La visión convencional asume que la macroeconomía es como una economía familiar. De allí supone que esta tiene ingresos fijos y que la suba de precios se debe a algún tipo de exceso de demanda, vg. déficit fiscal (ignorando que no hay correlación) o “emisión monetaria” (ignorando el consenso mundial de que el dinero es endógeno). Lejos de ello, un hecho estilizado como el acelerador de la inversión muestra que ante cada aumento de demanda (gasto público, exportaciones, crédito al consumo) la inversión privada reacciona creciendo aceleradamente. (Para la Argentina el coeficiente es de 1.6, ver Coremberg et al (2007)).

Entonces, 1-por el lado de la producción existe una fuerte correlación entre la demanda y las cantidades producidas y su opuesto una inelasticidad con los precios. 2-Por el lado de los precios se observa consecuentemente una determinación desde la oferta: los costos macroeconómicos impulsan a los precios (tipo de cambio, tarifas y salarios). En países de la región el costo fundamental es el tipo de cambio. Cada devaluación impulsa una suba del costo directo importado pero también, dependiendo de la dolarización de las tarifas energéticas y la capacidad de los trabajadores de lograr compensaciones con subas de sus salarios, que serán trasladados en dosis a los precios por parte de las empresas que buscan también mantener sus márgenes reales iniciales.

Teóricamente, una buena explicación alternativa a la ortodoxia para estos dos hechos estilizados, se obtiene en la visión clásica del excedente donde se estipula una ortogonalidad o separación de la determinación de los precios con la producción y no una regulación de “oferta y demanda” dirigida por el principio de sustitución factorial (Suba (baja) de un precio implica caída (suba) de la demanda de ese factor).

Un trabajo reciente de Trajtemberg et al (2015) analiza las causas de la inflación para toda la región y muestra exactamente que el tipo de cambio, los costos laborales unitarios y inflación internacional, son los principales responsables de la inflación. Relegada queda la explicación de un exceso de demanda y para la Argentina tampoco las explicaciones inerciales son pertinentes empíricamente.

El gobierno actual al haber elevado el tipo de cambio (mala praxis ante la corrida pero mal diagnóstico previo) más de 100% en un año, obviamente generó y genera subas de costos que impactaran vía efecto repase en los precios, hasta fin de año por lo menos, siempre y cuando logren estabilizar el tema cambiario. Es claro que el pass through es mayor en situaciones de mayor empleo y que aún no se ha trasladado a precios toda la devaluación de un dólar a 39.

Con la “habilidad” que han mostrado en el manejo de la corrida no puede descartarse nada, pero en principio si controlan el tema cambiario no es esperable una hiperinflación, más aun teniendo en cuenta que los costos salariales están cayendo. Lo que no podrán evitar es el costo político y social independientemente de la evolución del tipo de cambio futuro. Diciembre está abonado de explosiones violentas en la Argentina y con el desmadre devaluatorio ya producido alcanza para dispararlas.