Con la convocatoria a las elecciones Preliminares Abiertas Simultáneas y Obligatorias a realizarse en agosto de este año, se inician en nuestro país las llamadas elecciones de “término medio”. Los resultados en la misma darán paso a las elecciones generales de octubre.

La ciudadanía argentina está convocada para renovar las bancas de 127 diputados en la Cámara baja, cuyo mandato de cuatro años se extenderá hasta 2025. También se renovará un tercio del Senado -24 escaños-, senadores y senadoras que durarán en su cargo hasta 2027.

Desde una lectura más recostada en lo territorial, ese total de 151 lugares a disputarse en el Poder Legislativo nacional se reparten así:

Buenos Aires (35 diputados nacionales), CABA (13 diputados nacionales), Catamarca (3 diputados nacionales y 3 senadores nacionales), Chaco (4 diputados nacionales), Chubut (2 diputados nacionales y 3 senadores nacionales), Córdoba (9 diputados nacionales y 3 senadores nacionales), Corrientes (3 diputados nacionales y 3 senadores nacionales), Entre Ríos (5 diputados nacionales), Formosa (2 diputados nacionales), Jujuy (3 diputados nacionales), La Pampa (3 diputados nacionales y 3 senadores nacionales) , La Rioja (2 diputados nacionales) , Mendoza (5 diputados nacionales y 3 senadores nacionales), Misiones (3 diputados nacionales), Neuquén (3 diputados nacionales), Río Negro (2 diputados nacionales), Salta (3 diputados nacionales) , San Juan (3 diputados nacionales), San Luis (3 diputados nacionales), Santa Cruz (3 diputados nacionales) , Santa Fe (9 diputados nacionales y 3 senadores nacionales),  Santiago del Estero (3 diputados nacionales), Tierra del Fuego (2 diputados nacionales) y Tucumán (4 diputados nacionales y 3 senadores nacionales).

En términos de espacios y alianzas políticas el Frente de Todos, hoy el espacio político más numeroso de la Cámara baja, someterá a elección 50 de sus 119 bancas y necesita sumar 10 más para poder alcanzar el quórum propio, en tanto que en la Cámara alta pondrá en juego 15 de sus 43 bancas.

Juntos por el Cambio pondrá en juego 60 de sus 115 bancas en la Cámara de Diputados -26 por el PRO, 26 por la UCR, 7 por la Coalición Cívica y 1 por el Frente Cívico y Social de Catamarca; en tanto que en la Cámara de Senadores competirá por renovar 9 de sus 29 bancas.

Otros espacios políticos que competirán son el Interbloque Unidad Federal para el Desarrollo, que pondrá en juego 4 de sus 6 bancas y el Interbloque Federal, que renovará 7 de sus 11 escaños.

Planteado esto, es conveniente avanzar en el análisis de los desafíos para afrontar las próximas PASO, tanto del oficialismo como de la oposición.

Sostengo que las chances electorales para el oficialismo de realizar una buena elección están vinculadas a la evolución de, al menos, las siguientes 4 variables:

a) La gestión de la situación sanitaria en el contexto de la pandemia y fundamentalmente del plan de vacunación. Desde que a fines de diciembre 2020 comenzaron a aparecer las primeras vacunas contra el Covid 19, en el mundo se ha desatado una guerra comercial y hasta geopolítica por su producción, adquisición y distribución. Así, en los Estados Unidos, el anterior presidente Donald Trump lanzó una iniciativa conocida como Warp Speed, con el objetivo de producir y distribuir 300 millones de vacunas destinadas a cubrir a toda la población norteamericana, una iniciativa público-privada que reunía a laboratorios, universidades, servicios de salud de la administración, organismos públicos de financiación, productores y el departamento de defensa.Por su parte, la Unión Europea negoció de manera conjunta la compra y posterior distribución de grandes cantidades de dosis, pagando por adelantado a varios laboratorios, entre ellos  a las alemanas BionTech y CureVac o la francesa Sanofi. Pero no sólo hay que considerar la cantidad de vacunas adquiridas por nuestro país, sino también el ritmo de vacunación. 

En síntesis, se han podido comprar pocas vacunas y el ritmo de aplicación de las mismas es lento. A ello habría que sumarle el posible desgaste en el Ejecutivo Nacional producto del así denominado “vacunatorio VIP”.

b) Situación económica: una de las consecuencias económico-sociales de la pandemia del coronavirus fue una caída del PBI global de alrededor del 5% en 2020, y se empieza a consider a ésta como la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial y tres veces más grande que la de 2008. En nuestro país, se estima que la caída del PBI el año pasado fue de alrededor de 10%. Según datos oficiales, en el cuarto trimestre 2020 y más allá de las medidas tomadas por el gobierno nacional, la tasa de desempleo se ubicó en alrededor del 11%.

A este complejo panorama de caída del PBI y del empleo, se suma una inflación que no muestra signos de poder ser controlada. Así, en plena pandemia, con varios sectores económicos en recesión, la tasa de inflación registró, según estadísticas del Indec, un 36.1%. Algunas consultoras privadas estiman que este año la inflación en nuestro país podría llegar a casi un 50%, siendo superada solamente por Venezuela.

En este contexto, la Argentina está renegociando su deuda externa, que oscila en alrededor de US$ 323 mil millones, según datos del Ministerio de Economía de marzo último. Esta deuda representaba a fines de 2019 el 90,2% del Producto Bruto Interno (PBI) según la estimación oficial, el máximo valor desde 2004.

