, Santos) o los de muy dudosa legitimidad democrática (Cartes y Temer) corearon a voz en cuello Golpe de Estado. Para completar el cuadro, el departamento de Estado norteamericano señaló su "preocupación" (lo que siempre quiere decir riesgo de injerencia) y la OEA revivió de su letargo y no se privó de catalogar la situación como un autogolpe que ameritaba "separar" a Venezuela de la Organización.
Rápido de reflejos, el presidente venezolano retrocedió. Restituyó los poderes del Parlamento y repuso así el funcionamiento de los cinco poderes del Estado venezolano. Para un transeúnte desprevenido, lector de los grandes medios y despreocupado por los detalles, hubo entonces un "intento autogolpista" que amenazaba la democracia venezolana.
La realidad es muy otra. Venezuela sufre una crisis económica y política ambas están vinculadas dialécticamente. Ambas tienen un mismo origen los actores sociales y económicos hegemónicos que desde 1958 (Pacto de Punto Fijo) hasta 1998 (primer triunfo de Chávez) gozaron de la fabulosa renta petrolera para sí mismos, transformando a Venezuela en la Arabia Saudita de Latinoamérica y a la vez dejando a su propio pueblo en las mayores de las pobrezas. Esos actores se han reagrupado hoy en la llamada Mesa de Unidad Democrática (MUD).
La Mesa de Unidad Democrática tiene una composición definida los dueños de las grandes empresas venezolanas, los gerentes venezolanos de empresas extranjeras, las gerencias desplazadas de Petróleos de Venezuela , los estudiantes de las Universidades privadas, los viejos políticos de Copei y URD, Fedecámaras (la agrupación corporativa de los empresarios). La MUD tiene una estrategia doble profundizar la crisis económica a partir de retirar bienes y servicios del mercado y promover una suba indiscriminada de precios, junto a trabajar en el exterior para reducir las posibilidades de crédito para el gobierno venezolano.
Pero es en la estrategia política en donde la MUD centra todas sus esperanzas el problema es que no es una estrategia democrática, sino todo lo contrario Desde 2002 (primer intento de golpe de Estado) y hasta hoy la MUD intentó otros cuatro golpes para derrocar al gobierno legal 2004 (nacen las "guarimbas", cincuenta muertos), 2013 ("desatar la arrechera", once muertos), 2014 (la toma de calles que se llamó "la salida", cuarenta y tres muertos) y 2016 (la "toma de Venezuela"). Tan confiada está en una política insurreccional y no democrática que aún triunfando ampliamente en las elecciones de medio término de 2015 (lo que le dio la mayoría en el Parlamento) su estrategia siguió siendo derrocar al presidente Maduro y no ampliar su espacio político de cara a las elecciones presidenciales de 2018.
Para completar el cuadro de profunda crisis política, desde el exterior de Venezuela hay quienes aprueban y promueven esta estrategia golpista los gobiernos de Argentina y Brasil se han puesto a la cabeza de la crítica al gobierno legal de Maduro y alientan sin tapujos la estrategia insurreccional de las derechas; la OEA de la mano de su Secretario General Almagro no sólo se muestra a favor de la estrategia golpista sino que, en una actividad frenética y absolutamente impropia de un Organismo multinacional, encabeza las propuestas de sanción y castigo al gobierno legal Venezolano. La sombra omnipresente de los Estados Unidos no puede dejarse de lado, aunque hasta ahora prefiere que sean sus peones del tablero (léase la OEA) los que se muevan activamente.
En ese "mundo al revés" que son los oligopolios masivos de comunicación (que se pretenden independientes) el presidente electo impecablemente en las elecciones más vigiladas del continente es un "dictador" y los promotores de cinco intentos de derrocamiento (de carácter sangriento en todos los casos) los "demócratas".
Si la MUD sigue en su estrategia insurreccional la crisis política venezolana continuará previsiblemente para que una democracia funcione el compromiso político debe incluir a todos los actores políticos.