A partir del 2017 se ha escuchado, tanto al Presidente, como a sus funcionarios, afirmar que el empleo estuvo creciendo como consecuencia de la recuperación de la economía a nivel general.  Por lo tanto, cabe preguntarse, ¿qué sucede con el empleo en el período de gobierno de la alianza Cambiemos?

Efectivamente, si observamos la información disponible en el SIPA-OEDE del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, desde noviembre de 2015 a noviembre de 2017, el total de trabajadores registrados creció un 2,4 % (294.000 trabajadores). Aunque en la mayoría de los rubros se observan aumentos, los principales incrementos se encuentran en los asalariados públicos (62.000), de casas particulares (32.000), monotributistas independientes (111.000) y monotributistas sociales (81.000). Es decir, los principales empleos creados durante dicho período son aquellos de menor calidad ya que no cuentan con diversos derechos laborales y tienen características de mayor precariedad e inestabilidad.

Enfocando el análisis en los asalariados del sector privado, podemos afirmar que la rama más perjudicada es la industria manufacturera, cayendo, entre noviembre de 2015 y el mismo mes de 2017, un 5,2 % (66.000 trabajadores). Al mismo tiempo, se registran aumentos del número de trabajadores en otros sectores, como comercio y construcción, donde los puestos presentan una mayor inestabilidad y salarios más bajos.

Otra fuente estadística para analizar los datos de empleo es la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), en la cual se miden, además de los asalariados registrados, los que no lo están. Sin embargo, a partir del “apagón estadístico”, se introdujeron diversos cambios metodológicos en la misma, por lo cual, la comparación de estos datos debe hacerse con recaudos. Teniendo en cuenta este aspecto, se puede mencionar que entre el segundo trimestre de 2015 y el mismo período del 2017 se observa que la tasa de desocupación aumentó del 6,6 % al 8,7 % de la Población Económicamente Activa. Además, comparando los mismos trimestres, se registra un aumento del 9 % al 11 % en la tasa de subocupación, es decir, la proporción de personas que trabajan menos de 35 horas semanales por causas involuntarias y están dispuestas a trabajar más. A su vez, el empleo no registrado, que en el tercer trimestre de 2015 era del 33,1 %, en el mismo trimestre de 2017 ascendió a 34,4 %.  

En este sentido, podemos afirmar que, si bien es cierto que se crearon puestos de trabajo durante el gobierno de Cambiemos, los mismos son los de menor calidad, ya que no cuentan con distintos derechos laborales y tienen –en promedio- salarios más bajos y poseen características de mayor precariedad e inestabilidad.

A su vez, los cambios y conflictos en el mundo del trabajo parecen continuar este año. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), en enero de 2018 se registraron 6700 despidos, de los cuales el 58 % fue en el sector público. Entre los mismos se pueden mencionar los casos del INTI, Fabricaciones Militares, Senasa, Anses, Ministerio de Defensa, de Energía y de Medioambiente, el Hospital Posadas y distintos Municipios como el de Tres de Febrero, Quilmes y Morón, entre otros. Si bien el empleo público creció entre 2015 y 2017 (62.000 trabajadores públicos nuevos), los aumentos se registraron en los niveles provinciales y municipales. Por lo tanto, el Gobierno Nacional continúa su proyecto de reducción del mismo para disminuir el gasto público, en base a las auditorías del Ministerio de Modernización. Además, dicho mecanismo está siendo utilizado para presionar a los sindicatos a aceptar paritarias a la baja, como fue el caso de los municipales de la Ciudad de Buenos Aires, acordando un aumento de 12 % sin cláusula gatillo para el 2018. Por lo cual, el desarrollo de estos sucesos le marcarán la capacidad de organización y movilización de los sectores del trabajo perjudicados por este modelo, como se vió en el paro nacional de estatales del 15 de febrero o la marcha del 21 de febrero, convocada por Camioneros.