Particularmente, uno de los principales desafíos en el frente externo es la renegociación de la deuda con el FMI, al que se le debería pagar alrededor de US$ 52 mil millones entre 2021 y 2024.

Hace pocos días atrás, este organismo financiero internacional rechazó la postura esbozada por la Vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner, de obtener plazos más largos y una baja en la tasa de interés cobrada, para el pago de la deuda.

c) La situación social: desde hace varios años, la situación social se viene deteriorando en la Argentina. Así, según datos del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina, la pobreza en 2020 alcanzó al 44,2% de la población (12 puntos más que hace 10 años). Peor aún, según el mismo Observatorio, alrededor del 65% de los menores de 17 años en nuestro país son pobres. (¿un país sin futuro?).

Entre 2011 y 2020 la tasa de pobreza aumentó casi de manera ininterrumpida. Aunque mostró un descenso en 2017, volvió a crecer al año siguiente, incluso ubicándose por encima de la cifra de 2016. Los datos demuestran que esta tendencia decadente no está ligada a un gobierno en particular. El aumento de la pobreza se dio durante todo el segundo gobierno de Cristina Kirchner, se aceleró en el gobierno de Mauricio Macri, y continuó en el año que le tocó gobernar hasta ahora al Frente de Todos, como consecuencia de la crisis por Covid-19 y la mala performance en materia económica.

Por otro lado, no siempre, pero en muchos casos esta situación de extrema vulnerabilidad social está relacionada con el aumento de la inseguridad. Varios estudios vienen mostrando que el miedo a ser objeto de un robo, una agresión o un crimen, se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los argentinos. Entre el 65% y el 70% de los habitantes del Gran Buenos Aires y de las principales ciudades de Argentina asegura que ése es su principal problema hoy día.

En este sentido, los enfrentamientos públicos entre los funcionarios públicos encargados de la seguridad de Nación y provincia de Buenos Aires no contribuyen en nada a solucionar ese grave problema.

El ciudadano quiere soluciones de parte de los funcionarios, y no discusiones por espacios de poder, actuales y futuros.

d) ¿Quién gobierna? Desde que el 18/5/2019 y a través de redes sociales, la -en ese entonces- senadora nacional Cristina Fernández de Kirchner anunciaba que su ex Jefe de Gabinete de Ministros, Alberto Fernández, integraría la fórmula para las elecciones como candidato a Presidente, muchos ciudadanos continúan preguntándose donde está el poder real en el Ejecutivo. Y aquí tenemos otra de las paradojas argentinas. Mientras que el artículo 87 de nuestra Constitución Nacional establece que el Poder Ejecutivo de la Nación será desempeñado por un ciudadano con el título de "Presidente de la Nación Argentina", lo que habla del carácter unipersonal del mismo, en la vida política cada vez más ciudadanos creen que el poder real lo tiene y ejerce la Vicepresidente.

Más aún, algunos politólogos han acuñado y utilizan el término “hiper vicepresidencialismo” para describir y explicar un ¿nuevo sistema de gobierno? Hoy en día muchos creen que la Vicepresidente ha logrado imponer las cuestiones de la agenda pública, maneja el poder real desde el Senado y ha avanzado en la reestructuración del Poder Judicial.

Si ello es así, el Presidente Alberto Fernández tiene enormes dificultades para sostener esa idea enclavada profundamente en la cultura política de nuestro país de presidentes con mucho poder.

Quizá, una muestra de ello sea la creciente imagen de un Presidente sometido, que ahuyenta día a día el voto de los sectores independientes, temiendo una radicalización del gobierno.

Una reciente encuesta de la Universidad de San Andrés en cuanto a la evolución de la imagen positiva, en mayo 2020 -su mejor momento- la imagen del presidente era del 70% y ahora ha bajado al 31%, mientras que la de la vicepresidenta Cristina Kirchner, del 28% ha bajado al 20%. Es decir, la imagen positiva del presidente bajó 39 puntos en 10 meses y la de Cristina lo hizo solo 8 puntos.  

Claro que las causas son múltiples (pandemia, economía, pobreza, inseguridad), pero no habría que desmerecer el hecho del vicepresidencialismo.

En cuanto a la oposición, la misma enfrenta también desafíos muy complejos. Cuando la pandemia se desató en nuestro país, Juntos por el Cambio impulsó la estrategia de posicionar a Horacio Rodríguez Larreta como la cara visible de ese espacio político y figura que galvanizara a la oposición.  Fueron varias las ocasiones en que el Jefe de Gobierno de la CABA apareció junto al Presidente Fernández y al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.

Pero otras figuras también trabajan para transformarse en las caras visibles de la oposición: María Eugenia Vidal, Patricia Bullrich, Martín Lousteau. Mario Negri y Gerardo Morales.

Ahora bien, el 18 de marzo pasado el ex presidente Mauricio Macri se anotó nuevamente para competir por una segunda oportunidad en el poder, al presentar públicamente su libro “Primer tiempo”. Quizá la estrategia del ex presidente sea posicionarse ante el electorado como la figura que finalmente ponga fin al kirchnerismo, la “expresión final del populismo en Argentina”.

*Politólogo. Docente e investigador. Director Dpto. Cs Po y RRII, Facultad Teresa de Ávila, Pontificia Universidad Católica Argentina, sede Paraná. Director consultora CiviX Argentina (www.civix-argentina.com)